Somos una potencia de la música

Inmerso en innumerables proyectos, Tony Ávila nos revela su manera de componer y ofrece detalles de su visita a Estados Unidos y Puerto Rico el año pasado

Tony Ávila es de los que siente que la música cubana se inserta en el mercado internacional, a pesar del bloqueo. «Se abre paso con muchas dificultades», aseguró a Juventud Rebelde el cantautor aquella tarde en que quiso revelarnos algunas de sus visiones y acercarnos a su manera de componer.

«La música cubana es conocida y respetada en el mundo. Artistas latinos que la interpretan dicen que el día que se permita a Cuba salir al mercado, habrá que darle un espacio para que camine, porque la semilla está aquí. Los músicos nuestros son genéticamente buenos. Somos una potencia de la música mundialmente», opinó Ávila.

El autor de La choza de Chicha y Chacho es de los que piensa que «si Estados Unidos se acerca a Cuba —en igualdad de condiciones, bajo el marco del respeto— será muy bueno para la música y el arte cubanos. Para la música más, porque todos esos canales a los que no hemos podido acceder por muchos años abrirán una puerta para que la obra de autores e intérpretes se conozca».

Inmerso en un sinnúmero de proyectos, Tony recientemente intervino en el compacto que reverenció a la juventud cubana y que se obsequió a los delegados al X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Ávila escribió Y cuando pude ser... en diciembre último, cuando visitaba República Dominicana. Confesó que su musa realmente estaba motivada y al entonar las primeras frases en su concierto del teatro Mella, el 30 de diciembre pasado, la pieza resultó bien acogida por los asistentes.

Su letra, según narró, trata sobre la fe universal y en Cuba, y en ese costo que nos lleva mantenerla. «Estoy muy contento; ojalá que ese mensaje llegue a la juventud», deseó. Cuando se le interroga sobre esa etapa de la vida, a Tony no le gusta definirla por la edad, ya que la lozanía debe llevarse siempre en el pensamiento y en el quehacer diario.

«Todavía me considero joven aunque pase de los 40. Serlo en Cuba no es como en otras partes del mundo. Esta Isla tiene retos muy específicos y hace que los más nuevos se enfrenten a cuestiones como la vulnerabilidad económica, a ciertos límites objetivos que a veces impiden que se realicen sueños. Lamentablemente no son solo una responsabilidad nacional, sino que tienen que ver con cómo está el mundo, lo difícil que se hace proyectarse, salir adelante, y Cuba está en ese escenario.

«Los jóvenes cubanos son especiales. Sí tienen valores y no están perdidos, como dicen algunas personas. Lo que quizá están necesitados de más espacios donde encontrarse; de protagonizar los momentos históricos que vivimos; y de mayor participación, más allá de los militantes, sino como generación».

—Cuando repasamos tu discografía es evidente una huella de ese legado picaresco de autores de antaño como Ñico Saquito y el Guayabero. ¿Cuál es tu verdadera fórmula para componer?

—Compongo como me nace, espontáneamente. No es menos cierto que por el camino uno coge oficio, pero sucede bajo el amparo de la inspiración. Siempre está presente lo que te arranca las palabras y te motiva. Eso al final da como resultado una canción.

«Igualmente está presente una dosis de lo picaresco, que utilizo no solo para hacer reír. La gente puede hacerlo con temas como La choza de Chicha y Chacho, La buena venganza, Qué pena me da con Juana, ¡Ay, Mariano!, Tronco viejo..., pero en realidad uso ese recurso para poner el dedo en la llaga con asuntos que son acuciantes para los cubanos o que, sencillamente, hay que abordar en sentido general.

«El humor me ha servido como herramienta para decir, porque alivia el peso de las palabras. La reflexión es mejor recibida y es más suave para llegarle a la gente. Eso no le quita impacto a lo que estás diciendo y pongo el ejemplo de Científicamente negro, que aborda el racismo, pero no resulta hiriente y coloca sobre la mesa un tema importante.

