La Kausa Justa de «El Honorable»

El rap construyó el camino del joven pinero Randy González, quien encontró en ese género una nueva filosofía de vida

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— Ahora Randy González va convocando, de un lado a otro, talentos de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), en calidad de presidente de los jóvenes creadores en el territorio, pero todavía viven en él los mismos chispazos de rebeldía que un día del año 2000 lo incitaron a «rapear» sus inquietudes de adolescente.

«Recuerdo que en esa época se hablaba mucho del rap en Cuba, por los festivales en Alamar. Tenía 13 años cuando leí una entrevista en la revista Pionero a niños que cultivaban el género… Eso me motivó. Entonces, Vladimir González “El Contino” y yo decidimos formar el dúo Máxima Potencia, cuando los nombres trataban de llamar la atención. Las temáticas que abordábamos aún no eran tan serias, porque no había un camino bien definido. Por aquel tiempo teníamos un poco de influencia de la música de Vico C.

«Lo que comenzó siendo un hobby se tornó en un proyecto de vida cuando después de un mes ganamos el primer concurso de rap que se organizó en Isla de la Juventud, en la categoría junior. Eso nos impulsó a seguir creando. En cada presentación sentíamos que ganábamos más admiradores y que la gente coreaba nuestras canciones.

«Los años pasaron y crecimos. Ese proceso de maduración se distinguió por la búsqueda de información sobre este movimiento; su historia, porque si no conoces la génesis de lo que haces nunca serás un buen representante, y nosotros queríamos conocer quiénes éramos y saber a dónde íbamos.

«Aprendimos que el rap pertenece a la cultura del hip hop en la que existe una forma de comportarse ante la sociedad, y pretendimos limpiar esa imagen que había en nuestro país de que el rapero venía de la delincuencia y la drogadicción. Nos propusimos demostrar que nuestros discursos podían motivar a que las personas reflexionaran sobre sus realidades.

«Entonces Máxima Potencia pasó a ser Kausa Justa. Elegimos un nombre que fuera coherente con las ideas que defendíamos».

Influencias, compromiso y limitaciones

«En el 2004 llegó el reguetón a la Isla de la Juventud y muchos se sumaron a esa corriente para promover mejor su obra, pero nosotros hicimos honores al rap, aunque no gozara de difusión, por su alto compromiso social. Lo más importante para nosotros: rapear un buen mensaje a los jóvenes.

«Por esa y otras razones, iniciamos una peña mensual en la sede de la AHS después de dos años de total silencio, sobre todo por falta de espacios. Lo primero que nos llamó la atención fue la diversidad del público que asiste para escuchar las propuestas de Kausa Justa. Allí también dialogamos y la gente aprende algo, mostramos audiovisuales y lo debatimos. Es genial porque el público se lleva en memorias esos materiales y nuestra música.

«No podemos decir todavía que existe un gran movimiento de rap aquí, pero los pocos proyectos que existen están bien consolidados. Al igual que sucede en otras manifestaciones, existen ofertas buenas y malas, el rap no está exento de eso. Desgraciadamente, estas últimas llegan a los medios, que deberían velar por las jerarquías.

«Eso también es consecuencia de las limitaciones que encontramos para grabar. Hoy acudimos a los productores independientes que ocupan el espacio que no pueden cubrir disqueras como Egrem o Bis Music en un país donde se hace tanta música. Y los raperos estamos en desventaja, porque no somos populares, aunque sí muy persistentes.

«Por tanto, en la actualidad no podemos proponerles a nuestros seguidores las grabaciones que demandan, y pese a las buenas relaciones que mantenemos con los medios, creo que se debe intencionar mucho más el trabajo, sobre todo porque nuestra música transmite mensajes valiosos, aunque a veces nos tilden de hipercríticos y contestatarios. Sin embargo, son tiempos de hablar desde la crítica para construir una mejor sociedad.

«En el caso particular de los pineros, pensamos que a finales de febrero o principios de abril de 2015 podamos ver alguna luz con este tema de la grabación, gracias a una donación que realizara a la AHS el cantautor Raúl Torres, con el objetivo de promover el arte joven en todos los sentidos».

El rap, la AHS y yo

«Kausa Justa no cree en estereotipos. Muchos raperos se identifican con la ropa extravagante, el pantalón y pulóver anchos…, pero lo principal es el discurso, la calidad y talento como músico; las indumentarias solo sirven para impresionar a algunos. Nosotros decidimos vestir normal, fíjate que cuando nos presentamos en un escenario impactamos más porque no nos ven como raperos.

«El rap es todo para mí, le dio sentido a mi vida en un momento cuando no encontraba ningún rumbo. De cierto modo me salvó porque andaba en no muy buenos pasos. Estaba desorientado y el rap influyó mucho, tanto que se convirtió en una filosofía de vida. Aprendí a aceptar a los demás, a escuchar y a discrepar con respeto. Comencé a acercarme a la literatura, las artes plásticas y otras que enriquecen mi trabajo como creador.

«Menos mal que la AHS amparó al movimiento, porque en un inicio estábamos como dispersos, pero la organización encausó ese talento. Nos instruyó, nos descubrió otros géneros, otras propuestas. Y lo mejor: nos generó espacios.

«La condición de doble insularidad de la Isla de la Juventud nos salva y nos condena: nos salva porque tenemos un estilo propio, alejado de la influencia de otras partes de Cuba; y nos condena por el tema del transporte, que nos complica la existencia a la hora de participar en eventos, de intercambiar con otros artistas.

«El rapero siempre busca que su público lo identifique con un nombre que tenga que ver con su discurso. El nombre anuncia lo que uno se propone. En el caso de Kausa Justa, “El Contino” habla de la continuidad de un trabajo, una persona que siempre está creando. El mío es “El Honorable” por mi manera de ser, de comportarme ante la sociedad. Mi mayor desafío es conseguir con mis canciones hacer honor al rap».

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