Homenaje cubano a la legendaria bailarina rusa Ana Pávlova

El Museo Nacional de la Danza inaugurará el próximo 13 de marzo una exposición para conmemorar los 100 años del debut de Pávlova en Cuba

Autor:

Prensa Latina

El Museo Nacional de la Danza de Cuba rendirá homenaje a la legendaria bailarina rusa Ana Pávlova con una exposición dedicada a la insigne artista, anunció este martes el director de la institución, Pedro Simón.

La muestra quedará inaugurada el próximo 13 de marzo a fin de conmemorar los 100 años del debut en Cuba de Pávlova, quien regaló al mundo momentos inolvidables con su peculiar manera de interpretar la danza.

De acuerdo con Simón, ese mismo día el Ministerio de Comunicaciones de Cuba, pondrá en circulación un sello postal que reproduce la imagen de la danzarina en una de sus interpretaciones.

La Sala Noverre del museo será escenario de la cancelación de Primer Día de la referida emisión postal.

Pávlova estudió en el Ballet Imperial de San Petersburgo, compañía en la que llegó a primera bailarina en 1906, y brilló con la misma categoría en el llamado Ballet Ruso de Diaghilev, reconocido como uno de los conjuntos artísticos más respetables de la primera mitad del siglo XX.

Después, creó su propia compañía con la cual llevó la danza clásica a diversas partes del mundo, incluyendo la capital cubana.

Como artista Pávlova fascinó también a otros bailarines, músicos, pintores, poetas y coreógrafos como Mijaíl Fokin, quien la incluyó en el elenco del estreno de una de sus más delicadas piezas, Las Sílfides.

Según refería el coreógrafo, en esa obra la artista «volaba por el escenario».

Fokin creó para ella varias piezas, pero La muerte del cisne se impregnó de inmediato en la memoria histórica de la danza como la más exquisita miniatura coreográfica de principios del siglo XX y una de las interpretaciones más complejas y completas, por la fragilidad y la verosimilitud de su único personaje.

La imagen poética del cisne herido que agoniza y muere trascendió gracias al ingenio del creador y a la espiritualidad de la danzante.

El carácter de esta bailarina fue otro de sus «encantos» por lo extraño. Quienes la conocieron la describen como nada modesta y bastante celosa de sus compañeros de baile y de los aplausos del público.

Aún se desconoce por qué guardó el secreto del matrimonio con su representante, por varios años, y la muerte de la artista, demasiado temprana, ha sido descrita muy similar a la agonía de su cisne.

Momentos antes del fallecimiento, a los 50 años, producto de un resfriado, Pávlova susurró sus últimas palabras a quien la atendía: Prepara mi traje de cisne, dijo, y poco después murió.

Curiosamente, en 1931, el año en que falleció la rusa, una niña cubana llamada Alicia Alonso realizaría su debut artístico con La bella durmiente, el mismo ballet que había inspirado a Pávlova en su niñez a ser bailarina.

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