La paz de Jan

El joven cantautor, que ha integrado grandes bandas del país desde el bajo y las voces, llega ahora con sus letras y armonías para regalar una obra propia, impregnada de la personalidad de este «soñador intenso»

Autor:

Susana Gómes Bugallo

Cuando el arte es una necesidad se hace de todo. El artista no se sienta a pensar si esto o aquello está dentro de lo que demandan los tiempos. Se combinan estilo y personalidad y se da todo cuanto pide el alma. El resultado suele ser una obra inclasificable, pero pura y auténtica.

Esta sensación de originalidad es la que transmiten las melodías creadas por Jan Cruz, un joven que puede no sonar aún conocido en los oídos de muchos, pues la historia de este nombre como cantautor es casi reciente, aunque bastante intensa.

Mas si les comento que se trata del responsable de las voces y el bajo en grupos de reconocidos artistas como el inigualable Santiago Feliú, el siempre ingenioso Polito Ibáñez, la incansable Rochy Ameneiro y la banda Tesis de Menta, única en su estilo, comenzarán entonces a pensar en el talento de este muchacho que apenas roza los 30 años.

Durante su carrera de menos de una década de graduado de la Escuela Nacional de Arte, e incluso a la par de su labor de instructor de arte en su natal Santa Clara por más de dos años, Yandiel Cruz Medina (hoy Jan Cruz ) incursionó hasta en la salsa, formando parte de la orquesta Dennis y su Swing, e integró las nóminas de otros grandes como Raúl Paz, Lynn Milanés, Anabell López y Descemer Bueno, oportunidades en las que ha podido compartir con figuras del pentagrama internacional como Silvio y Pablo, la agrupación Ketama, David DeMaría y Julieta Venegas, esta última vez como parte de la campaña por la no violencia contra las mujeres y las niñas.

Lo más valioso que deben saber los jóvenes aficionados al arte, es que  Jan no dejó jamás de apoyar o soñar junto a proyectos nacientes que trabajaban por crear historia propia. Es esta la razón por la que 2013 dejó en la vida del músico el grato sabor de su primer CD como cantautor, bajista, arreglista y productor.

Mi propia paz fue nominado en varias categorías del Festival Cuerda Viva y el videoclip del tema Espacios para hacerte feliz (realizado entre él y su novia sin más ayuda que un teléfono celular) también resultó elegido para competir en la categoría de pop rock en 2014.

Con los temas del disco compartió escenarios con varios artistas y participó en programas de televisión y radio. Se integró a giras nacionales y defendió la campaña Únete, de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Pero quizá lo más importante fue el camino que abrió a su segunda producción.

Luego de estrenarse como defensor de un proyecto propio en su primera grabación, ahora Jan Cruz trabaja en el repertorio de Aviones de papel, nombre del disco y del tema que representará a la campaña Únete este 2015. El primer sencillo de este fonograma, llamado Me haces crecer, ya comenzó a sonar y espera por la presentación de su video próximamente en televisión. Todos los detalles del material se actualizan diariamente en la página de Facebook que tiene el nombre de la producción.

Aunque Jan Cruz lleva poco tiempo en la Asociación Hermanos Saíz (AHS), agradece la experiencia grandiosa que ha sido, porque le ha permitido departir con otros artistas asociados y le ha abierto puertas para promocionar su música, pues su principal anhelo es poder compartirla con la mayor cantidad de personas y lograr que se identifiquen con lo que quiere expresar.

«Siempre me atrapó poder crear historias. Desde el principio me lo propuse; es una de las cosas que más disfruto. Siento que es la manera más pura para expresarme y me interesa mucho escribir sobre todo de lo que pasa a mi alrededor; desde mis experiencias más personales hasta temas más sociales como la violencia doméstica y la prevención del VIH, entre otros», cuenta Jan.

Y rememora sus primeras experiencias creativas, que no comenzaron precisamente entre acordes y letras.

«Desde niño me gustó mucho el mundo del arte. Me apasionaba la pintura y pasaba horas frente a hojas en blanco, tratando de plasmar mis fantasías. Un día, ya con 14 años, me decidí a ir en busca de un maestro de Artes Plásticas en la Casa de Cultura de Santa Clara. Por fortuna, no corrí con la suerte de encontrar a esa persona en aquel momento», recuerda.

El destino quiso que la curiosidad le llevara a un profesor de guitarra. Y el nuevo universo motivó las ganas de aprender del chiquillo. «Fue solo aprenderme el primer acorde para que quedara por siempre enamorado de esta expresión mágica», relata. Pero confiesa que los nuevos tiempos no los dedica a aguardar casualidades.

«Soy de los que no esperan por las musas. Me gusta sentarme a componer, no importa la hora que sea. Empiezo a conjugar acordes y les voy agregando melodías. Luego trabajo en la letra. A veces lo consigo en dos horas; en otras he demorado semanas y hasta meses», describe.

Como casi todos los creadores desiste de definirse por un estilo; apuesta por su interés de componer y ese afán constante de comunicar. «Solo pretendo hacer canciones y estas aparecen como un puñado de ideas que intento vestir de la mejor manera posible para hacerlas llegar a las personas. El género que más he trabajado y con el cual me siento más cómodo, es el pop. He tratado de impregnarle un poco de otros estilos que escucho como el funk, blues, country, siempre en busca de una sonoridad propia», afirma quien se reconoce seguidor de autores como Alejandro Sanz, Santiago Feliú, John Mayer, Carlos Varela, Jason Mraz y Michael Bublé, aunque escuche todo tipo de música.

A pesar de que su voz lleve de esa intimidad que pretende sembrar Jan, y cantar le haya hecho «descubrirse más y expresarse con mayor confianza al compartir sus emociones con el público», su relación con el bajo denota una afinidad que trasciende la musicalidad del instrumento. Quizá porque este tiene, como reconoce el joven, un papel discreto pero fundamental y es el complemento perfecto con cualesquiera de los demás instrumentos en una banda. También porque más allá de lo palpable, «tiene mucho que ver con su personalidad y forma de pensar».

Una discreción concreta que el artista lleva a sus letras, pues pretende que estas hagan reflexionar y a la vez sean fáciles de comprender. «Apenas empiezo en mi carrera como cantautor y aunque todavía no tengo un público amplio, voy viendo la aceptación de las personas, sobre todo jóvenes, que son los que más se identifican con mi música», confiesa este muchacho tranquilo e inquieto que con su paz pretende hacernos volar con esos nuevos aviones de papel. Todo un universo diferente que va a la cuenta de quien se considera un soñador intenso.

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