Destacada actuación de la esgrimista Eimey Gómez

Eimey Gómez viene para La Habana con la medalla de oro en el certamen por equipos de espada (f) y la de bronce como "solista"

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Juventud Rebelde

Eimey Gómez, al centro de la foto, festeja con sus compañeras de equipos. Foto: Juan Moreno, enviado especial CARTAGENA DE INDIAS, Colombia.— Como esperamos una bebé y mi esposa y yo vivimos en casa los avatares del embarazo, me quedo sin habla cuando Eimey Gómez, la campeona panamericana de espada en Santo Domingo 2003, me cuenta de su regreso a las armas apenas dos meses después de haber obrado el milagro de ser madre.

Conversamos este miércoles en uno de los salones del bello Centro de Convenciones de esta ciudad, minutos después de que ella, junto a Zuleidys Ortiz, Yamilka Rodríguez y Adriagne Rivot, ganara para Cuba la medalla de oro en el certamen por equipos de la espada femenina de los XX Juegos Centroamericanos y del Caribe.

«Es que yo tuve una maternidad muy buena, me dice, incluso estuve entrenando hasta los cuatro meses de embarazo. Luego me recuperé bien y pude volver a practicar pronto, aunque bajo una celosa inspección de los médicos del Instituto y de la doctora de mi consultorio».

—¿Y el niño ahora con quién está?

—Con su papá, José Morejón, a quien le mando un beso especial en su cumpleaños. También con mi mamá, mis hermanas y mi abuela. De no ser por el gran apoyo de mi familia no estaría aquí, así que para allá les llevo la medalla de oro.

Así, ha transcurrido menos de un año desde el nacimiento de Joseíto (José Ángel), el pequeño que cambió para siempre la vida de Eimey, y que vino al mundo el 2 de noviembre de 2005. La joven madre reinició sus entrenamientos en enero y su primera competencia fue la III Olimpiada del Deporte Cubano. Allí compitió lesionada (tenía una distención del tricep), y por un toque no entró en el reparto de las medallas y fue a parar al sexto puesto.

Luego vino el Grand Prix Espadas Doradas, en La Habana, donde estuvo muy bien. A saber, en el concurso individual perdió —de nuevo por un toque (15-14)— con la primera del ranking en la ronda de 16, y ancló en el lugar 32. Mas después contribuyó al excelente quinto puesto logrado por su equipo, con victoria incluida contra las campeonas olímpicas rusas.

Y ahora está aquí, contenta de participar en sus primeros juegos centrocaribeños, en los que al oro por colectivos suma la medalla de bronce como «solista» (cayó en semifinales ante su compatriota Zuleidys Ortiz, a la postre campeona). En el horizonte ve el campeonato mundial, que será en septiembre en Turín, Italia.

Si en definitiva se concreta la participación cubana en el Mundial (los topes internacionales para la esgrima criolla se han reducido a la mínima expresión), piensa ubicarse allí entre las 16 primeras. Para ello confía en la sapiencia de su entrenador Pedro Enrique Gómez, quien se las ingenia siempre para hacer frente a la falta de fogueo, un muro que mantiene alejadas a nuestras espadistas de la élite universal.

Las venezolanas, por ejemplo, quienes terminaron en plata al caer frente a las nuestras 45-36 en el asalto final (el bronce fue para Colombia), han ido este año a casi todas las Copas del mundo. En fin, que este es un asunto para pensarlo bien.

FLORETISTAS EN LA CUNETA

Y tal como sucedió en la lid individual, tampoco en la competencia por equipos los floretistas cubanos pudieron llegar a lo más alto del podio. Esta vez cayeron ante Puerto Rico 37-29 en cuartos de final y se fueron sin medallas.

Venezuela se llevó el título por encima de Colombia, en tanto los boricuas se quedaron con el bronce.

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