«Existen recursos literarios muy recurrentes en mis canciones —como el retruécano que empleo en Tiene que haber de to’—, en las que hay términos que dicen de una forma y cuando los inviertes significan otra cosa, lo cual da la posibilidad de emitir un mensaje».

—Noto también en tus piezas una preocupación por el cubano común. ¿Es que resulta imposible tener otra mirada?

—Es inevitable esa mirada cuestionadora, crítica de la realidad. También que venga desde la seriedad y la profundidad. No podría hacerlo de otra forma.

—Timbiriche es un disco maduro, donde Tony Ávila se distancia —créeme, la palabra se emplea en modo positivo—, de aquella primera producción que te diera a conocer. ¿Quisiste probar una nueva ruta estética?

—Se empleó la misma fórmula en ambos. Timbiriche tiene otra dimensión, donde se ve que ya hay una experiencia discográfica nuestra. A diferencia de En tierra, es un disco más atrevido musicalmente. Sin alejarse mucho de la esencia de lo que uno hace, quise buscar que hubiera más variedad melódica y temática.

«Si se dan cuenta, En tierra es literariamente más fuerte, con temas de contundencia como Mi casa.cu, Títere..., y que musicalmente está bien, aunque por el camino descubre ciertas lagunas. Timbiriche surge con el deseo de hacer un álbum variado donde hubiera guarachas, temas sociales y canciones de amor. Con esa intención concebimos un CD que no es igual al anterior, pero que sí le da continuidad... Es un fonograma que nos pone un precedente, un reto. Nos impone trabajar por discos mejores».

—Sé que Johnny Ventura y otros cantautores de la región también han incluido tus piezas en sus repertorios y discos.

—Ya músicos cubanos habían tomado mis temas: los grupos Mezcla y Manguaré, la cantante Ivette Cepeda y los humoristas Antolín el Pichón y Kike Quiñones. A raíz de un proyecto fonográfico de Gilberto Santa Rosa, que justamente lleva por título el nombre de una de mis canciones, Necesito un bolero, y que incluye también Títere, se me ha abierto una puerta como compositor para intérpretes de la región. Me coloca en una opción favorecida porque a partir de eso me ha situado ante los ojos de otros intérpretes que pueden buscar en mi obra la posible defensa de un tema.

«Mostró interés en grabar un tema mío Víctor Manuelle, a quien conocí en Puerto Rico. Ya supe que el Gran Combo montó Tiene que haber de to’. Supongo que lo incluyan en disco en un futuro no muy lejano.

«Ya comenzamos el álbum con Johnny Ventura, el cual nació con la intención de ese músico dominicano de hacer son cubano. Apareció una disquera de su país que quiso acoger el proyecto, me contactó y son mis temas una base para ese nuevo CD que incluye a otros autores de la Isla como Edesio Alejandro y David Álvarez. Ha crecido mucho más este proyecto, porque Johnny lo ha internacionalizado buscando a otros músicos cubanos que no están en la Isla y que son sus amigos. Supongo que por el camino haya, para mayor alegría mía, más interesados en mi trabajo».

—Tu visita a EE.UU. y Puerto Rico el año pasado suscitó disímiles titulares, sobre todo porque un ala extremista y contraria a Cuba quiso malograrla. ¿Qué pasó realmente?

—El intento de boicotear la gira a Estados Unidos, de blasfemar, calumniar, difamar, mentir, manipular y engañar con tanta bajeza y falsedad crea un estado de choque. Uno se dice: «En el mundo hay gente capaz…», y sobre todo esta prensa «libre», «transparente» y «respetuosa» de la libertad de expresión, esa misma que a mí no me dejó hablar.

«Fui a Miami a realizar mi gira con tremendo deseo y pudo ser exitosa porque nos habían llegado mensajes de que conocen mis canciones. Quería saber cómo la gente reaccionaba con sencillos como Balseros, Mi casa.cu, Científicamente negro, Madre, Cuatro paredes para amar, Habana..., temas que tocan sentimientos muy cercanos para los cubanos dondequiera que estemos. Lo quería experimentar allí con la mejor de las intenciones...

