Esquirlas de Ruth Mariet

Invitada a exponer en galería Collage Habana, a raíz de que obtuviera el Primer Premio en el evento POST-IT, que convocó el Centro Nacional de Artes Plásticas Collage Habana, del Fondo Cubano de Bienes Culturales, la joven creadora ha cuidado cada detalle en esta exposición que constituye su proyecto de tesis de grado de la Universidad de las Artes, ISA

Autor:

Aracelys Bedevia

Una ciudad en miniatura, creada a partir de cartones y papeles desechables recolectados de la calle; una mano extendida que se abre y se cierra ante el espectador ofreciéndole restos de textil, segmentos de hilo, partículas de plástico; una aguja en un pajar y una cabeza de Pinocho, forman parte de la lista de obras (cerca de 20 en total) que de la artista Ruth Mariet Trueba Castro se exhiben en la galería Collage Habana, de la capital.

Invitada a exponer en esa institución cultural, a raíz de que obtuviera el Primer Premio en el evento POST-IT, que convocó el Centro Nacional de Artes Plásticas Collage Habana, del Fondo Cubano de Bienes Culturales, la joven creadora ha cuidado cada detalle en esta exposición que constituye su proyecto de tesis de grado de la Universidad de las Artes, ISA.

Desde el título (Esquirlas) se percibe una marcada intención de dejar claro cuál ha sido el concepto desarrollado por la autora. Ruth Mariet pone a dialogar en un mismo espacio a disímiles materiales y fragmentos de objetos, a los que da una nueva imagen y funcionalidad.

Ella juega con cristales, migas de pan, recortes de botones... y los convierte en símbolos. Suprime las funciones utilitarias y de consumo mecanicista de los objetos y les da nuevas posibilidades de aparición estética.

Se adueña también de grafito y otros medios como hojas secas, cascarones de huevo, pastillas pulverizadas, textiles… Ninguno significa algo por sí solo, pero al ser utilizados como parte del contexto de la obra, se integran y adquieren un sentido diferente.

Esquirlas «se percibe como un vuelco a la intensidad del material desintegrado, fragmentado y seccionado. (…) Ahora, interesa lo que pueden despertar los miles de fragmentos de una imagen disuelta y la presencia misma del material, que ya no representa a ningún otro objeto, sino que es el objeto presente», expresó la autora.

Cierto es que esta desintegración trae consigo la pérdida y deterioro de la materia como objeto y, por ende, de la memoria e identidad. Sin embargo, la estrategia de darles paso a nuevas formas de vida, como parte de un discurso creativo que renuncia a los pinceles y espátulas y emerge de la manualidad, permite a la artista escapar de la tendencia (muy presente en el llamado arte contemporáneo) de transmitir al espectador sensaciones de angustia y desaliento.

A diferencia de lo que se expone a diario en muchas galerías, Esquirlas es una de esas exposiciones que expresan paz, reposo y seguridad.  Sus piezas son elocuentes y pareciera que se mueven, gracias a la interacción de colores que contrastan y también, por qué no, a la adecuada selección de los materiales y cuidado de la composición.

Ruth supo combinar acertadamente textura, forma y color, elementos imprescindibles para comprender la fuerza expresiva de esta propuesta que transita por la abstracción sin dejar de ser figurativa, y que apuesta por lo instalativo, el collage y el reciclaje, como fórmulas creativas.

Hay armonía en la composición de cada una de las obras, las cuales están llenas de colores vivos y luminosos, que connotan alegría y vivacidad. La textura de la que se vale la artista provoca en el espectador disímiles emociones, sobre todo por la combinación de materiales y los efectos de colores.

Graduada de la Academia de Bellas Artes San Alejandro en 2009, y del Instituto Superior de Arte (ISA) en 2014, Ruth Mariet Trueba Castro es miembro de la Asociación Hermanos Saíz y en los últimos cinco años ha formado parte de varias muestras y acciones colectivas como integrante del proyecto 4ta. Pragmática. La joven artista ha participado en bienales y ferias de artes, tanto en Cuba como en Rusia y Estados Unidos.

Esquirlas contiene su marca vivencial, su simbólica personal; «tal vez dejando aflorar tempranamente las claves esenciales que orientarán su práctica artística posterior», como expresó Arlene Ladaga, curadora de la muestra. Desborda en esta exposición la sensibilidad de la artista y su actitud reflexiva. Esquirlas es, quizá, la carta de presentación de una auténtica creadora que empieza a abrirse paso en el panorama cultural cubano.

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