¿Cuándo ganarán los Ganaderos?

En el afán de profundizar en el estado actual de la pelota cubana, nuestro diario se acerca hoy a un equipo de tradición que en los últimos años parece estar dormido. ¿Qué les pasa a los muchachos?, nos preguntan a diario en las calles de Camagüey

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CAMAGÜEY.— «¡Strike, tirándole al tercero, azúcar abanicando! ¡Ganan los Ganaderos, Ganaderos ganan!» La frase del narrador deportivo Bobby Salamanca inmortalizó los triunfos de un equipo camagüeyano que, con un paso arrollador, lograba el gallardete en 1976.

La historia del béisbol en esta provincia puede comenzar a contarse desde la pasada década de los 40. La más renombrada novena de esta etapa resultó el Cromo Mine o Cromo, propiedad de Benjamín Baker, campeón de la Liga Profesional de Verano en la temporada 1943-1944 y del torneo de La Tropical en 1946 (con el nombre de Camagüey), circuito en el que intervenían Santa Clara, Cienfuegos, Cerro, Regla, Matanzas, Víbora y Vedado.

En esta selección militaron estrellas del profesionalismo cubano como los hermanos Oliverio y Roberto Ortiz «El Guajiro de Senado», quienes fueron compañeros de Conrado Marrero en los Senadores de Washington, Lino Donoso y hasta «el inmortal» Martín Dihigo en una oportunidad. Vertientes fue entonces la otra plaza con jugadores estelares, muy renombrados.

Luego, con el triunfo revolucionario y la creación de las Series Nacionales, otro escenario surgió.

REALIDAD VS. HISTORIA

Llegar a las peñas y encontrar fanáticos que defienden a tirios y troyanos es algo común en tiempo de Serie. Muchos y muchas se infartan cuando su tropa pierde lo que parecía estar en sus manos: el triunfo. Algo así sucede desde 2002 en los lugares donde seguidores de este territorio se dan cita para confrontar opiniones.

En el banco de los camagüeyanos se respiran ahora nuevos aires Lo cierto es que Camagüey, con una relevante historia beisbolera, no puede presumir de esta, pues los resultados acumulados en los últimos cinco años abren un paréntesis para las reflexiones y no pocas especulaciones, aunque las más actuales comentan de un equipo que despega.

Ahora que hay más confianza en la actual selección, que se le quiere igual, pero con recelo, como esperando que los juegos transcurran para no fallar y que la afición está saciada con los triunfos de otros equipos: ¿Llegará algún día la gloria?

Desde la década de los 90, Camagüey estuvo entre los finalistas y a esa altura vino el batacazo demoledor. ¿Será culpa de los técnicos que Camagüey no logre un trofeo? Desde 1976 con los Ganaderos de Carlos Gómez, y a no ser en 1983, esta tierra no abraza un gran resultado.

Múltiples timoneles fracasaron en alcanzar un título nacional. Los banquillos parecen quemar y por estos han pasado Jorge Hernández (Ganaderos, Granjeros y Camagüey), Carlos Gómez (Ganaderos, Camagüey), Orlando Leroux, Juan Coco, José Massip, Mario Salas, Miguel Pineda (Granjeros), Renato Puertas, Kenneth Whittaker, Félix Herrera, Miguel Cuevas, Felipe Sarduy, Miguel Borroto, Rolando Hernández y Leonel Moa, sumando la intermitencia entre ellos.

Vuelve Miguel Borroto, después de 5 años, a asumir la difícil tarea de sacar del hueco a un team que hace tiempo coqueteaba con la élite. El equipo camagüeyano, que no en pocos momentos ha dejado a su pueblo con un sabor amargo (recordemos el traumático enfrentamiento de la final contra Henequeneros en 1989, el tercer lugar un año después, y las semifinales contra Santiago de Cuba en 1998 y 2001), tiene que proyectar, de una vez por todas, una imagen de mayor disposición a darlo todo en el terreno.

Pifias y cambios constantes en la dirección, relevos sin estar preparados, jugadores extraclase que no crecen silvestres, terrenos beisboleros perdidos en casi todo el territorio agramontino, pesimismo o desmotivación en el ambiente de pelota y un estadio por años sin colorido (aunque hoy sea otra la imagen) son algunos elementos que han incidido en la debacle.

Sin pretender «hacer leña del árbol caído», analicemos algunas aristas que pueden influir en la captación y desarrollo de un relevo generacional con perspectivas y en lo que hoy experimenta la pelota camagüeyana.

VOCES DE LA EXPERIENCIA

¿Quién tiene la última palabra en cuestiones de pelota? El terreno. Muy contrario a otros escenarios, en asuntos beisboleros las opiniones vienen y van en dependencia de gustos y deseos de los aficionados.

