Que continúe la rumba

Los Papines, institución de la rumba en Cuba, con la muerte de Ricardo, Alfredo y Luis, parecía que iba a desaparecer, pero no lo permitieron ni Jesús Abreu, el último integrante vivo de los cuatro que fundaran el grupo, ni los hijos y sobrinos. De ello darán fe este sábado, en el Museo Nacional de Bellas Artes, donde presentarán Rumbeando a mi manera, primera producción discográfica desde el fallecimiento de tres de los fundadores

Autor:

Alejandro A. Madorrán Durán

En la sala del pequeño apartamento de Jesús Abreu cuelgan varias fotografías. Una en blanco y negro lo hace rememorar: «Mis padres eran bailadores de ventana, como le decían en aquella época a quienes lucían los mejores pasos».

Así lo recuerda el último integrante vivo de los cuatro que fundaran el grupo Los Papines, institución de la rumba en Cuba que, con la muerte de Ricardo, Alfredo y Luis, parecía iba a desaparecer. Pero no lo permitieron los hijos ni los sobrinos, demostrando que perdura la tradición de los Abreu. De ello darán fe este sábado, en el Museo Nacional de Bellas Artes (7:00 p.m.), donde presentarán Rumbeando a mi manera, primera producción discográfica desde el fallecimiento de tres de los fundadores.

«En mi familia la música corre por las venas. Mi padre, Ricardo, tocaba el tres de afición y, a diferencia de mi madre, Herminia Hernández, quien no era tan exigente, él acostumbraba a corregirnos cuando tocábamos algo mal. Tenía un sentido del ritmo innato, aunque nunca cogió una tumbadora en sus manos», dice Jesús.

«¿Que de dónde nos viene la rumba? Del barrio Los Pocitos, en Marianao, donde nacimos siete hembras y cuatro varones. A ellas, mi padre nunca las alentó para que se dedicaran al arte, aunque tenían vocación. En cambio, a nosotros nos dijo que si queríamos ser artistas debíamos serlo con dignidad.

«Nuestra escuela fue mirar cómo tocaban los mayores. Así aprendimos, armando nuestras rumbitas e improvisando con lo que teníamos a mano: una latica, un cajón. Y, repitiendo, día tras día, le fuimos cogiendo el golpe».

Con el tiempo tuvieron la oportunidad de formarse como tumbadores de batuta, es decir, de orquesta. Durante esa primera etapa pasaron todos por el cabaré Tropicana, donde Ricardo (Papín) era el director de la percusión. También Alfredo se desempeñó en el Parisién y Luis en el Sans Souci.

—¿Cuándo se unen los cuatro como agrupación?

—Ricardo, el mayor de nosotros, tenía un grupo que se llamaba Papín y sus rumberos, y a menudo se presentaban en un programa de la emisora Radio Marianao. En una ocasión sus cantantes no pudieron asistir a la actuación, por lo que nosotros asumimos esa responsabilidad. Desde ese momento comenzamos a tocar juntos.

«Aún no nos llamábamos Los Papines, como tal surgimos en el otoño de 1962, poco tiempo después de que nos fuéramos a la orquesta del cabaré Parisién. Allí, un año después, nos llamaron Amaury Pérez y Mirta Muñiz para integrar el primer grupo de músicos cubanos que representó al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT, en aquella época ICR), a nivel internacional.

«En esa gira, que se llamó Ritmos de Cuba, visitamos la República Democrática Alemana, Polonia, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Junto a nosotros viajaron artistas de la talla del cuarteto Las D’ Aida, el cantante de guajiras y criollas, Ramón Veloz; la bailarina Mayda Limonta, y Rafael Somavilla, quien dirigía un pequeño combo.

«No fue fácil. Tuvimos que usar la inteligencia para enamorar a un público europeo que casi no conocía la tumbadora, porque lo que se escuchaba allí era el violín, la guitarra. Sin embargo, las presentaciones fueron un éxito. Además de que aprendimos mucho con Mirta Muñiz y Amaury Pérez.

«En Alemania comenzamos una larga carrera, a lo largo de la cual hemos representado a Cuba en escenarios de más de 60 países, además de actuar en los salones más prestigiosos de la Isla, manteniendo nuestro sello de espectáculo, donde todos tocamos, bailamos y cantamos. Porque, modestia aparte, me gusta subir al escenario para recibir aplausos».

