Quiero hacer cosas diferentes con la fotografía

Este espirituano, arquitecto de formación y fotógrafo por vocación, se ha establecido a fuerza de trabajo y empeño como un artista altamente reconocido por la crítica especializada. Varias de sus originales piezas, de fuertes sugerencias y desprovistas de aires panfletarios, son noticia por formar parte de la 12 Bienal de La Habana

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

SANCTI SPÍRITUS.— Fotografías que colocan a objetos despojados de su significado original y contextos con múltiples lecturas tales como flechas punzantes que denuncian problemáticas de la realidad, nacen cuando Álvaro José Brunet aprieta el obturador de su cámara.

Este espirituano, arquitecto de formación y fotógrafo por vocación, se ha establecido a fuerza de trabajo y empeño como un artista altamente reconocido por la crítica especializada. Sus creaciones, desde hace ya un buen tiempo, han traspasado las fronteras de la ciudad del Yayabo para irrumpir en galerías de la capital del país, otras ciudades cubanas y salones internacionales. Ahora mismo, varias de sus originales piezas, de fuertes sugerencias y desprovistas de aires panfletarios, son noticia por formar parte de la 12 Bienal de La Habana.

Quienes recorren  por estos días los diferentes espacios capitalinos, pueden disfrutar del estilo de Álvaro José Brunet en cuatro exposiciones: Arsenal, Detrás del Muro 2, Rompiendo reglas y Guardar, correr y seguir guardando.

—¿Qué piezas muestras en esta tu primera vez en la Bienal?

—En Arsenal están varias piezas de gran formato de mi serie El peso de la vida. En Detrás..., donde comparto con otros espirituanos aplatanados en la capital como Adonis Flores y con artistas de otras partes del mundo, exhibo una acción performática, al igual que en Rompiendo reglas, mientras que en Guardar… propongo la intervención pública 59 segundos así como ocho piezas pertenecientes a El peso…

—Parece un buen average, sobre todo para un artista residente fuera de La Habana. ¿Cómo lograste colarte en esas lides?

—Primero porque trabajo incansablemente. Luego, gracias a uno de los premios más importantes que he recibido en este 2015: la publicación de un ensayo sobre mi obra en la revista Arte cubano. Creo que también ha ayudado el hecho de que he podido impartir clases en La Habana. De idéntico modo debo reconocer el apoyo de la filial espirituana del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC).

—¿Por qué en tus obras es tan recurrente el lenguaje cortante?

—Es mi personalidad. No soy muy bueno con las palabras por lo que en el arte he encontrado el camino justo para decir cómo pienso, sobre todo en él se puede apreciar mi punto de vista sobre el comercio del arte, uno de los talones de Aquiles de las artes visuales cubanas.

Álvaro José Brunet no solo ha ganado notoriedad por su discurso —que también ha sabido abordar con igual acierto al cuerpo humano, protagonista absoluto de una de sus últimas series de instantáneas dedicada al homoerotismo—, sino por haber inaugurado en esta tierra una escuela sui géneris, totalmente ajena a los cánones de la enseñanza institucional: la academia de artes El garaje fotográfico, un proyecto que, con el apoyo del FCBC, pretende erigirse en un espacio alternativo para el fomento del panorama artístico de la localidad.

«Esa idea surgió con el fin de ayudar a formar a quienes deseaban aprender del arte de la fotografía. Estructuramos las clases en cuatro niveles. Pero no solo imparto clases yo, sino que invitamos a diversas personalidades de la cultura cubana a ofrecer conferencias, talleres e intercambios como Elvia Rosa Castro, quien ha sido pilar fundamental para la creación de un actualizado fondo documental. Ya en diciembre graduaremos a los primeros egresados, quienes poseen en sus manos las herramientas necesarias para invadir los predios de las artes visuales contemporáneas, un terreno que demanda creatividad en la localidad», aseguró Álvaro José Brunet.

—Cuando la Bienal sea historia, ¿por dónde andarán las musas creadoras de Álvaro?

—Primero me tomaré un descanso. La preparación de la Bienal me ha consumido casi un año de trabajo. Luego le entraré de lleno a la graduación de la Academia, al tiempo que ya tengo en mente hacer una exposición bipersonal con una joven intérprete. Ella cantará inspirada en mi obra, en tanto yo crearé en función de sus melodías, porque a partir de ahora quiero hacer cosas diferentes con la fotografía.

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