La décima: alma abierta de cubanía

Su rápida transculturación favoreció que calara con profundidad en la preferencia de la gente de campo y se le arrimara un taburete de bienvenida

Autor:

Juan Morales Agüero

LAS TUNAS.— Fue en el contexto de la Feria Internacional Cubadisco de 2012 cuando se hizo pública la noticia: «Declaran al repentismo Patrimonio Cultural Inmaterial de Cuba». Resultó una disposición justa, pues esa tradición oral, con más de tres siglos de arraigo, tiene como actora a la décima —también llamada espinela—, una estrofa de casta ibérica aplatanada con naturalidad en la Isla.

Su rápida transculturación favoreció que calara con profundidad en la preferencia de la gente de campo. Bastó que el guajiro la escuchara por primera vez, en voz de poetas y repentistas, para que le arrimara un taburete de bienvenida. Tanto le gustó que la convirtió en su compañera de labores mientras surcaba la tierra con sus bueyes.

Los tuneros enaltecen cada año a esta «viajera peninsular» con la celebración de la Jornada Cucalambeana, el evento de cultura popular tradicional más antiguo del país. Sus actividades tienen como anfitrión a El Cornito, el paradisíaco segmento campestre de cañas de bambú donde nació el más grande poeta bucólico cubano del siglo XIX: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, «El Cucalambé».

Un rapsoda y un festejo tan trascendentes merecían el apoyo de una institución especializada a la altura de su connotación. Así, por sugerencia expresa de Jesús Orta Ruiz (el Indio Naborí) y Pepe Ramírez (otrora presidente de la ANAP), debutó en el panorama poético territorial la Casa Iberoamericana de la Décima Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, encargada de promover, organizar y desarrollar proyectos relacionados con la cultura campesina.

«Nuestra institución se fundó el 20 de diciembre de 1993 y es la única de su tipo en Cuba —dice Ramón Batista, su director. Tiene la encomienda de defender los valores de nuestra cultura popular y rescatar las esencias identitarias contenidas en los diez versos octosílabos de la estrofa nacional. El liderazgo de su perfil se evidencia en la promoción del legado poético de El Cucalambé y en su voluntad de fortalecer la presencia de la cultura campesina».

Cada año, la Casa convoca, organiza y desarrolla un variado sistema de concursos vinculado con la décima y sus diferentes modalidades interpretativas. Entre estos figuran el Concurso Cucalambé de Décima Escrita, el Nacional de Improvisación Justo Vega, el de Glosa Canto Alrededor del Punto y el de Humorismo en Décimas, cuya convocatoria suele tener carácter iberoamericano.

«El aporte más importante de la Casa a la Jornada Cucalambeana es el Coloquio Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado, un certamen teórico devenido su complemento. A su llamado acuden investigadores de diversos países para intercambiar ideas sobre nuestras culturas y tradiciones. Gran parte de la publicidad nacional e internacional del evento se realiza a través de los mecanismos de promoción de la Casa dentro y fuera de Cuba», dice Leticia Fernández Sánchez, una de las especialistas de la institución.

Pero la Casa Iberoamericana de la Décima no solamente se activa en época de jornadas cucalambeanas. Un rasgo que la distingue durante todo el año es su persistencia en articular una programación capaz de satisfacer las expectativas culturales de la población de la ciudad y de sus visitantes ocasionales. Para conseguirlo, su directiva desarrolla numerosas actividades caracterizadoras.

«El Café Converso es una peña fundada en 1994 —agrega Ramón Batista. Se concibió como un espacio para que los poetas leyeran en público sus propias décimas. La Casa también promociona a los trovadores, potencia a los jóvenes talentos de los talleres literarios y acoge presentaciones de libros. Los repentistas hallan en su contexto un ideal caldo de cultivo para la décima cantada en sus expresiones de tonadas, punto cubano, controversias y pies forzados».

Uno de los proyectos más interesantes de la institución tunera es la peña infantil Pepito Mayedo, que socializa desde hace más de 15 años talleres de repentismo entre la grey infantil. La iniciativa, que cuenta entre sus fundadores al poeta Emiliano Sardiñas, propició la aparición en la comarca del movimiento de niños y niñas tonadistas, génesis de la compañía artística La Monedita del Alma, dirigida por el recordado promotor Juan Manuel Herrera.

«En sus inicios, ese colectivo infantil incursionó en la narración oral popular  —acota Batista. Luego incorporó a su repertorio el baile, el repentismo y las artes plásticas de corte campesino. Varios de sus miembros asistieron a la Jornada Iberoamericana de Niños y Jóvenes Poetas, Troveros y Veladores, auspiciada por la Casa Iberoamericana y el Museo de Sierra Gorda, en México».

Uno de los proyectos más exitosos y fructíferos de la institución tunera es Ortodecimarte. Está basado en un libro elaborado para la docencia por el profesor y promotor Guillermo Castillo. Su consecuente aplicación hace posible enseñar a los estudiantes de la educación primaria 40 reglas ortográficas mediante el empleo de la décima, tanto en su modalidad cantada como en la escrita.

El proyecto tuvo tan buena acogida y repercusión a escala nacional que el grupo Guijarro decidió patrocinarlo. Finalmente fue producido por la disquera Bis Music en un álbum que incluyó el mismo libro, el fonograma y un video con los niños seleccionados cantando las décimas con alusiones ortográficas. El álbum fue todavía más lejos y se agenció el Primer Premio en la Feria Internacional Cubadisco 2015, en la categoría de Mejor Audiovisual Didáctico. Está disponible para su uso en numerosas escuelas.

INVESTIGAR SIN IMPROVISACIONES

Un perfil que distingue a la Casa Iberoamericana de la Décima es el de la investigación en torno a la cultura popular campesina. Su Centro de Información y Documentación cuenta con un amplio y actualizado fondo de literatura especializada sobre la décima como estrofa nacional. En sus anaqueles aguardan por los investigadores millares de fotografías y abundante material documental y audiovisual, como revistas, libros, tesis, casetes y discos.

Para los aficionados al folclor campesino, la institución puede coordinar eventualmente talleres de laúd, tres y guitarra a través del Centro de Superación para la Cultura. Asimismo sus especialistas apoyan festivales con artistas y autores invitados, así como actividades en cooperativas y asentamientos próximos.

Durante sus más de dos décadas de incesante labor, la Casa Iberoamericana de la Décima tunera ha obtenido significativos resultados en materia de formación profesional. En efecto, gracias a sus programas y eventos se han calificado en diferentes áreas numerosos especialistas que hoy descuellan en el verso, el canto y la investigación teórica en otras provincias del país.

Tales conquistas se hacen tangibles porque, junto con la Jornada Cucalambeana, la Casa mantiene viva a la décima como esencia de la cultura y la identidad cubanas. A ese propósito favorecieron con su talento, conocimientos, experiencia y magisterio figuras de la talla de la Dra. María Teresa Linares, el Indio Naborí, Argelier León, Adolfo Martí, Salvador Bueno y Virgilio López Lemus. Y artistas tan populares como El Jilguero de Cienfuegos, Martica Morejón, Tomasita Quiala, Coralia y Ramón, Justo Vega y Adolfo Alfonso, Radeunda Lima y Celina González.

El pie forzado de la casa

Las autoridades culturales cubanas alistan un expediente para enviar a la Unesco con la petición de que se declare a la décima Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Mientras ese deseo se concreta, la Casa Iberoamericana que la salvaguarda prosigue su liderazgo en defensa de los valores de la estrofa nacional. Porque la décima es eso: raíz del pueblo y alma abierta de cubanía.

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