Insomnio entre nubes y sol

Los seguidores del play off en la región oriental opinan sobre los equipos y la calidad mientras sueñan con una final contra Industriales o Pinar del Río

Autor:

Juventud Rebelde

 Ulacia selló el triunfo de Villa Clara. Foto: Alex Castro SANTIAGO DE CUBA.— Mientras nos desplazábamos a esta cuidad de fogonazos climáticos, un pasajero nos hizo creer que la provincia no estaba tan imbuida en los play off como creíamos.

—¿Quién gana, Santiago?, preguntamos. Y el hombre, haciendo una mueca de asombro, respondió: «¿Y ya ganó el campeonato? ¡No lo sabía!»

Pero al llegar a nuestro destino, un local de demoras cerca del Guillermón Moncada, comprendimos que lo de aquel peregrino se trataba de un colosal despiste. Aquí, a pesar de las lloviznas mezcladas con el Sol, todos o casi todos hablan de béisbol.

Un poblador de Songo La Maya, con el acento característico de los habitantes de esa región, nos habla de la porfía del miércoles para rematar: «Oiga, Camagüey se las trae, pero con nosotros no van a comer».

Una oración similar salta de los labios de Chan, un aficionado que frecuenta la esquina del hotel deportivo día y noche.

La expectativa que ha levantado el duelo, sobre todo luego de la primera batalla (al cierre de esta página se jugaba el segundo choque), es del tamaño del cielo. Para algunos parece pesadilla o insomnio. No se trata de una exageración. En las esquinas, los santiagueros advierten en sus conversaciones el respeto por el rival de turno; dialogan con notables gesticulaciones sobre la calidad «del zurdo» (Elier Sánchez), sobre el mérito de Borroto al unir una selección que antaño lucía dispersa o desmotivada y sobre los juegos en tierra agramontina. «¿Con quién vendrán hoy?», preguntan.

Alguno advierte que «Santiago ha dominado históricamente en la postemporada; mas, como señala un cronista del Oriente, «la pelota es la pelota y las gaviotas son las gaviotas»; un diáfano aviso de que el ayer y el hoy se diferencian.

Y el mismísimo Antonio Pacheco, modesto como siempre, distingue al contrario de ocasión: «Estamos enfrentando a un equipo bastante difícil, con un director capaz que lo devuelve a los play off. Santiago de Cuba, si quiere ganar, tendrá que sudar mucho la camisa; sostendremos una serie bien reñida y el terreno dirá la última palabra».

Claro, los santiagueros, orgullosos de su novena como pocos en el país, soñadores de una final contra Industriales o Pinar del Río, charlan también sobre los caprichos del clima y las vacilaciones de la lluvia.

Del otro lado, en el territorio de los tinajones, resulta fácil captar, aun por teléfono, esa enfermedad del béisbol.

Isabel Corderí, una camagüeyana seguidora de su team, lo imagina en la semifinal, «probablemente ante Las Villas» (Villa Clara). Su vecino, Felipe Barata, anda con los mismos sueños, aunque ambos son cautelosos: Santiago es duro.

Pero tal vez las palabras de Miguel Borroto a nuestro diario dibujen con mayor exactitud cuánto respetan a los de la Ciudad Heroína: «Si llegamos hasta aquí después de 90 juegos es por algo, tenemos un equipo joven con pocas reservas y estamos, para mí, ante la mejor selección del campeonato».

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