Colorida ceremonia con ritmos caribeños

Una gran marea humana presenció el espectáculo cultural que dejó inaugurados los XX Juegos Centroamericanos

Autor:

Juventud Rebelde

El folclor colombiano se hizo sentir en la apertura de los juegos CARTAGENA DE INDIAS, Colombia.— Con una colorida ceremonia matizada con ritmos caribeños —desde la contagiosa cumbia hasta el moderno reguetón— quedaron oficialmente inaugurados anoche en esta bella ciudad los XX Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Desde las gradas del estadio Pedro de Heredia, una gran marea humana presenció primero el espectáculo cultural El mar de los encuentros, concebido por la coreógrafa Roxana Lignarolo, y luego el izamiento de la bandera colombiana bajo los acordes del himno nacional, cantado a capella por el popular cantautor Carlos Vives. A seguidas, se alzaron también los estandartes de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (ODECABE), del Comité Olímpico Internacional, y de la ciudad de Cartagena.

Después vino el tradicional desfile de las delegaciones, donde la comitiva de la Mayor de las Antillas, encabezada por el abanderado Ariel Pestano, recibió a su paso una gran ovación. «Ahí van los campeones», «Respeto para los mejores», gritaban a nuestras espaldas los aficionados locales, quienes trataban de identificar a los atletas entre la multitud.

Más adelante hablaron al auditorio el Contralmirante Gabriel Arango, director del comité organizador; el alcalde mayor de Cartagena, Dr. Nicolás Curi; el titular de la ODECABE, Héctor Cardona; y, finalmente, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quien declaró oficialmente inaugurados los Juegos.

Luego, la patinadora Cecilia Baena dio lectura al juramento de los atletas, en tanto Humberto Troncoso expresaba el compromiso de los jueces. Entonces el recinto estalló en júbilo, cuando el ex boxeador Alfonso Pérez, medallista olímpico en la cita estival de Munich, en 1972, encendió el pebetero tras recibir la antorcha de manos de la pesista María Isabel Urrutia, campeona en las olimpiadas de Sydney 2000.

Muy aplaudidos los anfitriones. Foto: AP Para el cierre, Carlos Vives volvió a la carga y «calentó» a la gente con el ballenato La gota fría, pieza antológica de la música colombiana.

Afuera, la ciudad era después un hormiguero de personas que regresaban a casa hablando de los Juegos. Sin dudas, los lugareños pusieron mucho de sí para que el evento cobrara vida. Por eso agradecen especialmente el gesto de Cuba de traer aquí a sus principales atletas. Ellos se lo merecían.

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