En estado de gracia

Por primera vez en su historia, la reconocida institución cubana lleva adelante cuatro largometrajes de animación a la vez

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

La alegría en los Estudios de Animación del ICAIC es total. Fundados hace más de medio siglo, nunca antes había reinado en ellos tanta algarabía y actividad como ahora, y se comprende: por primera vez en su historia, esta reconocida institución se encuentra inmersa en ¡cuatro largometrajes! al mismo tiempo. Esther Hirzel, al frente de este infatigable colectivo, le deja saber a Juventud Rebelde la satisfacción de toda su gente:

«Los Estudios poseen un currículo innegable. Reconocidos y premiados han sido sus largometrajes, todos de Juan Padrón, pero jamás habíamos conseguido trabajar en más de uno a la vez. Ello indica que estamos en un buen momento», enfatiza entusiasmada la directora. Y es que, además de Meñique, de Ernesto Padrón, el cual se haya en la fase de conclusión de la animación, existen otros tres proyectos.

«El estreno de Meñique, que representa el debut de los Estudios en animación 3D, está previsto para el 2014, lo cual será posible gracias a que se lleva a cabo de conjunto con la productora gallega Ficción Producción. Así, en colaboración con otras instituciones también enfrentamos a Samuel y el agua, con la venezolana Albatros, y Kaporito, el guardián de la montaña, con la Villa del Cine de Venezuela y Zootropo Producciones.

«Samuel y el agua está basado en Samuel y las cosas, serie de factura venezolana que fue exhibida también en nuestra Televisión. El argumento se centra en las aventuras que emprenden Samuel y sus amigos para hallar y traer de vuelta ese líquido vital. Aquí se combina 3D con la técnica de animación tradicional.

«Por su parte, Kaporito..., en cuya realización se utiliza la técnica de 3D, refleja también un contenido ambientalista, ecológico, pues su protagonista es una especie que hay que conservar: un oso frontino, animal típico de Los Andes. El valioso personal artístico de Anima (Abdala, el retorno de los señores de Xibalbá), nuestra filial en Holguín, se encarga de la animación y la composición de esta película.

«El cuarto largometraje es de carácter netamente nacional: Fernanda y el extraño caso del doctor X y Míster Jai, de Mario Rivas. Esta película se la debíamos a nuestros niños y niñas, pues Fernanda constituye un personaje de una gran aceptación por parte del público infantil, y ya contaba con 20 capítulos de 13 minutos cada uno. Asimismo, es un producto que hemos podido comercializar en formato DVD y ha tenido aplicaciones en diferentes soportes.

«Felizmente, ofreceremos el año próximo el largometraje de esta niña detective que es tan popular en nuestro país. Fernanda y el extraño caso del doctor X y Míster Jai posee la peculiaridad de que resultará el primero que se elabora con tecnología digital o vectorial.

«Estamos contentos pues estos cuatro proyectos verán la luz entre el 2013 y el 2014. Creo que es algo muy importante y habla de la presencia de un estado especial en esta productora de animados, con 52 años de experiencia adquirida en la animación tradicional, que ha sido la base para la introducción de las nuevas tecnologías. Estamos contentos porque esta inversión del Estado está dando frutos de categoría mayor».

—Sí, porque los estudios no solo se concentran en los largos...

—Concebir largometrajes siempre implica organizar un cronograma amplio de trabajo, que toma más de un año, pero tenemos que seguir produciendo. De hecho, continuamos desarrollando la multipremiada  serie Pubertad, de Ernesto Piña, esencial por sus contenidos y que goza de mucha aceptación. Estamos involucrados en la cuarta temporada, que junto a las anteriores se está transmitiendo por la Televisión durante este verano.

«De igual manera, mantenemos también la serie Cuentos para una abuela. Nos sentimos satisfechos con el personaje Regina, pues a pesar de ser relativamente nuevo, ha sido muy bien recibido no solo por el público infantil, sino también adulto. Los capítulos de Cuentos para una abuela se están exhibiendo en las principales salas cinematográficas del país, acompañando al estreno nacional de video del Icaic. Está programado que esta obra, con guión y dirección de José Martín Díaz Díaz, llegue, por ahora, a diez capítulos.

