Beatriz Abreu: Amo ser maestra de ballet

No existe nada que brinde mayor regocijo que desempeñarte profesionalmente siguiendo las señales de tu corazón, ha confesado a JR la joven y exitosa maitre

Autor:

Juventud Rebelde

A sus 16 años, ya Beatriz Abreu tenía su vocación más que definida. Quería ser maestra, pero maestra de ballet. Por eso cada paso que da en la vida la colma de enormes satisfacciones, porque «no existe nada que brinde mayor regocijo que desempeñarte profesionalmente siguiendo las señales de tu corazón». De hecho, en los últimos tiempos anda por las nubes, atenta al buen desempeño de la Cátedra Cubana de Danza Clásica, máxime si se dan grandes acontecimientos como el que ocurrió el pasado noviembre en Boca del Río, Veracruz, cuando la prima ballerina assoluta Alicia Alonso dejó inaugurado el primer curso intensivo que convocó a interesados en implementar la técnica cubana.

«Fue un momento histórico, porque se aprovechó esa esperada visita para llevar adelante este curso en el cual participaron estudiantes de todo el estado, así como alumnas pertenecientes al proyecto Integrarte, que ofrece becas con el apoyo de la administración del municipio y específicamente del Programa de Desarrollo Integral de la Familia (DIF), presidido por la señora Patricia Lobeira de Yunes; una institución que trabaja constantemente a favor de la salud, la educación, la cultura...

«En este último caso se hallan 20 niñas, quienes son apoyadas para recibir una preparación integral», explica Beatriz, quien anunció a JR que el venidero julio se efectuará la segunda edición del curso intensivo que organiza su Cátedra, el cual contará con la presencia de maestros de la Escuela Nacional de Ballet (ENB) Fernando Alonso y del Ballet Nacional de Cuba. Entonces reconocidas figuras se encargarán de dar las clases y de ir certificando a los estudiantes de acuerdo al nivel alcanzado».

Cuenta Beatriz que, como miembro del Consejo Internacional de la Danza de la Unesco, al principio de ponerse en marcha la actual administración en Boca del Río «le presentamos a la dirección del DIF un proyecto para desarrollar dicha manifestación con niños de muy escasos recursos y por tanto imposibilitados de acceder a la cultura, poniendo en práctica la fabulosa metodología de la Escuela Cubana y las décadas de experiencia acumulada de nuestro sólido sistema de enseñanza artística.

«Algunos consideraron que nos habíamos propuesto alcanzar casi una quimera en el estado de Veracruz, pero incluso, hasta por la cercanía que existe entre nuestras culturas, estábamos convencidos de que se podía lograr. Llevamos tres años en el proceso de fundar una escuela y ya se empiezan a constatar los resultados en nuestros estudiantes. En este 2017 pudieron participar, por segunda ocasión, en el Encuentro Internacional de Academias de Ballet, al tiempo de que ya están listos para tomar parte en julio del Concurso nacional de danza que se efectúa en Ciudad de México.

«Por supuesto que todas llegan a nosotros con el anhelo de convertirse en grandes bailarinas, pero como se trata de un proyecto social, les insisto que no se detengan si allí donde nacieron no pueden materializar sus sueños. Lo esencial es que siempre mantengan la mente puesta en su tierra.

«Constantemente les pongo el ejemplo de Alicia Alonso, quien cuando no encontró las condiciones en nuestro país para desarrollarse como bailarina, decidió salir en busca de su realización. Hizo carrera internacional pero con la conciencia de que con su arte regresaría para beneficiar a los suyos, y fundó una escuela, y nos cambió de cierto modo a todos. Nos ayudó a ver que a través de la danza se le puede mejorar la vida también a la gente».

—En el más reciente Encuentro Internacional de Academias de Ballet fuiste invitada a impartir clases...

—¿¡Te imaginas qué orgullo y qué honor!? Fue un privilegio volver a la escuela donde me formé para entregar todo lo que mis maestros me enseñaron. Me sentí muy honrada cuando me designaron para impartir clases. Es una gran oportunidad pues te permite actualizarte, ver cómo se mueve la enseñanza del ballet, y de paso puedes comprobar si vas o no por el buen camino. Como maestra esta experiencia me sitúa en el lugar justo donde puedo seguir avanzando, pues nunca se termina de aprender.

«Te aseguro que me sentí superfeliz, porque adoro esta profesión. Cuando me gradué en la ENB, me mantuve allí impartiendo clases durante mi servicio social, con la guía de mis maestros y en particular, de mi paradigma Mirtha Hermida, que en la gloria esté. Ella me entregó las herramientas, me preparó metodológicamente y provocó que me enamorara de esta carrera».

—Pero también estudiaste Filología, ¿no?

—Ah, sí, me fui a la Universidad de La Habana porque había en mí una parte intelectual que también necesitaba activarse, pero fíjate que nunca me vi como editora o escritora, o sea, que la Filología terminó siendo el complemento ideal de mi carrera artística. Cada día aplico mis conocimientos realizando mi labor, porque lo que en verdad amo es ser maestra de ballet.

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