Una nueva generación

En 2001, los Abreu se conmocionaron con la pérdida de Alfredo, quien meses antes había salido airoso de una operación y hasta actuó con el grupo por Alemania. Sus hermanos, conscientes de que debían continuar el trabajo y la esencia de Los Papines, decidieron incorporar a dos jóvenes de la familia, Yuliet Abreu, hija de Jesús, y graduada de percusión en el Instituto Superior de Arte (ISA); y Luis Alberto Abreu Chantres, también proveniente de la academia.

«Fue un poco triste, porque perdimos a un tío que queríamos mucho, pero a la vez, tratamos de honrar su memoria entregándonos por completo a Los Papines, aportándole nuestra juventud», expresa Yuliet.

La también profesora del ISA recuerda que desde antes había hecho algunas presentaciones con sus tíos, quienes querían que al finalizar sus estudios se les uniera, algo que la muerte de Alfredo adelantó. Por primera vez una mujer integraba el conjunto.

Para Yuliet fue muy duro al comienzo, «porque son muy exigentes. Me tuve que adaptar a un régimen de mucha disciplina. Pero eso me ha servido para la vida, porque ahora yo también dirijo mi grupo, Puro sentimiento, y soy igualita.

«La gente me dice que soy muy recia, pero es que mi escuela fueron Los Papines y con ellos todo tenía que ser con seriedad, tanto para las presentaciones, los ensayos, como para estar en el aeropuerto», comenta quien ha sido merecedora de premios en festivales Percuba, y suele ser invitada por orquestas de cámara y sinfónicas.

«Lo cierto —continúa— es que cuando era una niña ninguno de ellos se dio cuenta de que yo podía tener aptitud para la música. Fue una profesora de piano quien notó mis habilidades para la percusión, y me propuso iniciarme en escuelas de arte».

—¿Crees que hubo machismo?

—La mayoría de los cubanos son machistas y ellos también eran así. Por eso, desde que entré en la agrupación tuve que demostrar que una mujer sí podía estar ahí, y ganarme la confianza de los seguidores. Para ello, lo mismo tocaba timbal que piano o tumba. Por fortuna, casi todos estuvieron de acuerdo conmigo, incluso aquellas personas que dudaron al inicio.

Se crecen Los Papines

Para el año 2004, la agrupación se transformó en un quinteto. Y con gran felicidad dieron a conocer una nueva producción discográfica titulada Los Papines siguen Ok, mientras las giras internacionales continuaron llegando, con el debut en Beijing y otras cuatro ciudades de China.

Disfrutaban de esos éxitos, cuando en 2009 Ricardo (Papín) dejó de existir, desgracia que tres años después volvería a sentir la familia con el fallecimiento de Luis, el autor de la divertida Tasca tasca. Solo quedó Jesús, quien no estaba dispuesto a perder el legado musical que habían defendido durante tantos años.

Con ese propósito acudió a su sobrino Lázaro Jesús Mengual Abreu, quien así lo recuerda: «En ese momento yo llevaba 13 años en la Charanga Habanera, y mi tío me preguntó: “¿qué hacemos con este legado de 50 años? ¿Seguimos o paramos?”. Teníamos que seguir, dejé la Charanga y me convertí en un Papín, lo que siempre he sido».

Tras la entrada de Lázaro, siguieron las de Alexander Abreu Chantres (hermano de Luisito) y Ángel de Jesús Abreu González, para sumar los seis miembros que conforman actualmente Los Papines, dirigidos por Jesús, quien a sus 72 años conserva un espíritu incansable.

El futuro

Hasta la fecha, Los Papines han continuado defendiendo la rumba en la Isla y en escenarios del orbe, sin abandonar un espacio habitual en la Casa de la Cultura de Plaza de la Revolución, los últimos domingos de cada mes, donde interpretan los temas del repertorio de siempre y también aquellos de la autoría de los nuevos integrantes.

Para Lázaro es muy importante que se preserve el trabajo vocal de Los Papines, así como las seis tumbadoras con afinaciones diferentes que utilizan, y el original instrumento de su tío Jesús, la cajita musical.

«A la par, hemos hecho más contemporáneos los efectos musicales, las letras, las melodías, las cuales siguen siendo rumberas, pero tienen un toque más fresco. También hemos mezclado la estructura del guaguancó con la de la timba, lo cual ha gustado mucho a los seguidores», agrega.

Lo esencial es que permanezca la calidad, comenta Jesús, quien se muestra satisfecho con los aires renovadores que han introducido los jóvenes, y con constatar el futuro de los Abreu a través de su pequeño nieto Alanyael.

«Pase lo que pase, —como aseguran los autores del texto promocional del nuevo disco, Rumbeando a mi manera— Los Papines están y son historia. Forman parte del patrimonio más valioso de la nación cubana y de su más legítima irradiación universal».

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