Luis Marcelo Pérez, la eterna búsqueda

El autor uruguayo, discípulo de Maro Benedetti, presenta en Cuba Estado Natural, un libro traducido a cinco idiomas y publicado en tres continentes

Autor:

Mayra García Cardentey

PINAR DEL RÍO.— De por sí la entrevista prometía; estaba predestinada. Fue casi de casualidad, aunque muchos azares son causales también. Las circunstancias y el contexto hicieron lo suyo. Lo que en un inicio sería la promoción del libro de poesía Estado natural, una de las novedades editoriales del sello territorial Cauce, se convirtió en enjundiosa entrevista con el escritor uruguayo Luis Marcelo Pérez, un literato con una juventud sellada por trash metal y una adultez bajo las enseñanzas de Mario Benedetti.

El local, incluso, no podía ser mejor, ante tanto ajetreo en el Centro Hermanos Loynaz; la conversación se coló nada menos que en la oficina donde se exhiben el buró, las butacas y parte de las pertenencias de la biblioteca de Dulce María. Solo tomé agenda, lapicero y enfilé la grabadora. Luis Marcelo hizo el resto.

—Inicios… del trash metal a la poesía

—Mi primer contacto con la lírica fue hace bastante tiempo. Tenía siete años, mi padre fallece y encuentro en el verso la forma de comunicación con mi madre. Luego, con la adolescencia, me convertí en guitarrista eléctrico, segunda viola, como decimos allá, haciendo trash metal, rock pesado. (Risas)

—¿Un poco contradictorio con la visión más reposada que se tiene sobre los escritores?

—Sí, lo reconozco. Pero siempre se está en una eterna búsqueda. La vida del artista es un universo; en ese trajinar encuentra, poco a poco, pequeños mensajes que lo conducen hacia el espacio deseado.

—La poesía y los juegos de escritor…

—Trato de trabajar mucho con la palabra, el significado, con cuidado en los términos; la grosería no tiene cuota en mi obra. Prefiero los poemas cortos y con mucha imaginación, que el lector tenga un abanico abierto a las posibilidades de interpretación.

—Estado natural es un libro que ha marcado su carrera. ¿Cómo fue que la selección final de los poemas resultó una decisión cuádruple y unánime?

—Cuando tenía ganas de hacer el libro, disponía de unos cien poemas y se los di a cuatro escritores amigos, uno de ellos, Mario Benedetti. Ninguno de los cuatro estaba en conocimiento de que el otro los tenía. La propuesta fue: «Lee y escoge el material». A los cuatro meses, cuando recibo los sobres, todos tenían el mismo contenido, habían seleccionado la misma cantidad de poemas; no variaban. «Quizá si se enteraban me mataban, pero era una interrogante para mí como creador. Estado natural ha venido bien, me condiciona mucho con lo que va a pasar en el próximo libro; me tiene un tanto congelado».

—¿Qué significado tiene Benedetti en la obra y en la vida de Luis Marcelo?

—Mario y Luz, su esposa, me hacían sentir como un nieto. En una ocasión me hizo un prólogo. Me llama: «Ven a buscar un textico que te escribí para tu libro». Lo leo y me sorprende. Le dije: «Mario, ¿no te parece demasiado esto?». Me mira y se acomoda en la butaca: «¿Te parece que si fuese demasiado, pondría mi firma allí?», y puso su cara dura como una nevada.

«Mario me enseñó el compromiso con la palabra y la humanidad; su sencillez era sublime. Me inculcó la entrega en la poesía: al igual que el ron, el verso también necesita su añejo. Como Luz fue una lumbre en la vida de Mario, él fue para mí un guía. Cuando salgo del país y digo que soy uruguayo, sale el nombre de Mario; es una responsabilidad».

—Usted se licenció en 1992 en Periodismo y es a la par un escritor reconocido en su país. Algunos en las distintas ramas se esfuerzan en deslindar los límites entre una y otra área. ¿Cómo lo percibe usted?

—Un periodista nunca deja de ser escritor, ni un autor se desliga completamente de su visión periodística. Un ejemplo lo tenemos en Eduardo Galeano, que hace una fusión perfecta entre literatura y periodismo.

—Si en las décadas finales del siglo pasado Latinoamérica vivía el boom de un periodismo literario, hoy algunos teóricos explican que se vuelve a una vertiente más a lo escuela norteamericana, con un estilo muy conciso. ¿Qué opina al respecto?

—Todo es resultado del contexto. Se lee poco. Hay más tiempo para el consumo y menos para la espiritualidad, para el desarrollo interior de las personas. Internet nos aísla; cada día se inventan más tecnologías para tener al individuo divorciado del contexto humano.

—Primera vez en Cuba…

—Me siento muy en casa. Me encantó la diversidad cultural. Esta es la primera de otras muchas veces. Pienso volver…

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