«Lo pasé muy mal sentimentalmente porque no me lo esperaba», cuenta Tony Ávila al recordar las manipulaciones de que fue objeto en EE.UU.

«El hecho mío no tiene antecedentes y mira que pasaron cosas con Van Van, Buena Fe... Se nos puso fea la cosa, al punto de que tuvimos que tomar precauciones. A pesar de las amenazas, se hizo un concierto en Miami. El dueño de The Place dijo que sí y se actuó allí en condiciones de vigilia. La gente fue, no se dejó utilizar y se llenó el lugar. Yo les dije: “Que estén aquí es doblemente digno de agradecer”.

«En Puerto Rico fuimos a conocer a Gilberto Santa Rosa, aunque después se inventó hacer un concierto y algunos sectores extremistas, igual que en Miami, quisieron malograrlo. Pero Santa Rosa fue súper con nosotros y muchas personas se solidarizaron y nos brindaron espacios para tocar, pero allí no actuamos, pues no era el objetivo».

—Aunque se percibe una agenda apretada, debe haber aún más proyectos internacionales y discos. ¿Nos adelantas algunos?

—Estamos enfrascados en un nuevo CD que ahora mismo paramos, pero al que daremos continuidad en los próximos meses, ya que estamos en el proyecto con Johnny Ventura. Hicimos, además, una gira por Francia de seis conciertos, así como ofrecimos otro en la sede de la Unesco. Estuve en junio en la Cumbre Celac-Unión Europea, y me siento honradísimo con que me hayan invitado a ese importante evento. Fui con mi guitarra y mis canciones. Llevé un mensaje de lo que es Cuba allí también.

«Luego fui con mi grupo hacia Venezuela por 12 días. Después estuvimos en el Festival del Caribe, y aquí en La Habana actuamos junto a Elaín Morales y Johnny Ventura. Este verano actuaremos en algunas provincias... Hay más proyectos y los anunciaré más adelante».

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Tony Ávila es de los que siente que la música cubana se inserta en el mercado internacional, a pesar del bloqueo. «Se abre paso con muchas dificultades», aseguró a Juventud Rebelde el cantautor aquella tarde en que quiso revelarnos algunas de sus visiones y acercarnos a su manera de   componer.

«La música cubana es conocida y respetada en el mundo. Artistas latinos que la interpretan dicen que el día que se permita a Cuba salir al mercado, habrá que darle un espacio para que camine, porque la semilla está aquí. Los músicos nuestros son genéticamente buenos. Somos una potencia de la música mundialmente», opinó Ávila.

El autor de La choza de Chicha y Chacho es de los que piensa que «si Estados Unidos se acerca a Cuba —en igualdad de condiciones, bajo el marco del respeto— será muy bueno para la música y el arte cubanos. Para la música más, porque todos esos canales a los que no hemos podido acceder por muchos años abrirán una puerta para que la obra de autores e intérpretes se conozca».

Inmerso en un sinnúmero de proyectos, Tony recientemente intervino en el compacto que reverenció a la juventud cubana y que se obsequió a los delegados al X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Ávila escribió Y cuando pude ser... en diciembre último, cuando visitaba República Dominicana. Confesó que su musa realmente estaba motivada y al entonar las primeras frases en su concierto del teatro Mella, el 30 de diciembre pasado, la pieza resultó bien acogida por los asistentes.

Su letra, según narró, trata sobre la fe universal y en Cuba, y en ese costo que nos lleva mantenerla. «Estoy muy contento; ojalá que ese mensaje llegue a la juventud», deseó. Cuando se le interroga sobre esa etapa de la vida, a Tony no le gusta definirla por la edad, ya que la lozanía debe llevarse siempre en el pensamiento y en el quehacer diario.

