De nuestras raíces nace todo

Cuenta el joven jazzista que su relación con el saxofón fue cosa del azar. En diálogo con JR habló de su paso por varias agrupaciones del país, su relación con el jazz y sus proyectos más actuales

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Michel Herrera confiesa que su «relación» con el saxofón fue cosa del azar y más bien de complacencia hacia su mamá, quien lo tenía en el primer lugar de la lista de sus instrumentos favoritos. Parece que estuviera escrito que le arrancaría notas sublimes a este instrumento de viento y no al piano, al que quiso acercarse en la Escuela de Música, cuando ya su edad superaba la exigida en esa especialidad.

Más tarde vino el jazz, género que también le fue «inoculado» por su madre y al que le debe, sobre todo, la sensación de libertad que experimenta cuando lo interpreta. Puede sentirse cuando se le disfruta en sus presentaciones en el Café Jazz Miramar o se  escuchan los temas de su primer disco En la espera y más recientemente, los que componen Madre Tierra, el CD que próximamente verá la luz.

«El jazz no solo es un género para descargar, también te ofrece libertad», afirma. «Para los otros todo está escrito, pero en el jazz se improvisa mucho y puedes hacer mil variaciones de un mismo tema, te acercas mejor a la gente.

«Ahora, por suerte, se favorece el género en el país, pues existía un bache generacional. Muchos buenos músicos emigraron y hubo un vacío entre los viejos y los nuevos talentos. Jazzistas jóvenes como yo hacen su carrera en Cuba y marcan pautas para las nuevas generaciones. Me gusta que así sea y que yo pueda contribuir a ello», afirma Herrera, quien integró varias agrupaciones de música popular bailable como Azúcar Negra, y los grupos Ogguere, Sexto Sentido y Buena Fe, entre otros.

—¿Qué nos regalarás con Madre Tierra?

—De nuestras raíces nace todo. En Madre Tierra, bajo el sello Colibrí, presentaré un CD-DVD, porque me interesa también el trabajo audiovisual. En el fonograma hay cuatro composiciones mías y el resto son versiones, como por ejemplo, la Pequeña Serenata Diurna, de Silvio Rodríguez; Vengo a ofrecer mi corazón, de Fito Páez; y en Noche de Paz trabajo con el Coro Diminuto, una experiencia increíble.

«El proyecto se ha convertido en un intercambio generacional, porque se me unieron músicos como Yasek Manzano, Alexander Abreu, Jorge Luis Pacheco y Yanet Valdés, entre otros. Estamos inmersos en el proceso de mezcla y masterización y quizá en el próximo Cubadisco ya esté listo».

—Has sido miembro del jurado del Cubadisco, y además obtuviste dos premios JoJazz (2005 y 2006), por interpretación y composición. ¿Cómo llegaste a la composición?

—Comencé mi carrera interpretando y más tarde experimenté en los arreglos. Cuando eres la cabeza de un proyecto, tienes que organizarlo todo, escribir para cada instrumento, y es cuando aprendes a componer.

«Como músico, lo ideal es ser lo más completo posible. Si ofreces una música con letra es más fácil llegarle a la gente, pero cuando se trata de instrumentales tienes que hacerlo bien para lograr tu propósito», asegura quien ha compartido escenario con  Bobby Carcassés, Orlando Sánchez, «Cubajazz», Alexis Bosch, Orlando Valle, «Maraca», Wynton Marsallis, Arturo O’Farril y Cyrilles Aimee, entre otros».

—La etapa de estudiante no escapa de tu memoria…

—Cuando se es estudiante se tienen ilusiones y se comienza a pensar en el camino que transitaremos después. Por eso existe Jazzeando, un proyecto que me permite recorrer las escuelas de arte del país.

«Trabajo en talleres con los muchachos, con el deseo de enseñarles a defender su estética, a ganar en proyección escénica, a saber presentarse ante un jurado, como en Jojazz. Hace poco dejé de estar en un aula, así que puedo identificarme con los que necesitan una luz».

—Asumirás la banda sonora de Laureados por la música, un programa de la emisora Radio Cadena Habana...

—Es una propuesta interesante, y será también la oportunidad perfecta para que mi música gane en difusión, pero sobre todo, será una experiencia que me permitirá conocer otra manera de trabajar.

—¿Qué salud tiene tu grupo Joven Jazz?

—Surgió con la perspectiva de enriquecer el panorama jazzístico joven del país. En 2007 hicimos nuestro primer concierto, y desde entonces hemos interpretado standards del género en nuestro estilo, y algunas de mis composiciones, en las que fusiono la música cubana, tradicional y contemporánea, con diferentes sonoridades del mundo. Ahí vamos...

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