Destinos

Como invitados especiales de Acosta Danza, Laurretta Summerscales y Yonah Acosta aparecerán en la nómina de los protagonistas de Carmen

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

La titularon Destinos, como si con la denominación de su más cercana temporada Acosta Danza también quisiera referirse a las vidas de sus invitados, Laurretta Summerscales y Yonah Acosta, quienes aparecen en la nómina de los protagonistas de la Carmen concebida por el Premio Nacional de Danza y director de la compañía, dentro de un programa que incluye además Santori, con firma de Raúl Reinoso.

Tal parece que las existencias de la inglesa y el cubano estuvieran conducidas por esos hilos invisibles que han hecho que no solo tuvieran vivencias muy similares (a ambos los reconocieron, por ejemplo, con el People’s Choice Awards y encabezan el elenco del Bayerisches Staatsballett, de Munich), sino que también acabaran unidos en la escena y el amor.

Como se puede sospechar por el apellido que porta, Yonah halló su inspiración mayor en su tío, el ilustre Carlos Acosta. Como si hubiera sido ayer, este joven recuerda aquel Festival Internacional de Ballet de La Habana donde lo vio interpretar Corsario. «Me quedé tan sorprendido que quise ser como él», y de inmediato encontró la confabulación de su abuelo, quien se dispuso a llevarlo a L y 19. «Así empezó todo. Los saltos casi llegaban al cielo, me dejaron con la boca que no la podía cerrar».

En el caso de Laurretta, la madre le sirvió de perfecto espejo. Apasionada y cultivadora del teatro musical, y propietaria de una escuela, fue quien la encaminó hacia ese universo mágico. «Como actuaba en muchos espectáculos y siempre cargaba conmigo, decidió “entrenarme” desde pequeña. A los dos años, no bailaba, pero ya andaba “cogiendo escenario”».

Fue una profesora de ballet la que al ver cómo la niña colocaba el cuello y movía los brazos, le aconsejó a su progenitora que la inscribiera en una escuela especializada. «Al principio iba una vez a la semana, hasta que llegó el momento en que prácticamente vivía allí», narra a JR entre sonrisas, quien con 16 años hizo su entrada en la reconocida English National Ballet School (ENBS).

Yonah, sin embargo, se encontró con el tempo «lento» de la enseñanza del ballet en los inicios, lo cual se enfrentaba a su hiperactividad. «En verdad deseaba seguir en la calle jugando bolas. Era innegable que me gustaba el ballet, pero no me entusiasmó demasiado en los cuatro primeros años, yo anhelaba que viniera la hora de los saltos, de los giros...

«No lo niego, era un poco “maldito”, pero pendía sobre mí la presencia de mi tío, aunque estuviera a cientos de kilómetros de distancia. Si me portaba mal todo se resolvía con un...: “Se lo voy a decir…”. Carlos siempre ha sido el cabeza de familia, todos le tenemos mucho respeto pues se lo ha ganado. Por tanto, aquel anuncio era suficiente para pararme en firme. Me ponía rígido (sonríe)».

Los éxitos de la carrera de Yonah son la clara evidencia de que el muchacho se «enderezó». En ello jugó un papel fundamental el estreno de «Yuli» como coreógrafo con Tocororo, espectáculo que significó también el debut en grande de su sucesor. «Resultó una experiencia inolvidable. Un trabajo muy intenso, pues no estaba acostumbrado a ese training, mas fue el impulso que necesitaba. Ese año me había ido fatal en todo: ballet, docencia, un desastre...

«Como era de esperar se lo informaron a Carlos. No olvidaré que ya estaba programada la gira a Londres. “Te llevaré porque ahora mismo no tengo quien te sustituya”. Sus palabras se convirtieron en un motor impulsor, a lo cual se añadieron otras vivencias: las presentaciones a lleno completo, las reacciones del público en todas partes, viajar hasta Inglaterra. Comprendí, además, que si trabajaba duro, si me esforzaba y mantenía una disciplina, experiencias como las de Tocororo me podían esperar en el futuro».

Acabó por «zarandearlo» el obsequio que le pidió el líder de Acosta Danza, cuyas presentaciones están programadas para los días 30 de noviembre, y 1ro. y 2 de diciembre, en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. «Al regreso de la gira me solicitó: “Quiero que me hagas un regalo”. Y yo lo miré extrañado, pensando qué podía darle a alguien tan exitoso. “No es material, me aclaró, solo deseo que cuando llame por teléfono y pregunte por ti, tú seas uno de los mejores del grupo”. ¡Me la puso superdifícil! Pero le prometí que no le fallaría. Ese año fue decisivo para mi carrera. Cuando llamó me había transformado en el más sobresaliente de la clase».

