Un cine diverso llegó desde Uruguay

Con el título De la Rambla al Malecón se desarrolló el 1er. Festival de cine por la diversidad, que acercó a los espectadores cubanos a las temáticas de género y orientación sexual como parte de la 10ma. Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia

Autor:

Alejandro A. Madorrán Durán

Género, orientación sexual, derechos humanos, amor y familia. Entre estas y otras temáticas se movieron los filmes que, provenientes de varios países, conformaron la nómina del 1er. Festival de cine por la diversidad De la Rambla al Malecón. No pudo encontrar mejor momento para desarrollarse en la capital, que dentro de la 10ma. Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia, iniciada el pasado  3 de mayo y que culminará el venidero día 20.

El principal impulsor de esa iniciativa es el director del Festival uruguayo sobre diversidad sexual y de género Llámale H, José María (Cote) Romero, quien trajo al país alrededor de una docena de largometrajes (de la selección de su certamen), los cuales acaban de ser exhibidos en el Pabellón Cuba.

En la organización de esas exhibiciones en La Habana, Romero trabajó estrechamente con el Ministerio de Desarrollo Social de Uruguay y con el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) de Cuba, institución que coordina estas jornadas contra la homofobia y la transfobia.

Aun con una apretada agenda (que incluye visitar la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños), Romero accedió a conversar con Juventud Rebelde sobre su experiencia al frente de Llámale H y sobre las propuestas que trajo a Cuba, a las cuales definió como «películas que generalmente no están en el circuito comercial que domina la gran industria de Hollywood, sino que se distinguen por ser un buen cine que cuenta historias sobre personas homosexuales, transexuales o transgéneros».

Según expuso, su principal motivación fue compartir aquí su experiencia al frente de Llámale H, con una década de existencia, «el cual surgió, como en la mayor parte del mundo, como una expresión de activismo cultural a favor de la lucha contra la discriminación de personas con diferentes orientaciones sexuales y de género».

—¿Cómo ha sido el intercambio con el público durante el tiempo que lleva de fundado Llámale H?

—Tenemos la alegría de que cada vez acuden más personas y de que podemos contar con más salas de cine. El año pasado logramos la hazaña de que nuestro festival se desarrollara en los 19 departamentos que componen Uruguay, aunque en las zonas rurales resultó un poco más difícil, porque algunas de las personas encargadas de la convocatoria no asumieron de la mejor manera nuestros propósitos de concientizar a la población sobre las cuestiones que defendemos.

—¿Cuál ha sido la relación entre el Festival y la evolución de los derechos de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales) en Uruguay?

—Muchas veces la gente se pregunta que si en Uruguay existen todas las leyes que necesita la población LGBTI— como la de matrimonio igualitario, entre otras— por qué continúa desarrollándose nuestro Festival y otros movimientos con igual propósito, a lo que respondo que si bien las leyes están, eso no significa que las personas cambien sus actitudes inmediatamente. Para que las disposiciones legales permeen la sociedad se deben acompañar con políticas públicas y con el trabajo diario de sensibilización de las instituciones, para que las leyes no se conviertan en tinta muerta en un papel.

«En la actualidad suceden muchos casos de discriminación en todo el mundo. Se busca obtener nuevos logros, pero también trabajamos para que no se produzcan retrocesos, como los que podrían venir con gobiernos como el norteamericano de Donald Trump o las ultraderechas al estilo del Frente Nacional, de Marine Le Pen, en Francia».

—¿No temen que las personas piensen que el Festival busca promover determinadas conductas sexuales?

—Nunca hemos tenido ese miedo porque obramos desde la convicción de que exhibimos buen cine que busca sensibilizar sobre las problemáticas y derechos de las personas LGBTI. Nadie puede decir que se volvió gay o lesbiana porque vio una película.

«En el caso de que una persona manifieste una conducta sexual diferente se debe a que dudaba desde antes y al escuchar otras historias se animó a exteriorizar sus sentimientos».

—¿Cómo se desarrolló este primer Festival por la diversidad en Cuba?

—Aunque esta primera edición tuvo una convocatoria moderada, y quisiéramos contar en el futuro con una sala de proyección más grande para que un público mayor pueda asistir, me ha entusiasmado el debate que se ha producido al final de cada exhibición. Las personas han ido con el deseo de disfrutar una buena película y con la intención de compartir sus criterios sobre los diferentes enfoques que pueden tener las problemáticas de esa comunidad.

—¿Cuál es su impresión sobre el contexto que vive la comunidad LGBTI en la Isla?

—Como sucede también en Uruguay y en otras latitudes, la discriminación existe, las personas con diferentes orientaciones continúan siendo marginadas. Así sucede, por ejemplo, con las mujeres transexuales que se les dificulta encontrar opciones laborales por su condición de género.

«Conociendo que hay mucho por hacer, aplaudo la gran labor que ha desempeñado Mariela Castro al frente del Cenesex y sus logros en la promoción de los derechos del grupo LGBTI en Cuba, y estas fantásticas actividades culturales y educativas que realiza en las jornadas contra la homofobia y la transfobia, que nos han servido de espacio perfecto para situar este Festival que esperamos permanezca y sea más grande».

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