«Lo mismo estamos haciendo con Leyendas yorubas, de Juan Ruiz, una serie muy reciente que creemos que desde el punto de vista estético, artístico y de contenido, será muy atractiva, pues permitirá un mayor conocimiento sobre la cultura afrocubana, a partir de la narración de distintos patakines del panteón yoruba.

«Por supuesto que no hemos dejado a un lado las gustadas Aventuras en la Isla del Coco, con las peripecias del afamado Capitán Plin, de Jorge Oliver, mientras no abandonamos la línea de los cortometrajes de jóvenes realizadores, donde se mezclan diferentes técnicas. En ese caso está La luna en el jardín, un proyecto que tiene que ver con la consolidación del stop motion.

«Todo nuestro público recuerda con cariño 20 años, que además de recibir múltiples reconocimientos en festivales internacionales y un Premio Especial en la cita de La Habana, fue una película que marcó el retorno de dicha técnica a los Estudios, porque hasta que estrenamos la obra de Bárbaro Joel Ortiz, llevábamos prácticamente dos décadas sin explotarla, porque además de costosa, requiere de una labor muy ardua y cuidadosa.

«Sin embargo, a partir del logro de 20 años, en colaboración con entidades de la región de Valonia, Bélgica, pudimos consolidar un estudio para la producción de películas de esta técnica. Y ahí está La luna en el jardín, de Adanoes Lima y Yemelí Cruz, basada en algunos fragmentos de la novela Jardín, de Dulce María Loynaz.

«Este es un proyecto al que le auguramos un notable éxito, no solo por su argumento, sino también por la concepción estética. Con La luna en el jardín nos probamos en el empleo del stop motion con la animación en 3D y 2D por medio del programa Flash.

«Hasta aquí me he referido a la producción, razón de ser de nuestros Estudios, pero además continuamos acercándonos al público infantil por otras vías. Me refiero al aula especializada que inauguramos en 2011, en colaboración con la productora belga Camera Etc., la cual anda estos caminos junto a nosotros. Esperamos que nos acompañe durante los próximos tres años.

«Por medio de esta aula estamos sistematizando el trabajo de los talleres infantiles. En el 2011 llevamos a cabo dos, y ahora en el verano programamos otros dos, para en septiembre realizar tres. ¿Cómo funcionan? Por ejemplo, en uno de ellos los niños seleccionaron una de sus lecturas escolares y la convirtieron en un animado: El castigo de la ceiba; y el segundo se llamó La caja de sonrisa, que evidencia la importancia de la alegría para el ser humano.

«En este verano no han hecho películas sino que se han interesado por el proceso de producción de un animado: desde la idea hecha guión en el storyboard hasta saber elementos básicos en el diseño de personajes (cada niño construye un personaje y le da una acción con el papel recortado). Asimismo, se han adentrado en un estudio de sonido para ver sus especificidades, reconocer la significación de la banda sonora en una película, etc.».

—Los Estudios prestan también diferentes servicios...

—Efectivamente. Lo hicimos con Albatros, en Sucre, el Mariscal de América. Entramos con realizadores nuestros en esta serie de dos temporadas con capítulos de 30 minutos de duración, para exhibir fundamentalmente en televisión. En estos momentos ya están terminados seis capítulos de la primera, que cuenta con 12, y ya han sido presentados en Venezuela. Coordinamos con la TVC para llevarla a nuestra pantalla.

«Sucre, el Mariscal de América, bajo la dirección de Álvaro Cáceres, nos aproxima a Antonio José de Sucre, uno de los genios de la independencia americana. Descubre la vida de este joven, su lucha incansable, aguda inteligencia militar y su admirable sentido de la justicia.

«Es una excelente idea que desarrollamos ambas productoras, justo cuando acabamos de celebrar el Bicentenario de la independencia en América Latina. Es un aporte modesto para que nuestros niños, niñas y adolescentes conozcan más sobre nuestros héroes, para transmitir de una manera amena la Historia y defender la identidad de nuestros países. Está realizado en 3D y los creadores cubanos se encargaron del diseño de los personajes, la escenografía, la animación y composición.

«Hay otras intenciones con Albatros: una serie para niños más pequeños titulada Cataplum. Lo esencial es seguir ofreciendo más resultados, los que presentaremos, como de costumbre, primero en los cines y después llevaremos a la televisión. Es un momento muy especial para los Estudios, cuyos propósitos son proponer un producto audiovisual de alto vuelo estético y de probada calidad, para nuestros fieles seguidores».

 

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