Más de cuatro décadas de pura candela

A propósito del Festival Habanarte, la orquesta sonera venezolana actuó en dos ocasiones en La Habana, tras una ausencia de 35 años

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Los ecos del son montuno le llegaron a los miembros de Dimensión Latina gracias a las radioemisoras de la Isla. Aquella magia de la clave cubana, el contagioso ritmo de la percusión, y otros elementos de la sonoridad de la Mayor de las Antillas devinieron alquimia suficiente para que un grupo de inquietos músicos venezolanos crearan, en 1972, una orquesta que, junto al Gran Combo, de Puerto Rico, y soneros de la talla del panameño Rubén Blades, se inscribiera dentro de la historia internacional del género.

Una ausencia de 35 años de los escenarios insulares les indicó que debían regresar a Cuba. Querían revivir aquella otra visita de 1980 cuando se encontraron con sus colegas de acá y percibieron en la tierra de Benny Moré y Miguelito Cuní que el legado del estilo que defienden también les pertenece.

Dimensión Latina volvió con un team que es puro ritmo caribeño. Lo hizo gracias a Habanarte, el festival cultural que sacude la capital con una propuesta artística de excelencia. Los sudamericanos se encontraron meses atrás con Issac Delgado y le manifestaron su deseo resuelto de visitar el país más musical del mundo. Delgado sirvió de interlocutor y, luego, de director artístico de la primera de las actuaciones de la agrupación en La Habana, el pasado jueves en el Teatro Nacional. Allí compartieron escenarios con el Chévere de la salsa y Adalberto Álvarez, un entrañable amigo que les hizo rememorar aquella otra velada en el estadio Guillermón Moncada, de Santiago de Cuba, en 1980.

Para su presentación en el Nacional, la Dimensión se trajo su repertorio clásico —con más de un 70 por ciento de música cubana—, el cual alternaron con temas de 43 años de pura candela, su más reciente producción fonográfica.

«A nombre de los fundadores de la agrupación, es un placer estar una vez más en Cuba», dijo a la prensa César Monges, líder de Dimensión Latina y uno de sus fundadores.

Monges recalcó la importancia de la presencia de la orquesta aquí al afirmar: «Somos admiradores de la sonoridad cubana. Solo decirles que hemos tratado de seguir sus patrones, con nuestras variantes, por supuesto, y queremos y admiramos mucho a sus artistas.

«En mi familia nos criamos con su música. Mi papá tenía un estudio de fotografía y de día trabajábamos en él. De noche escuchábamos en un radiecito las emisoras de la Isla y eso es lo que tratamos de hacer».

Una de las primeras impresiones de los miembros de Dimensión Latina fue la de percibir que la gente todavía se acuerda de ellos. De ahí el éxito de sus conciertos en el Teatro Nacional y en el Salón Rosado de la Tropical (anoche).

Sintieron los soneros sudamericanos el efecto positivo de 43 años de pura candela en el exigente bailador cubano. Pero no era para menos, el compacto recoge la contagiosa cadencia del grupo en estas décadas de intensa labor.

Al ofrecer detalles de la placa, César Monges destacó a Juventud Rebelde que «el disco básicamente toma nuestro repertorio más contemporáneo. Hay un poquito de crónica social y el estilo indiscutible de Dimensión Latina.

«Tenemos un tema buenísimo de Adalberto Álvarez, que lo montamos en un dúo, de esos que son tradicionales en la orquesta, con las voces de nuestros cantantes Rodrigo Mendoza y Bladimir Lozano. En resumen, el álbum compendia estos años de trabajo, con una sonoridad más actual pero sin perder la esencia».

—Dimensión Latina surgió el 15 de marzo de 1972, en un momento de efervescencia de la música cubana. Se fundó cuando ya los Van Van daban pasos gigantes en la escena, la Revé se consolidaba y la Aragón acrecentaba su legado. ¿Qué los hizo atreverse a crear la orquesta en todo este contexto?

