Sonando la lira y el bongó - Cultura

Sonando la lira y el bongó

Ediciones Museo de la Música pone a disposición de los lectores una nueva edición del volumen La música en Cuba. Temas de la lira y del bongó, obra de Alejo Carpentier que propone un acucioso recorrido por la historia de las sonoridades cubanas

Autor:

Antonio López Sánchez

Como un escaño más en un sostenido trabajo que ya deja varios frutos, Ediciones Museo de la Música ofrece un nuevo título. Nacido de la gigantesca autoría de Alejo Carpentier, La música en Cuba. Temas de la lira y del bongó, es la obra que pone ahora a consideración del público cubano. Aunque resulta arduo destacar alguna página en particular del enorme parnaso creativo carpenteriano —por la vastedad y solidez de su quehacer—, su acucioso y pionero recorrido por la historia de las sonoridades cubanas, más el conjunto de artículos que recoge este texto, convierten en un muy valioso rubro esta publicación.

Sin dudas, a pesar de ediciones anteriores, el libro trae consigo aportes que vale la pena subrayar. En primer lugar, además del esclarecedor prólogo de la inefable y muy necesaria Gaziella Pogolotti, esta tirada suma otras páginas. Se ha restituido el capítulo final de La música en Cuba, que el propio autor suprimiera en publicaciones posteriores, ante las polémicas que suscitara en su momento entre algunos de los músicos cubanos evaluados por la visión de Alejo. Y esta nueva edición ha sido cotejada, y rectificados los errores de aquella, con respecto a la edición original, hecha en México, en 1946 por el Fondo de Cultura Económica.

A continuación, en una suerte de segunda parte, a pesar de que es un material tan coherente que puede leerse perfectamente como un todo, sin notarse fronteras ni costuras, también hay novedades. Además de los trabajos que en 1994 seleccionara y publicara Radamés Giro en Temas de la lira y del bongó, ahora se añaden varios artículos de Alejo Carpentier, no incluidos en dicha compilación. Como bien comenta Silvana Garriga en sus notas de presentación, esta suma constituye a la vez génesis y continuación de La música en Cuba. «Se puede seguir casi paso a paso el proceso de enriquecimiento de la sensibilidad, la maduración de las ideas e inmersión en la música cubana que se expresa en el estudio de figuras, momentos y géneros, que luego fructificará en la síntesis oportuna o en la precisión histórica o conceptual», expresa Garriga.

Los nombres y vidas de grandes músicos cubanos; el constante paneo por nuestra historia anterior y presente; el análisis siempre profundo de disímiles temas donde la música se ensancha, se enlaza a la pintura, la danza, a la literatura, entre otros muchos tópicos, son algunos de los senderos a recorrer en esta obra. Asimismo, la actual edición contiene un apéndice con varios textos. Unos, del propio Carpentier, y otros, bajo la firma de notables figuras de los estudios musicológicos cubanos, como María Teresa Linares, Argeliers León, María Antonieta Enríquez, Jesús Gómez Cairo y Leonardo Acosta, entre varios nombres.

Otro dato a destacar, en carácter más plural, es el diseño que comparten este y otros libros de esta casa editora. En general, en el uso de tonos sobrios, donde predominan el sepia, y el blanco y negro, hay ya una identidad, un aire propio en los títulos más recientes del Museo de la Música. Resulta un logro el hecho de que, a primera vista y hasta a distancia, es posible reconocer las publicaciones de este sello en las estanterías. Tanto para sus hacedores, por el buen trabajo identitario, como para el público, por el beneficio de hallar rápidamente un texto de su interés, esto redunda en positivo.

Hay que aplaudir el empeño de llevar a los lectores este trabajo. En tiempos donde pululan tantos ídolos de barro sonoro, y la intrascendencia, la nadería —de la mano de lo soez y hasta de la violencia— campean en terrenos musicales nacionales, nada tan válido como volver a repasar, a repensar, nuestras historias. Es el mejor modo de descubrir mejor los falsos aullidos de tanta sirena seudoartística, atontada por el mercado y las modas de ocasión que ahora nos rodean inmisericordes.

Como aseguran las sabias palabras de la Pogolotti, resulta una experiencia nutricia imprescindible poner la mirada sobre los textos de Carpentier. «No se trata de Sagradas Escrituras. Todo lo contrario. De su obra se desprende, entre otras muchas cosas, la vivencia fecundante de la alegre plenitud que dimana del acto de conocer, descubrir y dinamizar las fuerzas latentes en la sociedad. Crear es tarea ardua que implica combate, sacrificio, dolor y, muchas veces, frustración. Es una larga marcha con caídas y con momentos de desánimo; sin embargo, paradójicamente, procura instantes de iluminación y de incomparable felicidad. Así llegaba Alejo, al término de cada viaje, de cada aventura, portador siempre de razones para el entusiasmo».

Justo de ese modo, imbuidos del espíritu de alegría y plenitud que dimana del acto de conocer y descubrir, como nos enseña doña Graziella, es que debe leerse este libro. Como mismo lo fue de seguro para su autor, recorrer estas páginas será un premio, «de iluminación y de incomparable felicidad», para bañar la sensibilidad y el saber.

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