Pensar y hacer la radio de hoy

Los nuevos escenarios tecnológicos, socioeconómicos y culturales suponen un reto constante para realizadores y directivos de la radio cubana, ante el empeño de equilibrar las preferencias de los oyentes y la política cultural del país

Autor:

Eric Caraballoso Díaz

Con más de nueve décadas en antena y una reconocida trayectoria, que la ha instalado por derecho propio en la memoria nacional, la radio cubana dista, sin embargo, de ser infalible. Los nuevos escenarios —tecnológicos, socioeconómicos y culturales—, no solo de Cuba sino a nivel internacional, suponen un reto constante para sus realizadores y directivos, movidos por el empeño de equilibrar las preferencias de los oyentes y la política cultural del país.

Uno de los desafíos más acuciantes del medio radial, a lo largo y ancho de la Isla, estriba en mantener la atención de los jóvenes. Este heterogéneo grupo poblacional ha ido apartándose paulatinamente de la radio por diversas razones y ha redirigido su atención hacia otros medios y formas de consumo cultural, un hecho cuyas implicaciones deben ser comprendidas tanto en las actuales coyunturas como a mediano y a largo plazo.

¿Cómo revertir o al menos contener esta tendencia? ¿Cómo atemperar la radio a los gustos y dinámicas de hoy? ¿Cómo hacer nuevamente de ella un medio atractivo para los jóvenes, ya no solo en términos de recepción sino también como un espacio para satisfacer sus intereses creativos? ¿Cuáles podrían ser las vías para refundar ese vínculo sin menospreciar la tradición ni hacer peligrosas concesiones en términos culturales? ¿Qué papel podrían desempeñar los jóvenes realizadores en este sentido y en la necesaria actualización de la radio cubana en general?

Sobre estas y otras interrogantes igual de peliagudas debatieron los participantes en el II Encuentro y concurso de jóvenes radialistas La vuelta abajo 2014, realizado en Pinar del Río recientemente. El evento, organizado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) con el respaldo decisivo de la emisora provincial Radio Guamá y otro grupo importante de entidades, privilegió la reflexión colectiva como forma para examinar a profundidad el contexto actual y construir propuestas radiales ajustadas a sus exigencias.

La exposición de varias ponencias sirvió de detonante para el análisis de temas como la producción radial de dramatizados, la realización y recepción actual de los programas infantiles y juveniles, las posibilidades artísticas del radiodocumental, el ejercicio de la locución y el crucial —y poco explotado— papel de las investigaciones sociales para la consecución de una radio mejor.

La cita propició, además, el siempre necesario y fructífero diálogo intergeneracional. Durante sus sesiones, los delegados pudieron compartir con figuras como el maestro Héctor Pérez Ramírez, nombre ineludible del dramatizado radial cubano de las últimas décadas, o experimentados realizadores como el pinareño Frank González Gutiérrez, quien discursó sobre la creatividad en la realización radial. De igual forma, intercambiaron con Yusimí González, directora nacional de Programación de la Radio Cubana, y Arsenio García, funcionario de Unicef en Cuba, quienes ofrecieron a los participantes información actualizada del quehacer de sus entidades y enriquecieron el debate con sus apreciaciones.

En sentido general, las sesiones de La vuelta abajo evidenciaron el rigor y la voluntad de cambio de los jóvenes radialistas, quienes desde sus propias perspectivas y circunstancias mostraron coincidencias de objetivos, y comentaron experiencias que, de sistematizarse, podrían multiplicar sus beneficios más allá de sus respectivas emisoras.

Como un llamado quedó la definitiva puesta en marcha del Observatorio de la Radio de la AHS, constituido oficialmente en Santiago de Cuba durante el XXIV Taller y concurso nacional de la radio joven Antonio Lloga In Memóriam, y el cual mucho puede aportar como ente mediador entre los jóvenes realizadores y las instancias directivas y decisoras de la Radio Cubana.

En cuanto a los premios del concurso, Villa Clara, Holguín y Santiago de Cuba fueron las provincias más galardonadas. Desde el punto de vista individual sobresalieron los villaclareños Léster Rodríguez y Miguel Ángel Montero, el primero merecedor del Gran Premio entre los programas juveniles, y el segundo entre los informativos, además de otros lauros por especialidades. Por su parte, el espirituano Jairo Alberto Pacheco obtuvo el Gran Premio de Propaganda, y la santiaguera Dariela Gámez llevó para su provincia el primer lugar junto al premio colateral de la emisora Radio Guamá.

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