Muy pocos se ponen de acuerdo, pero tales diferencias no significan que los seguidores no tengan razón en sus planteamientos. Y así sucede aquí y ni en aquellos que le han dado gloria a este pueblo tal discrepancia deja de ser regla, para mostrarnos un abanico de criterios certeros.

Para el ex lanzador Juan Pérez Pérez, por ejemplo, «el cambio de directores afecta, pero no es la causa que impide clasificar. Hay que adaptarse al que venga y jugar hasta el out 27».

Sin embargo, el añejo entrenador Bebo Marrero opina que «el problema está en el pitcheo de relevo. Se pierden juegos después del séptimo inning y eso es porque no hemos desarrollado lanzadores. Hay que habilitar terrenos, solo aquí se han perdido alrededor de ocho, incluso no hay uno ni para la academia ni para los juveniles. ¿Por qué?».

Francisco Rosa Barbán (Paco) entrenador del equipo en sus mejores tiempos, advierte que «hay que buscar los talentos. ¿Por qué hay tan pocos muchachos de municipios en la selección provincial? Hay que respetar la formación deportiva del atleta, lo que le corresponde en cada categoría. Hay que inculcarle al deportista lo que necesita el pueblo: ganar, y si se pierde que sea “fajao”, eso lo respeta el público».

Felipe Sarduy, quien fue la primera base del equipo Cuba, precisó: «No se pueden comparar épocas. Al equipo tributaban antes hasta los centrales azucareros, pero hoy existen más opciones deportivas y de estudio para los jóvenes. Además, nos hemos conformado con los resultados».

¿RELEVO O CONTINUIDAD?

He aquí, como llaman algunos, el Talón de Aquiles de la pelota: el relevo. Pregunta aún inconclusa para Bebo es por qué se retiraron atletas que podían dar más como lanzadores de relevo, si los novatos no estaban aptos.

Mientras, Paco agrega un elemento casi exclusivo de Camagüey: «El cambio de dirección afecta al equipo, pues el atleta tiene que adaptarse constantemente. Hay que buscar a los hombres que apoyen a ese director, pero tampoco llegar al extremo de que por cada dirección se busque gente nueva».

El jefe de Alto Rendimiento en la provincia, José Rivera Rodríguez, reconoce que «el tema de los cambios de dirección y los retiros es muy polémico», pero comenta que en el orden técnico, metodológico y de rendimiento era necesario renovar al equipo y darle entrada a la juventud. «En la reestructuración de la dirección nos apuramos, pero Borroto es el manager con mejores resultados históricos y merece esta oportunidad».

—¿Influye en un relevo oportuno la falta de beisbolitos en barrios y municipios?

—Sin talentos no hay continuidad y para esto en los municipios se rescatan terrenos y ya en Camagüey hay uno en el reparto Saratoga y otro en el Palacio de los Pioneros, donde funciona el concentrado de béisbol de las categorías 9-10 y 11-12. Se aspira a acondicionar el de la ESPA y reservar el estadio Cándido González para el equipo provincial. Por cierto, la causa del porqué se ha dejado para el final entre casi todos los estadios del país es una realidad que nos cuestionamos. Este fue el primero construido por la Revolución, el 26 de diciembre de 1965.

«Llevo 15 años jugando y nunca había visto el estadio así. Faltan los baños y los dormitorios, pero es un despegue esperanzador», afirma el capitán Loidel Chapellí.

«Aquí se pintaron las gradas y la cerca, se repararon luces, se hizo un parque, una acera y una tarja en recordación a Miguel Caldés. Se rellenó el terreno, se drenaron desagües y se restauró el busto de Cándido González», comentó Jorge Martínez, director de dicha institución.

Sin embargo, los aficionados también se lamentan por la pizarra manual y añoran una electrónica.

BORROTO Y CUENTA NUEVA

Miguel Borroto regresa con la tarea de empinar a los tinajoneros. ¿Misión imposible? Anda en las calles una de las más legendarias expresiones del argot popular: «Borrón y cuenta nueva» que parafraseada en «Borroto y cuenta nueva» es muestra de que el pueblo aplaude la nueva dirección.

Miguel Borroto es ahora el timonel que sortea el temporal. Resulta una elección riesgosa, según opiniones de algunos aficionados, pero a pesar de actuaciones no tan relevantes, también consiguió terceros puestos en 1982, 1998 y 2001, admiten.

Borroto llega al equipo y hay sin duda nuevos aires:

«El equipo está en un buen momento. El estadio no se veía lleno desde 2002. Se está jugando en colectivo y con disciplina táctica» afirmó Vicyohandry Odelín.

«El béisbol se comporta en una provincia según como esté el equipo líder. Si se juega un mal béisbol arriba, no hay motivación en los más jóvenes. Ellos se van para otros deportes y esto es pésimo para la continuidad. El relevo se asegura cuando la locomotora, el equipo provincial, comienza a halar», dice Borroto.

¿Será que ya es la hora de los Ganaderos?

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