«Todavía me considero joven aunque pase de los 40. Serlo en Cuba no es como en otras partes del mundo. Esta Isla tiene retos muy específicos y hace que los más nuevos se enfrenten a cuestiones como la vulnerabilidad económica, a ciertos límites objetivos que a veces impiden que se realicen sueños. Lamentablemente no son solo una responsabilidad nacional, sino que tienen que ver con cómo está el mundo, lo difícil que se hace proyectarse, salir adelante, y Cuba está en ese escenario.

«Los jóvenes cubanos son especiales. Sí tienen valores y no están perdidos, como dicen algunas personas. Lo que quizá están necesitados de más espacios donde encontrarse; de protagonizar los momentos históricos que vivimos; y de mayor participación, más allá de los militantes, sino como generación».

—Cuando repasamos tu discografía es evidente una huella de ese legado picaresco de autores de antaño como Ñico Saquito y el Guayabero. ¿Cuál es tu verdadera fórmula para componer?

—Compongo como me nace, espontáneamente. No es menos cierto que por el camino uno coge oficio, pero sucede bajo el amparo de la inspiración. Siempre está presente lo que te arranca las palabras y te motiva. Eso al final da como resultado una canción.

«Igualmente está presente una dosis de lo picaresco, que utilizo no solo para hacer reír. La gente puede hacerlo con temas como La choza de Chicha y Chacho, La buena venganza, Qué pena me da con Juana, ¡Ay, Mariano!, Tronco viejo..., pero en realidad uso ese recurso para poner el dedo en la llaga con asuntos que son acuciantes para los cubanos o que, sencillamente, hay que abordar en sentido general.

«El humor me ha servido como herramienta para decir, porque alivia el peso de las palabras. La reflexión es mejor recibida y es más suave para llegarle a la gente. Eso no le quita impacto a lo que estás diciendo y pongo el ejemplo de Científicamente negro, que aborda el racismo, pero no resulta hiriente y coloca sobre la mesa un tema importante.

«Existen recursos literarios muy recurrentes en mis canciones —como el retruécano que empleo en Tiene que haber de to’—, en las que hay términos que dicen de una forma y cuando los inviertes significan otra cosa, lo cual da la posibilidad de emitir un mensaje».

—Noto también en tus piezas una preocupación por el cubano común. ¿Es que resulta imposible tener otra mirada?

—Es inevitable esa mirada cuestionadora, crítica de la realidad. También que venga desde la seriedad y la profundidad. No podría hacerlo de otra forma.

—Timbiriche es un disco maduro, donde Tony Ávila se distancia —créeme, la palabra se emplea en modo positivo—, de aquella primera producción que te diera a conocer. ¿Quisiste probar una nueva ruta estética?

—Se empleó la misma fórmula en ambos. Timbiriche tiene otra dimensión, donde se ve que ya hay una experiencia discográfica nuestra. A diferencia de En tierra, es un disco más atrevido musicalmente. Sin alejarse mucho de la esencia de lo que uno hace, quise buscar que hubiera más variedad melódica y temática.

«Si se dan cuenta, En tierra es literariamente más fuerte, con temas de contundencia como Mi casa.cu, Títere..., y que musicalmente está bien, aunque por el camino descubre ciertas lagunas. Timbiriche surge con el deseo de hacer un álbum variado donde hubiera guarachas, temas sociales y canciones de amor. Con esa intención concebimos un CD que no es igual al anterior, pero que sí le da continuidad... Es un fonograma que nos pone un precedente, un reto. Nos impone trabajar por discos mejores».

—Sé que Johnny Ventura y otros cantautores de la región también han incluido tus piezas en sus repertorios y discos.

—Ya músicos cubanos habían tomado mis temas: los grupos Mezcla y Manguaré, la cantante Ivette Cepeda y los humoristas Antolín el Pichón y Kike Quiñones. A raíz de un proyecto fonográfico de Gilberto Santa Rosa, que justamente lleva por título el nombre de una de mis canciones, Necesito un bolero, y que incluye también Títere, se me ha abierto una puerta como compositor para intérpretes de la región. Me coloca en una opción favorecida porque a partir de eso me ha situado ante los ojos de otros intérpretes que pueden buscar en mi obra la posible defensa de un tema.

