El legado del changüí

Hay en Guantánamo una veneración por el changüí que trasciende a las generaciones y que se coloca en los genes de quienes nacen en las riberas del río Guaso

Autores:

Yelanys Hernández Fusté
Lisván Lescaille Durand

GUANTÁNAMO.— Nadie puede moverse al compás del tres, el bongó del monte, la marímbula, el guayo y las maracas, si no le corre por las venas esa pasión. Hay acá una veneración por el changüí que trasciende a las generaciones y que se coloca en los genes de quienes nacen en las riberas del río Guaso, en las montañas de este territorio, y en las ciudades y poblados de la región.

Es que el changüí es tradición en esta zona del oriente de la Isla. Su aparición se remonta al siglo XIX en las montañas de Guantánamo, y después se asentó en las periferias de la ciudad, como indica a JR el investigador José Cuenca Sosa.

El también director del Centro de Información y Documentación Rafael Inciarte asegura que la preferencia por el género fue en ascenso durante esa centuria y que en las primeras décadas del siglo XX tenían lugar en diferentes casas de las afueras, las fiestas changüiseras. Ahí fue germinando un fenómeno que hoy alcanza altos niveles de popularidad.

En esos espacios, relata, se podían apreciar importantes músicos de la talla de los hermanos Arturo y Chito Latamblé, dueño de una gran destreza al ejecutar el tres; y Elio Revé Matos, entre los principales difusores de ese estilo musical y que lo llevó a los escenarios habaneros y del mundo.

Con mucha historia a cuestas y un Festival Nacional que esta noche cierra sus puertas, el changüí seduce a quienes vienen de otras regiones del país y del orbe. Si se escucha detenidamente la melodía, se perciben elementos que lo conectan con nuestro conocido son, pero hay mucho más en esa armonía y letra. Lleva un mensaje auténtico de la gente de este pueblo. De ahí que escuchar a Estrellas Campesinas, Nengón Imías o Changüí Guantánamo sea un exquisito viaje hacia nuestras más genuinas raíces.

Una estrategia de desarrollo relacionada con el changüí se generó desde las instituciones culturales en la provincia. La iniciativa data de los años 80 del pasado siglo, cuando comenzaron a realizarse los festivales municipales y provinciales, antecedentes directos de este certamen de convocatoria nacional que celebra su VII edición y que preside Elito Revé, líder del Charangón.

Para Cuenca, «el changüí es un asunto de familia. El género ha perdurado porque se ha transmitido de generación en generación, y el guantanamero se identifica mucho con todo eso».

Una comunidad changüisera se ha gestado en la actualidad, según comenta este estudioso. Se percibe alrededor de las competencias que se realizan de los diferentes instrumentos empleados para interpretar el género, y ha ido nucleando no solo a músicos, compositores y bailadores, sino a investigadores y al público en general.

Es la Noche guantanamera momento ideal para presentar a las agrupaciones defensoras de ese estilo, las cuales suelen ser las más concurridas de esas veladas. Pero existen otros elementos que nos ayudan a comprender por qué el changüí late en el alma de los guantanameros. Uno de ellos es la preocupación de los artistas por incluirlo en sus repertorios.

Para Yasser Edén García, director del grupo de hip hop Zona Franca, ha sido sustancial que su último fonograma lleve esos conceptos. Nominado al Premio Cubadisco 2014, Changüí de hoy tiene en sus 14 sencillos esa esencia que se combina con un discurso urbano como el rap, para conectar al género con un público más juvenil.

Su colega Ariel Taidinot, director de Mezclan, concibió Me llamo changüí —nominado en la categoría de Música folclórica—, con ejemplos que nos ilustran los rasgos más puros de ese estilo y sus fusiones con el mambo, el pilón, la plena, el sucu suco; la tajona, de Santiago de Cuba; el bombo camará, de Maisí; y la puntillita, de Baracoa.

Ariel piensa que los jóvenes compositores deben tenerlo en su repertorio porque «el changüí es la música de Cuba que queda por explotar. Ahora todos lo quieren tocar, pero que no se les olvide que es de Guantánamo y que hay que aprender a tocarlo aquí».

Aunque ambos proyectos discográficos no han tenido la oportunidad de disfrutarse en vivo, la radio ha difundido estos temas y sus protagonistas han comprobado que hay una respuesta positiva de público, amén de que desean presentar cuanto antes esta manera actual de abordar un estilo tan peculiar y de una riqueza incalculable.

Otra manera atractiva de apreciar el changüí es en la música de concierto. El compositor Conrado Monier ve en él a un género muy dúctil. De su creatividad ha salido Inspiración de los pueblos, una pieza completamente changüisera que interpreta el Coro Masculino de Guantánamo.

Existen muchos otros ejemplos que legitiman esa tesis de José Cuenca Sosa de que el changüí ha potenciado un hábito de consumo cultural que se ha ido arraigando en la población. Aquí ese proceso ha pasado de ser una música netamente folclórica, a un fenómeno popular.

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