Para que el cisne jamás muera

Recuerdan función de desagravio en homenaje a Alicia Alonso, organizada por la FEU, ante la decisión del Gobierno batistiano de suspender la subvención que recibía el entonces Ballet de Cuba

Autor:

Yuniel Labacena Romero

El cisne interpretado por Alicia Alonso, aquel 15 de septiembre de 1956, en el Estadio de la Universidad de La Habana, hoy Juan Abrahantes, no ha muerto. Las rosas rojas que regaló a sus bailarinas no se marchitaron y fueron el augurio de ese brillante futuro que ella misma avizoró.

Esos hitos que fueron parte de la función de desagravio en homenaje a Alicia, organizada por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), ante la decisión del Gobierno batistiano de suspender la subvención que recibía el entonces Ballet de Cuba, fueron recordados este lunes en la sede del Ballet Nacional de Cuba (BNC).

A nombre de los universitarios, Yosvani Alberto Montano Garrido, presidente de la FEU, entregó a la prima ballerina assoluta un ramo de flores rojas, como las recibidas en aquella ocasión, las cuales sintetizan el hito que marcó esa página gloriosa para el Ballet y la organización.

Junto a Rubiel García, presidente de la AHS, y miembros del Secretariado Nacional de la FEU, la Alonso rememoró los momentos vividos aquel día y manifestó que, sin el respaldo de la nueva generación en esos años difíciles de la tiranía de Batista, probablemente el BNC no existiría. Ellos me ayudaron y comprendieron lo que era bailar ballet en el país, expresó.

Estoy muy contenta de tenerlos aquí, dijo la fundadora y directora del BNC, quien declaró sentirse muy feliz de «ese matrimonio feliz, el más largo del mundo construido durante todos estos años» y reveló con satisfacción que siempre ha confiado en los jóvenes y en sus ganas de hacer por Cuba y la Revolución.

Foto: Roberto Suárez.

El Presidente de la FEU agradeció la oportunidad de mantener vivo el vínculo con Alicia Alonso y su compañía, una de las más prestigiosas en la historia de la danza y que ha sido inspiración y guía para la formación de varias generaciones de bailarines cubanos.

Y como muestra de esos lazos que perduran por siempre, el dirigente estudiantil propuso a Alicia regalarle a la juventud cubana otra función del BNC, esta vez en la Plaza Ignacio Agramonte de la Universidad de La Habana, y en espera del Día de los Enamorados, idea con la que Alicia se mostró de acuerdo.

Minutos antes del agasajo, la dirección de la FEU y estudiantes que se forman en la Compañía participaron de la clase didáctica «Un encuentro con la danza, la técnica, la expresión y los estilos», que ya ha impartido Miguel Cabrera García, historiador del BNC, en diversas provincias.

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