Contrarreloj

Autor:

Juventud Rebelde

Cartagena, 27 de julio de 2006

Amigos rebeldes:

Espero que cuando estos párrafos aterricen ya ustedes hayan pasado la resaca, sobre todo aquellos que se exceden al empinar el papalote. O mejor dicho, el codo.

Nosotros nos levantamos con una sorpresa en la ciudad: el cielo amaneció negro, con un cernido intermitente; y por momentos llegamos a pensar que tendríamos un día invernal.

Mas, al salir para las instalaciones, supimos que continuaríamos horneándonos con las temperaturas de Cartagena.

Hoy volvimos a ver a los periodistas de México contentándose con la actuación de los suyos y repitiéndoles a su público: «Hemos hecho lo grande».

Ellos reconocen que en esta enorme zancada deportiva han influido mucho los entrenadores de Cuba. «Sí, varios metodólogos son de allá», expresa un reportero radial del Distrito Federal.

La novedad de la jornada fue la visita sorpresiva al centro de prensa de Francisco Santos Calderón, vicepresidente de Colombia.

Conversó desenfadadamente, sin protocolos, con corresponsales de distintas latitudes y ratificó que este país tiene una aspiración cósmica para el futuro: organizar el mundial de fútbol de 2014.

Es difícil que consigan eso. Recuerden que los eventos de ese nivel últimamente no tienen lugar en países subdesarrollados (extrañas votaciones); pero la esperanza es lo último que se pierde y ojalá podamos gritar ¡Gol! otra vez en un territorio latinoamericano. La última ocasión aconteció en 1986, en México.

Santos les mandó un saludo a ustedes (al pueblo cubano), y estrechó la mano de nuestro fotorreportero Juan Moreno que, como podrán adivinar, es de lo más amigable y curioso.

Por acá los anfitriones siguen elogiando la labor de los patinadores locales (barrieron con todo el oro en la pista) y del equipo de fútbol colombiano, que discutirá la final contra Venezuela.

Por cierto, nunca en la historia una televisora de esta nación había dedicado las 24 horas a transmitir deportes. Ese premio se lo ha llevado Señal Colombia, la cual apenas tenía teleaudiencia antes de los Juegos y ahora genera un fanatismo notable en los 32 departamentos del país.

Les cuento una curiosidad: durante los XX Juegos han aplicado el «Pico y placa». Consiste en un método para evitar los incómodos «trancones» —así le llaman aquí a los tranques.

Un día circulan los vehículos terminados en matrícula con números pares y al otro los de guarismos impares. Están excluidos del «Pico…» los que poseen permiso expedito para trabajar en el certamen u otros previamente permitidos.

No se asusten. No sigo. Mañana les hablaré sobre algunos giros lingüísticos de esta zona del mundo, dignos de admirar.

Les mando un abrazo y los vuelvo a exhortar a que se cuiden aquello (la salud).

Osviel Castro Medel

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