Crónicas británicas guardadas en estampas

Hasta el 21 de julio estará abierta al público la muestra transitoria Grabados ingleses de los siglos XVIII y XIX, en el edificio de Arte Universal

Autor:

Aracelys Bedevia

Elegancia y precisión en los trazos, dominio en la composición y formato intimista son algunos de los elementos que distinguen a la exposición Grabados ingleses de los siglos XVIII y XIX, una de las más atractivas propuestas culturales que ofrece en estos momentos el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

Organizada por temáticas que orientan al visitante desde el punto de vista visual y permiten apreciar, de una manera coherente, los principales hitos económicos, sociales y culturales en esa época, la muestra está integrada por más de una treintena de obras (37 en total).

De la vida en una nación que ejerció cierta influencia en la cultura cubana habanera, durante el siglo XVIII, a partir de la toma de La Habana por los ingleses, trata esta exposición, que cuenta el gran desarrollo económico que tuvo el imperio británico en los siglos XVIII y XIX.

Visitarla constituye, sin lugar a dudas, una oportunidad única. No solo por su valor artístico e histórico, sino también porque exhibe piezas pertenecientes a la rica colección de arte británico del Museo que durante muchos años permanecieron guardadas en los fondos de esa institución cultural cubana. Por tanto,  antes de que vieran la luz a raíz de esta exposición, pocas personas habían tenido la posibilidad de verlas. Además, muchas de ellas, según ha afirmado Carlos Fernández, su curador, se restauraron especialmente para la ocasión, lo cual permite apreciar con mayor nitidez cada detalle.

Desde que fuera inaugurada el pasado 9 de mayo en la sala transitoria del edificio de Arte Universal, antiguo Centro Asturiano de La Habana, un gran número de personas ha visitado esta exposición, que ha sido recibida con beneplácito por parte del público.

Sobresalen entre sus autores el grabador, ilustrador y pintor satírico William Hogarth (1697-1764), quien marcó un momento definitorio para la consolidación del arte nacional en Reino Unido.

Están también cuatro calcografías de Nathaniel Buck (a quien pertenece el mayor número) y obras de los pintores Antonio Canal, Canaletto; Francis Wheatley, Robert Smirke, Pierre Patel y Henry Raeburn, los dibujantes John Dixon y Thomas Hearne, y cuatro anónimos.

El acercamiento a cada una de ellas permite apreciar escenas rurales, marítimas y urbanas, edificios históricos y victorias militares, entre otras temáticas. Mediante las técnicas calcográficas y litográficas utilizadas en ese período, sus autores muestran al público aristócratas engreídos, pequeños comerciantes y prestamistas sin escrúpulos.

La literatura, la sátira social y política y las actividades deportivas aparecen también entre las temáticas presentes en Grabados ingleses…, exposición cuyo propósito curatorial ha sido mostrar la manera en que se reflejaron, a través de grabados y dibujos, los fenómenos sociales más significativos de la sociedad británica de los siglos XVIII y XIX.

Grabados ingleses… ofrece una amplia panorámica de la época y demuestra también cómo a través de las estampas el pueblo inglés recibía mucha información de todo cuanto estaba aconteciendo, lo cual posibilitó que esta manera de crear se convirtiera en un importante medio de socialización cultural. Estará mostrándose hasta el 21 de julio.

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