Fusión pelotera

En medio de la fiebre de la final beisbolera que sacude la tierra avileña, el Festival Piña Colada reúne a noveles artistas que cantan a la Juventud Comunista y al deporte nacional

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Ciego de Ávila.— No se habla de otro tema en la ciudad. La red de mercados industriales vende suvenires con un tigre rugiendo y los citadinos no dejan de comprarlo. Es que lo que sucede en el estadio José Ramón Cepero no es solo la definición del titular de la Serie Nacional de Béisbol, sino la clara defensa de la cubanía, esa que se percibe en el terreno de pelota o en los escenarios que pone a disposición de los noveles artistas la 12 edición del Festival Piña Colada.

«Los grandes conciertos del viernes y el sábado, los masivos, se desarrollarán después de cada juego», decía a la prensa Virginio Menéndez, director de Cultura en el territorio. El funcionario explicaba el jueves a Juventud Rebelde que tras cada enfrentamiento entre los Tigres avileños y los Piratas pineros, «romperían» las esperadas actuaciones de Bamboleo (al cierre de esta edición) y Arnaldo y su Talismán, antecedido por las compañías La Colmenita y PMM (Por un mundo mejor) esta noche en la Plaza de la Revolución Máximo Gómez. Esta última presentación es la novena parada de la gira nacional que realizan estos artistas en saludo al X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y además festeja el aniversario de esa organización juvenil y el de la Organización de Pioneros José Martí.

Sin temor a que los tilden de parcializados, cada músico que protagoniza los espectáculos de Piña Colada sigue a un equipo que está en la contienda o que ya se ha retirado del campeonato. Y al calor de la final, desde la escena apoya a uno u otro team del deporte de las bolas y los strikes. No es coyuntural, aunque parezca serlo, cuando se trata de la pasión deportiva cubana cualquier criollo habla de ello sin tapujos porque es parte de su idiosincrasia.

Fausto A. Pompa sigue a Industriales y ahora da sus votos al equipo de la Isla de la Juventud. El líder de Esencia Rem, quien en esta ocasión vino a Ciego de Ávila a mostrar su repertorio más personal, ese que solo regala con su voz y su guitarra, siente que cada oportunidad de estar en un escenario es como si diera un jonrón en un estadio.

«He sabido que confluyen un montón de cosas por estos días aquí y es algo muy bueno. También el Piña Colada, que sobresale por su capacidad para mostrar el quehacer de los jóvenes que comienzan», afirmó Pompa, cuya obra trovadoresca se nutre además del folk, el country, el jazz y el reggae.

Esta vez son muchos más los miembros de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) que se suman a Piña Colada. Aunque siempre ha estado presente en el festival, la AHS desde hace tres años trabaja estrechamente con los organizadores del evento para mostrar su talento joven. Espacios como Rockolada (Anfiteatro) y la Casa de la Trova sirven para introducir al público local en los repertorios de las bandas Antagon (Florida, Camagüey), Emesis (Ciego de Ávila), Parasomnia (Santiago de Cuba), Striker Back (Camagüey) y Waiting for Nadia (La Habana), así como en la poética melódica de cantautores como Yoan Zamora, Charly Salgado, Frank Martínez, Fidel Díaz Castro y las agrupaciones Motivos personales y el dúo Ciruela.

«Existe una presencia fuerte de los jóvenes de la Asociación y que se palpa también en espacios dedicados a la música electrónica, con la participación aquí de DJ productores de este tipo de melodías», señaló Michel Pérez Abreu.

La AHS igualmente propicia en su sede el evento teórico del Piña Colada, un segmento que motiva a la reflexión sobre la radio y el público joven y géneros como la rumba, ya con mucha fuerza en la provincia gracias al trabajo del grupo Rumbávila Fusión, el cual presentó su ópera prima discográfica en el concierto de bienvenida del festival, el pasado jueves en el Teatro Principal.

Rumbávila Fusión presentó su ópera prima discográfica en el concierto de bienvenida del festival, el pasado jueves en el Teatro Principal. Foto: Roberto Ruiz.

Es que hay para todos los gustos en Piña Colada. De los noveles proyectos no deben perderse de vista el grupo Alabao, uno de los exponentes de la fusión de la música tradicional con ritmos contemporáneos; la Orquesta Faílde, defensora del danzón...

Lozana timba

Aquella canción que Elena Burke interpretó de un modo más íntimo, muy a su estilo, se convirtió a finales de los años 90 del pasado siglo, en un clásico de la música popular. Vania Borges le puso nuevamente voz a Ya no hace falta, una pieza que Lazarito Valdés escribió para la Señora sentimiento y que luego incluyó en el repertorio de su orquesta Bamboleo.

Ahora Vania y Bamboleo están en tierras avileñas. Juntos celebraban, al cierre de esta edición, en la Pista Indersito las dos décadas de una agrupación que influenció con su estilo a ese movimiento sonero surgido a finales de la pasada centuria.

Para no perder de vista la fecha, los organizadores de Piña Colada crearon el Encuentro de jóvenes timberos en homenaje a los 20 años de Bamboleo, e invitaron a noveles orquestas como Manana Club y H Cuba, para reverenciar a la agrupación que lidera Lazarito Valdés y que fuera escuela para la propia Vania Borges, así como para Tania Pantoja y Haila María Mompié.

Este domingo, en la Plaza de la Revolución Máximo Gómez, JG con su grupo, y Christian y Rey Alonso continuarán mostrando los caminos que ha tomado actualmente uno de los géneros más genuinos de la Isla.

Desde el montículo a la fusión

Roger Machado señala que «el cubano trae arraigadas la música y la pelota. Las dos son una esencia de nuestra cultura y sin eso no podemos vivir».

Roger Machado consideró que el Piña Colada es uno de los eventos culturales más importantes del territorio. Fotos: Roberto Ruiz

El director de la selección avileña desde el 2007 hasta la fecha es un melómano, al igual que sus peloteros. «Cuando viajamos en guagua por razones de la Serie Nacional, tratamos de respetar las preferencias de cada integrante del equipo y las ponemos en la reproductora del ómnibus. A mí, particularmente, me gusta toda la música, pero sobre todo la que se pueda escuchar», dijo a JR Machado, en los pocos minutos libres que le deja el entrenamiento de su equipo.

Campeón olímpico en Atenas 2004 y merecedor del segundo lugar en el primer Clásico Mundial de Béisbol —ambos resultados como miembro de la selección nacional de ese deporte—, Roger sostiene que todos los muchachos de la formación que lidera coinciden en los Van Van y la música popular cuando hablan de gustos musicales. Por eso, indicó, «ese festival que comenzó hace 12 años Arnaldo Rodríguez —a quien todos en la provincia admiramos por su obra—, le da mucha vida al territorio. Ciego de Ávila es una provincia joven, pero con mucha cultura. El Piña Colada es uno de sus eventos más importantes».

El béisbol se parece a la vida y no solo se ha dicho en la canción de Buena Fe. Ese deporte y la música llevan un lazo muy fuerte, que se extrapola a las escenas cotidianas de la vida, a las pasiones que desata un partido definitorio y a esa fusionada visión estética de un festival musical. No se ha equivocado de página. La cultura nacional pasa también por los filtros de las esencias que nos identifican.

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