Ellos saben tocar mariachi

El joven Raydel Luis Iglesias, director de la agrupación Mariachi Juvenil de Cuba, confiesa:  «con el tiempo nos hemos convertido en unos apasionados de la música mexicana»

Autor:

Ana Ivis Galán García*

Ni las tantas gestiones para hacerse de los instrumentos ni dificultades para conseguir los trajes impidieron que pudieran formar una agrupación auténticamente mariachi.

En esta Isla, donde la salsa, el son o el reguetón son géneros hoy de los más cultivados y bailados, hablar de jóvenes que toquen esa música puede sonar atípico.

Diversas presentaciones junto a reconocidas figuras del arte —y a solicitud de personalidades como Alicia Alonso o de diversas instituciones—, enriquecen el quehacer del Mariachi Juvenil de Cuba, perteneciente a la Empresa Adolfo Guzmán.

El nombre que los identifica, según Raydel Luis Iglesias, su director, responde al deseo de darse a conocer «de una manera distinta, más fresca, e intentando atrapar a un público que generalmente no es el que sigue ese tipo de canciones».

Vencieron la debida audición, en octubre de 2011, ante un jurado que los avaló para integrar el catálogo de excelencia, como intérpretes de este género de la cultura mexicana.

A pesar de su corta vida artística —la edad promedio de sus integrantes es de 25 años—, acumulan actuaciones de lujo. Sus conciertos en vivo junto a Maiko D’Alma, Pablo FG, Haila o Juan Guillermo, o acompañando a Sergio Farías, Leo, Alain Daniel o Edith Masola en programas televisivos de gran aceptación como 23 y M, La descarga o Música y más, han permitido disfrutar de la calidad de sus interpretaciones.

Explica Raydel, graduado del Instituto Superior de Arte (ISA), que es tradicional la composición del Mariachi Juvenil de Cuba, que asistirá al I Festival Nacional de Mariachis, convocado para este mes de julio, en la provincia de Cienfuegos. «En total somos diez músicos: tres violines, un guitarrón, dos trompetas, una guitarra, dos vocalistas y una vihuela».

Cuenta Orlando D. Ferro, el guitarronero, que pudieron hacerse de los instrumentos típicos gracias a la ayuda de unos amigos mexicanos, de la representante Nery Díaz y de su esposo Alberto, quien también los ayuda como chofer.

«El primer guitarrón que tuvimos pertenecía a Nery y Alberto, que lo habían comprado hecho aquí, pero no daba la sonoridad debida. No obstante, seguimos tirando con ese y ya hoy contamos con uno original, que nos regaló un amigo mexicano», solidaridad que francamente agradecen.

Los violinistas, por su parte, cuentan con sus instrumentos desde que cursaban sus estudios. Pero el de Raydel guarda una significación especial para él, pues lo obtuvo después de haber conquistado el segundo lugar en el Concurso Iberoamericano de Violín José White, mientras era alumno del ISA.

El joven director aclaró que aunque los miembros del Mariachi Juvenil de Cuba son todos masculinos no hay nada de machismo en ello.

Al principio había dos trompetistas mujeres, añade Nery, «pero no pudieron soportar, es un trabajo fuerte y agotador. A una de ellas, incluso, se le abrió el labio y estuvo dos meses sin poder tocar. En el caso del guitarrón, que es la base del mariachi, tampoco hay en el país una joven que lo toque, de hecho pocos hombres lo hacen».

—Raydel, ¿cómo seleccionan el repertorio?

—Generalmente interpretamos temas clásicos, que son los números más solicitados. Pero igual incursionamos en la música española, brasilera, norteamericana, cubana, todo llevado al estilo mariachi.

«A veces conformamos diferentes formatos, de acuerdo a las circunstancias: fiestas de 15, bodas... y hasta funerales, porque algunas personas tienen como tradición despedir al fallecido con música».

—Orlando, ¿y los trajes?

—El vestuario se lo encargamos especialmente a una costurea con experiencia en ese tipo de trabajo. Y cada miembro aporta algo. No obstante, las galas (botones laterales que le dan belleza al traje) nos los trajeron unos amigos mexicanos, al igual que el guitarrón y la vihuela.

—Raydel, ¿son ustedes amantes genuinos del género o solo lo ven como una oportunidad?

—Confieso que al inicio no conocíamos la enorme riqueza de la música mexicana, que es mucho más que El Rey, pero con el tiempo nos hemos convertido en unos apasionados de ella.

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