—Esa pregunta me la hicieron en el año 80 cuando llegamos a Santiago de Cuba. En verdad ha sido muy sencillo para nosotros. Como dije anteriormente, es que tomamos de la raíz de la música, de la mata, de esa cubanía. Es una cosa que se siente, que se lleva dentro. Nos lo han transmitido a nosotros. Está y estará presente siempre. Es lo más importante.

«Esa forma de la música de ustedes es impresionante. Tratamos de llevarlo a nuestro estilo. El patrón de la música cubana no ha cambiado, es el mismo. Solo se fusiona, pero en verdad eso está ahí, presente, se siente y se transmite».

—¿Cuál es el concepto de Dimensión Latina?

—La música cubana, muy llevada al estilo nuestro.

—¿Cuánto marcó Oscar D León a la orquesta?

—Oscar D’ León es uno de los mejores soneros del mundo. Un buen amigo. Tiene un don, una capacidad grande, un carisma y una dinámica tremenda en la tarima. Es excelente primera y segunda voz. Fue uno de nuestros fundadores, cuando éramos un septeto inspirado en la sonoridad cubana que hasta «timbalito» incluíamos, por imitación a la Sonora Matancera.

—Hay otras etapas memorables de la orquesta.

—Sí, con Rodrigo Mendoza, Angélica Rubio y Bladimir Lozano. Este último todavía lleva un peso fundamental en la parte romántica y en los dúos. El otro es sonero y es primordial, como pasa en Cuba.

—Del paso del boricua Andy Montañez por el grupo todavía se habla mucho.

—Andy terminó de internacionalizar la orquesta. Nos ayudó mucho a afianzarla en tierras extranjeras.

—Venezuela los declaró Patrimonio Cultural de la Nación. ¿Cómo recibieron esa alta distinción?

—A Dimensión Latina esa era una de las pocas cosas que le faltaba, como lo es grabar en Cuba, con músicos de aquí, algo que se concretará porque lo vamos a hacer con nuestro pana Issac Delgado.

«Ese concierto en que se nos declaró Patrimonio Cultural de Venezuela lo realizamos bajo las órdenes del maestro Pedro Mauricio González. Allí tocamos nuestra música en modo sinfónico. Imagínense esos temas: Llorarás, Pensando en ti, Parampampam, El frutero..., con la filarmónica de nuestro país. Yo, que ya había hecho los ensayos, quería ver cómo reaccionaba el público al escuchar eso en vivo. Fue indescriptible».

Con conciertos pactados en Estados Unidos en la primera semana de noviembre, y en la ciudad colombiana de Cali, Colombia, Dimensión Latina no olvidará este regreso al país del son. Este reencuentro con lo que los motiva a hacer música seguramente será el comienzo de una nueva etapa de actuaciones en la Isla.

Bladimirrrrrrrrr

Cuando Oscar D León visitó Cuba, Bladimir Lozano, vocalista de Dimensión Latina, lo acompañó y ganó fama no solo por sus dotes vocales, sino también por la frase que León repitió en el escenario de una forma contagiosa.

Lozano nos revela detalles de aquel momento. Resulta que había un camarógrafo que le decía a Oscar: «Dame cable», y D León, a modo jocoso, «solo atinaba a decir: “Bladimirrrrr, dónde está Bladimirrrrr”. Eso lo agarraron aquí y a partir de entonces en todas partes me dicen así. Quiero que sepan que recordar es volver a vivir. Era un sueño regresar con todos ustedes, con este pueblo al que tanto queremos, respetamos y admiramos».

Acabadito de estrenar

A continuación le damos detalles de 43 años de pura candela, volumen que salió este mismo año al mercado y contó con la producción ejecutiva del Centro del Disco de Venezuela.

Pura candela. Autores: José Rodríguez y César Monges.

El sufrir de mi barrio. Autores: Barreto M. y José Rodríguez.

Ensalada. Autor: Desconocido.

La bata de olla. Autor: Miguelito Valdés.

Robin. Autor: José Rodríguez.

Se fue. Autor: Adalberto Álvarez.

Señora tristeza. Autor: Diómedes Díaz.

Sigue como eres. Autor: Desconocido.

Te vi. Autor: Desconocido.

Te vuelvo a tener. Autor: José Rodríguez.

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