Cuba jugó bien, aunque no terminó invicta

El resultado del partido entre los equipos de Cuba y Estados Unidos aun flota en el ambiente, como plática de sobremesa, entre especialistas y aficionados 

Autor:

Raúl Arce

¿Será Mayeta el cuarto bate tan esperado por nuestra afición? Fotos: Alex castro

ARCHIVADO en hojas de papel o en las memorias de los ordenadores, el III Torneo Preolímpico de Béisbol de América, disputado en La Habana, es ya historia. Estados Unidos y Cuba reservaron, con dos años de antelación, sus boletos aéreos rumbo a los Juegos de Beijing 2008, y solo flota en el ambiente, como plática de sobremesa, el resultado del partido entre los dos equipos más poderosos de nuestro continente.

Las estadísticas, el martes, colocaban a los anfitriones como lógicos favoritos ante el elenco del norte. Y aun adicionando el resultado del adiós, los cubanos los aventajaron en hits conectados (104 por 99), promedio al bate (341 por 309), carreras (92 por 82) y cuadrangulares (20 por 19).

Pero el agua pasada no mueve molinos, y los estadounidenses dominaron el choque de clausura multiplicando su poder al bate, prolongando una defensa que promedió un error por desafío y reduciendo con sus lanzadores a la artillería que más fuerza había mostrado.

Con cinco carreras de su lado, durante la noche del adiós, nuestros lanzadores incumplieron la tarea de domeñar a sus oponentes. Era el mismo grupo que al cabo de nueve presentaciones rubricó una efectividad de 1,85, por encima de Nicaragua (3,69), México (3,71) y EE.UU. (4,06).

Se trata de los mismos que habían blanqueado, en los 18 innings precedentes, a Canadá y a México.

¿Hubo exceso de confianza al lidiar ante unos peloteros con varios años de experiencia en el profesionalismo? ¿Pensaron nuestros relevistas que su velocidad era un arma suficientemente efectiva o sufrió cada cual —en asombrosa coincidencia— una fecha aciaga?

Me resisto a aceptar, aunque los acápites de la convocatoria lo refrenden, que ese último choque no significó nada, en tanto que ambos rivales ya habían logrado su clasificación. En un terreno de pelota los cubanos no entienden de medias tintas, y mucho menos si el contrario de turno se identifica apenas con tres letras en el uniforme.

LA VOZ DE LA AFICIÓN

Un lector que se identifica como Ernesto León quiere aportar, correo electrónico mediante, lo que califica como la opinión de un aficionado

La dirección fue excelente, dice, sobre todo en jugadas como el doble robo demorado; ese espíritu debe seguir formando parte de nuestro equipo.

Aparecieron los sluggers, ausentes desde el retiro de los Linares, Kindelán, Pacheco, Casanova, y que resurgen en el nuevo conjunto, añade el remitente.

Lazo recibió un inusual castigo como relevo en el último juego Hay lanzadores dominantes —amplía— aunque en el último juego fallaran. Son de lo más profundo en nuestra pelota actual.

Estos 24 hombres, opina, transmitieron a la afición un sentimiento de confianza, a golpe de la excelente calidad demostrada por cada atleta; véanse las estadísticas individuales y el Todos Estrellas.

Y concluye León con que Cuba logró el objetivo de vernos de nuevo en unos JJ.OO. y contribuirá a su pronto regreso al programa de dichos Juegos, más allá de la edición de Londres 2012.

JUEGO POR JUEGO

En la etapa clasificatoria, Cuba venció 14-0 a Colombia; 7-6 a Panamá; 17-3 a República Dominicana; 11-0 a Nicaragua y 15-1 a Ecuador.

En la final, 10-1 a Venezuela, 9-0 a Canadá, 4-0 a México y cedió 8-5 ante EE.UU.

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