Soy un subversivo amoroso

El Comandante Hugo Rafael Chávez Frías está en todas partes por la certeza de que vivir es lucha y de que el combate debe mirar siempre al horizonte de la victoria

Autor:

Alina Perera Robbio

Venezuela, Cuba, nuestra América, el mundo extrañan la pasión y la entrega del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías. Su prematura partida física nos dejó cierto sentimiento de orfandad que no desaparece. Pero algo ha nacido con renovada fuerza en estos cuatro años de «ausencia»: la certeza de que vivir es lucha y de que el combate debe mirar siempre al horizonte de la victoria.

Por eso, aunque la pérdida fue como si se nos hubiese desprendido una montaña del alma, la presencia de uno de los hombres más buenos de la historia se hace tangible en cada hombre y mujer que creen en el amor, en la paz y en la justicia; en cada niño y niña que conocen las palabras libertad y esperanza; en cada pueblo que desata las amarras de su alma y combate por sus anhelos.

Chávez está en todas partes, allí donde se aviva el fuego del cambio en pos de mejorar. Está donde haya una persona que se identifique con estas palabras expresadas por él en una definición de sí mismo: «Para subvertir he nacido y para subvertir vivo. La subversión se ha convertido para mí, así lo siento, en un destino: soy un subversivo amoroso, contumaz e impenitente en pos de la felicidad de mi pueblo y de la plena concreción de la Patria bolivariana y socialista».

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