En lo adelante, en la ENA, con Cheri (Ramona de Sáa) y Martha Iris Fernández, terminarían por pulirlo. También vendrían los concursos. Gran Premio del Concurso Internacional de Ballet de Cuba; medalla de plata en Beijing; oro en Shanghai y en Seúl... Y la Summerscales tampoco se quedó atrás, al recibir en diversos certámenes premios como el Joyce Percy Memorial, el Stella Mann, el Baines-Hewitt, el otorgado a la Joven Bailarina (2007-2009), el Molly Lake; el oro en Beijing...

«Comencé a participar en concursos nacionales desde los siete años (en los internacionales a partir de los 16, 17 años). Al inicio no les daba importancia, pero luego entendí que era una buena oportunidad para aprender, para medirte con otros, para enfrentarme a personas mucho mejores que yo.

«Creo que sin esas competiciones no hubiera podido alcanzar, en buena medida, el nivel que hoy tengo como bailarina. Emocionalmente son duros, porque un certamen de este tipo no se vive a medias, o quedas bien arriba, eufórico, alegre, o estás triste, deprimido. Sin embargo, para mi edad fue bueno aprender desde temprano que los desafíos verdaderos no se vencen fácilmente, que hay que trabajar con tesón». 

Transitar del ENBS al English National Ballet (ENB) constituyó  un golpe de «suerte» o al menos de ese modo lo ve Laurretta, porque «al año de integrar las filas de la escuela, Wayne Eagling, quien entonces guiaba los pasos de la compañía, quiso hacerme el contrato, mas mi directora consideraba que era muy joven todavía. Vino a suceder lo que ya aguardaba con ansias un año después».

Su partenaire no encontró dificultad para sumarse a las filas del Ballet Nacional de Cuba.

«Era mi sueño, como el de todo el que estudia en la Escuela Nacional de Ballet. Pero luego vino un año que me puso a prueba, pues ese tiempo no bailé ni una sola vez. Fue muy frustrante, sobre todo porque había llegado con ganas de comerme el mundo, con hambre de bailar. Un bajón que me lo sentí. Pasado ese período todo cambió. ¡Imagínate empezar por el Bufón de El lago. Supe que debía aprovechar al máximo esa gran oportunidad».  

Laurretta y Yonah se conocerían ya como miembros del ENB. En su seno se enamoraron. «No bailábamos juntos, porque ella es más alta y algunos consideraban que no nos veíamos bien en escena. Hasta que se montó Romeo y Julieta, donde el destino logró que no se pudiera impedir: yo interpretaba Mercucio y ella una de las Muchachas de la Vida Alegre y... Después de ese momento me dediqué a mandarle mensajito por aquí, mensajito por allá. Recuerdo que una vez estábamos sentados juntos y sin esperarlo se nos acercó mi tío por detrás y nos dijo: «¿Saben qué, muchachos? ¡Yo los bendigo! ¡Suficiente!».

También en el ENB ambos alcanzaron la categoría de primeros bailarines en tiempos de Wayne Eagling, el antecesor de la estrella internacional Tamara Rojo. Según cuentan a JR luego vino una etapa en la cual los dos sintieron que debían buscar otros caminos donde lograran realizarse plenamente como artistas, y apareció el Ballet Estatal de Baviera, en Munich, Alemania, compañía que pretendían representar en la recién finalizada cita mundial de la danza, que cada dos años tiene por sede a La Habana.

«Llevábamos tiempo añorando ese instante, y a última hora todo se nos derrumbó. Yonah se lesionó, se dañó el gemelo, y el doctor le aconsejó que no se lanzara, porque podía terminar en operación, mientras que yo me vi obligada a sustituir a una bailarina también lastimada», explica Summerscales, quien se vestirá de una Carmen muy particular, en tanto Yonah se transformará en Escamillo.

«Es mi estreno interpretando esta historia, con una versión preciosa de Carlos Acosta. Agradezco con el corazón la manera como esta compañía tan espectacular nos ha acogido; siento que he recibido una transfusión de sangre cubana, de calor, de energía. Han sido fabulosos los bailarines y las maestras (especialmente Yaday Ponce), pacientes, amables, dispuestos siempre a ayudar, a darte una corrección... Y eso ha sido esencial para poder construir un personaje tan peculiar, porque no quiero que el público vea a una inglesa tratando de parecerse a una cubana. Me he entregado para meterme bien en su piel, para que sea Carmen quien baile y no Laurretta». 

Desde ya esta bella muchacha sabe que extrañará un mundo esta Isla. ¡Y qué decir de Yonah, quien cuenta los minutos para que sea por fin el viernes 30! «También debutaré con el torero Escamillo, un papel significativo, aunque no tiene la envergadura de otros, mas aún estoy saliendo de la lesión y debo ir poco a poco. No obstante, ha sido muy estimulante, intenso.

«Me marcharé con la esperanza de que habrá muchos otros futuros encuentros. Tal vez el próximo festival o fuera del evento trataré de bailar alguna temporada de Lago, Don Quijote... con el BNC, que siento también mi casa. No voy a dejar de intentarlo. Se lo debo a mi público, a mi familia, se lo debo a mi corazón».

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