«Mostró interés en grabar un tema mío Víctor Manuelle, a quien conocí en Puerto Rico. Ya supe que el Gran Combo montó Tiene que haber de to’. Supongo que lo incluyan en disco en un futuro no muy lejano.

«Ya comenzamos el álbum con Johnny Ventura, el cual nació con la intención de ese músico dominicano de hacer son cubano. Apareció una disquera de su país que quiso acoger el proyecto, me contactó y son mis temas una base para ese nuevo CD que incluye a otros autores de la Isla como Edesio Alejandro y David Álvarez. Ha crecido mucho más este proyecto, porque Johnny lo ha internacionalizado buscando a otros músicos cubanos que no están en la Isla y que son sus amigos. Supongo que por el camino haya, para mayor alegría mía, más interesados en mi trabajo».

—Tu visita a EE.UU. y Puerto Rico el año pasado suscitó disímiles titulares, sobre todo porque un ala extremista y contraria a Cuba quiso malograrla. ¿Qué pasó realmente?

—El intento de boicotear la gira a Estados Unidos, de blasfemar, calumniar, difamar, mentir, manipular y engañar con tanta bajeza y falsedad crea un estado de choque. Uno se dice: «En el mundo hay gente capaz…», y sobre todo esta prensa «libre», «transparente» y «respetuosa» de la libertad de expresión, esa misma que a mí no me dejó hablar.

«Fui a Miami a realizar mi gira con tremendo deseo y pudo ser exitosa porque nos habían llegado mensajes de que conocen mis canciones. Quería saber cómo la gente reaccionaba con sencillos como Balseros, Mi casa.cu, Científicamente negro, Madre, Cuatro paredes para amar, Habana..., temas que tocan sentimientos muy cercanos para los cubanos dondequiera que estemos. Lo quería experimentar allí con la mejor de las intenciones...

«Lo pasé muy mal sentimentalmente porque no me lo esperaba», cuenta Tony Ávila al recordar las manipulaciones de que fue objeto en EE.UU.

«El hecho mío no tiene antecedentes y mira que pasaron cosas con Van Van, Buena Fe... Se nos puso fea la cosa, al punto de que tuvimos que tomar precauciones. A pesar de las amenazas, se hizo un concierto en Miami. El dueño de The Place dijo que sí y se actuó allí en condiciones de vigilia. La gente fue, no se dejó utilizar y se llenó el lugar. Yo les dije: “Que estén aquí es doblemente digno de agradecer”.

«En Puerto Rico fuimos a conocer a Gilberto Santa Rosa, aunque después se inventó hacer un concierto y algunos sectores extremistas, igual que en Miami, quisieron malograrlo. Pero Santa Rosa fue súper con nosotros y muchas personas se solidarizaron y nos brindaron espacios para tocar, pero allí no actuamos, pues no era el objetivo».

—Aunque se percibe una agenda apretada, debe haber aún más proyectos internacionales y discos. ¿Nos adelantas algunos?

—Estamos enfrascados en un nuevo CD que ahora mismo paramos, pero al que daremos continuidad en los próximos meses, ya que estamos en el proyecto con Johnny Ventura. Hicimos, además, una gira por Francia de seis conciertos, así como ofrecimos otro en la sede de la Unesco. Estuve en junio en la Cumbre Celac-Unión Europea, y me siento honradísimo con que me hayan invitado a ese importante evento. Fui con mi guitarra y mis canciones. Llevé un mensaje de lo que es Cuba allí también.

«Luego fui con mi grupo hacia Venezuela por 12 días. Después estuvimos en el Festival del Caribe, y aquí en La Habana actuamos junto a Elaín Morales y Johnny Ventura. Este verano actuaremos en algunas provincias... Hay más proyectos y   los anunciaré más adelante».

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.