Quintero y Cremata, Contigo...

Juan Carlos Cremata apuesta nuevamente por el teatro, el cine y las historias de Héctor Quintero, para devolvernos la obra insigne de este autor: Contigo pan y cebolla

Autor:

Jaisy Izquierdo

Juan Carlos Cremata, el director de reconocidas películas como Nada y Viva Cuba, apuesta una vez más por el teatro, el cine, y las historias de Héctor Quintero. Primero fue El premio flaco, y ahora regresa a las tragicomedias quinterianas para devolvernos la obra insigne de este autor: Contigo pan y cebolla.

«Nos tomó de sorpresa la oportunidad de hacer esta película, aunque cuando Héctor estaba vivo sí habíamos hablado de este proyecto y de los actores que podrían encarnar a sus personajes. Al fallecer, me pareció un acto de justicia cultural el hecho de llevar a la pantalla grande la obra más importante de quien fuera, a mi juicio, el más popular comediógrafo de la escena cubana», explica Cremata, quien en esta ocasión vuelve a rodar junto a su madre, Iraida Malberti.

Esta obra está dedicada especialmente a ella, señala, de la misma manera que Héctor dedicara Contigo… a su mamá. Como la protagonista es una madre de familia, emprendedora y resuelta a saltar obstáculos para sacar a los suyos adelante, es a su vez un homenaje a todas las madres cubanas.

Con esta, es la tercera vez que Iraida Malberti trabaja en la dirección de un filme junto a su hijo. Antes fueron Viva Cuba y El premio flaco, donde su especial cuidado se centró en el trabajo con los niños. Ahora no hay infantes, pero ella tenía que estar, una vez más, a su lado. Al hablar de su participación, el halo materno se le escapa entre su voz, y acaso entendemos por qué su presencia era imprescindible:

«No había grandes diferencias entre nosotros dos, porque me gusta mucho lo que él hace, así como soy una admiradora del quehacer de todos mis hijos. En especial esta película me agrada porque la historia transcurre en los años de mi juventud, y pude contribuir a que se respetara fielmente los detalles que conforman la época, como el vestuario, la escenografía y hasta el modo de decir las cosas».

Para que la década de los 50 fuera también una realidad sonora, la música de Aldo López Gavilán se unió a la empresa, trayendo consigo una gama de sones, danzones, mambos y chachachás que, para mayor fidelidad, fueron grabados en vivo, sin recurrir a procesos digitalizados.

Reconoció Cremata que la idea de llevar al cine este clásico de nuestras tablas fue también acariciada por Tomás Gutiérrez Alea, quien no pudo materializarla, pues algún burócrata se le interpuso con el criterio de que era una historia muy costumbrista.

Para «desacostumbrarse», Cremata retomó el deseo de perpetuar Contigo... en el cine, una obra que, asegura, no ha perdido la vigencia de su texto a pesar de los años. Tanto así que pocos fueron los cambios que sufrió en su adaptación al medio.

Siempre fue obvio para el director de Chamaco que su Lala Fundora tendría la fuerza expresiva de Alina Rodríguez. Ella le había enseñado una dedicatoria de un libro en la que Héctor Quintero la señalaba como la segunda mejor Lala, después de la inolvidable Berta Martínez.

Alina insiste en que «cuando una actriz conoce un personaje, es como un hijo suyo». Acaso por eso, a esta Lala empecinada con el sueño de un refrigerador a cuestas, que ella bordara en el teatro y la televisión, deseó impulsarla además en la cuesta ardua de concretarla para el séptimo arte.

«A diferencia de los demás actores, Alina tuvo el reto de construir su personaje concebido además bajo la férrea mano de Héctor Quintero, quien la dirigiera durante muchos años, para volverlo a hilvanar», señala Cremata.

Precisamente el hecho de irrumpir en ese mundo de Lala Fundora concebido por Alina, fue lo que más inquietó a Enrique Molina, cuando le anunciaron que él daría vida a Anselmo. «Hemos hecho pareja infinidades de veces en la televisión, de manera que sabemos lo que juntos queremos lograr en una escena con tan solo mirarnos, pero no dejo de reconocer que enfrentarme a esa Lala que ella dominaba por completo, me resultaba difícil», explica el actor.

«En cambio yo quise partir de Cremata como director», afirma la actriz Edith Massola, quien no puede olvidar que en el Teatro Musical de La Habana, donde recibía clases con Alicia Bustamante y Héctor Quintero, empezó a tomar en serio la escena. «Pero para crear el papel de Fermina, que antes defendiera Verónica Lynn, deseé descubrirle una nueva luz a través de la mano de Cremata. Por eso pienso que creció en la improvisación, y para mí fue una experiencia muy divertida la de interpretar un personaje tan coreografiado».

Tras bambalinas, Edith Massola comprobó que del rol de madre una no se puede desprender ni actuando. «El tener a mi hija Natalia en la escena me tenía muy nerviosa y me ponía presión. Este filme era su debut en el cine y yo, como mamá, no me podía desprender del deseo de estar detrás de la puerta, por si me necesitaba».

Natalia Tápanes, el nuevo rostro de Lalita, siente todo el peso de este papel que antes que ella encarnaron Laura de la Uz y Yuliet Cruz. Tampoco pierde de vista la confianza que le extendió todo el equipo de realización. «Fue muy rico trabajar con ellos. Es mi primera experiencia. Espero que funcione».

Otro rostro, más conocido, irrumpe de igual manera en la pantalla grande. Es el de Leoni Torres, el conocido cantante de éxitos como A dónde vas, Idilio y el más cercano Amor bonito, junto a Descemer Bueno. A propósito de su incursión en la película, Cremata refiere que, contrario a lo que muchos podrían pensar, es un ser tranquilo, introvertido y callado.

Agradece además Cremata la participación de Alicia Bustamante, una de nuestras grandes actrices y quien al igual que Alina pudo interpretar bajo la égida de Quintero el mismo papel que ahora repite para el filme. Contigo... cuenta, además, con las actuaciones de Osvaldo Doimeadiós y Carlos Solar, para adentrarse en el drama de esta familia cubana con sus penurias, luchas y aspiraciones.

A juicio de su director, «es una película convencional, que no pretende cambiar el lenguaje cinematográfico, y que sobre todo desea llegar al mayor público posible. A veces es más difícil ser sencillo que ser osado».

Atentos, entonces los espectadores, a esta nueva producción nacional, que tendrá su premier oficial en el Chaplin este 20 de noviembre, y que luego se presentará fuera de concurso en el próximo Festival de cine de La Habana.

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