Despejando la hojarasca - Cultura

Despejando la hojarasca

La necesidad de formar públicos más críticos y participativos para que sepan distinguir entre la hojarasca y lo genuino del diverso producto cultural, fue el tema que desencadenó el análisis en la Asamblea de Balance de la Brigada de Instructores de Arte José Martí (BJM) en Villa Clara

Autor:

Nelson García Santos

SANTA CLARA, Villa Clara.— La necesidad de formar públicos más críticos y participativos para que sepan distinguir entre la hojarasca y lo genuino del diverso producto cultural, fue el tema que desencadenó el análisis en la Asamblea de Balance de la Brigada de Instructores de Arte José Martí (BJM), correspondiente al 2015.

A partir de ese planteamiento, el enfoque transitó hacia una de las cuestiones que hace falta para lograrlo: la superación de los brigadistas, subrayado por la delegada Heidy Rivero, de Cifuentes, para quien también se necesita creatividad y perseverancia.

Otros delegados, además de coincidir con ese criterio, expusieron que un producto cultural mal planificado o seleccionado para difundir, puede proporcionar recreación, pero, a veces, esta no se convierte en un feliz hecho cultural.

De ahí la necesidad de tener bien pensado lo que se realiza, que pasa, indiscutiblemente, por tener conocimiento, como enfatizó el delegado Raidel Águila, quien hizo una exhortación para lograr una mayor vinculación de los instructores con la Uneac y la Asociación Hermanos Saiz, a partir de su inserción en los espacios de debates, reflexión e intercambio.

Doris Madruga Torres, directora del Centro de Superación para la Cultura en el territorio, destacó que existen posibilidades de superación para los BJM que no se aprovechan cabalmente, aunque reconoció una mejor gestión en ese sentido el pasado año.

Alentó a no tener en cuenta solo las opciones que ofertan las casas de cultura, sino a que realicen posgrados, cursos o diplomados en centros de la enseñanza superior.

Por su parte, Sándor Jorge Martínez, vicepresidente nacional de la BJM, refrendó también el imperativo del estudio. Además, llamó a ganar espacios más allá de las casas de la cultura, y reconoció los proyectos de creación que funcionan entre los alumnos de las escuelas y los instructores de arte.

Yudí Rodríguez Hernández, integrante del Buró del Partido en Villa Clara y miembro del Comité Central, significó la trascendencia de ese aporte de los jóvenes para que se aprenda a diferenciar entre lo netamente cultural y lo banal.

La confianza que hay en ellos se expresa, igualmente, en que muchos son de la reserva de cuadros, porque quién mejor que estos para dirigir en ese sector que conocen bien, afirmó Rodríguez Hernández.

Los más de 1 500 integrantes de las BJM en Villa Clara exhiben indiscutibles logros, incluso de carácter nacional, pero prefirieron en su asamblea de balance profundizar en lo que resta. Y eso resulta un magnífico crédito.

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