Esperan gran rivalidad entre Cuba y Estados Unidos en la lucha

Los atletas criollos en cada uno de los estilos y los estadounidenses deben obtener todas las medallas doradas en Río de Janeiro

Autor:

José Luis López

 Iván fundora (debajo) realizando una proyección a su contrincante. Cuando ya los XV Juegos Panamericanos se nos vienen encima, una certeza nos acompaña: en ningún deporte habrá tanta rivalidad entre Cuba y Estados Unidos, los dos colosos de América, como en la lucha.

Lo digo y lo repito —y no es matraca mía—, ni siquiera en el béisbol, analizando las circunstancias actuales, los enfrentamientos entre cubanos y norteños cobrarán en Río tanta relevancia.

Tradicionalmente, nuestro país ha tenido mayor preponderancia en el estilo grecorromano. Pero ahora, con el actual reglamento cualquiera puede ganar, y no precisamente el de más aval técnico, pues la suerte entra a desempeñar un papel casi decisivo.

Me explico: en esta modalidad, los agarres solo son en el «tren superior». Si en el primer minuto —de dos que tiene cada período del combate—, no hay puntos técnicos, lo cual sería normal porque usualmente los luchadores comienzan «estudiándose», el juez lo detiene y lanza al aire una chapilla que definirá a quién penaliza y condena a situarse a la defensa (posición de cuatro puntos), todo un manjar para el rival. Así, el que pasa a la ofensiva tiene todas las de ganar, con 30 segundos para marcar el tanto del triunfo.

En contraste, el estilo libre es más dinámico, pues en el agarre se pueden utilizar todas las partes del cuerpo y casi siempre deciden los atletas. Mas, si la pelea llega al segundo minuto sin puntos, el árbitro también lanza una chapa. Por ello, reeditar los siete títulos logrados en la greco en Santo Domingo 2003 se torna harto difícil. Los técnicos cubanos, aunque afirman que irán por las siete medallas, pronostican solamente tres de oro: Roberto Monzón (60 kilogramos), Mijaín López (120 kg) y un tercero en la división de 66 kilogramos, donde todavía pujan por hacer el grado Maylín Consuegra y Alaín Milián. Pero cualquiera de los dos puede ganar.

A Río irán también Odelis Herrero (74) y Erick García (96), mientras los demás cupos se definirán entre Yasnier Hernández-Lázaro Rivas (55 kg) y Yunior Estrada-Pablo Shorey (84 kg).

En tanto, el equipo de libre estará encabezado por el campeón olímpico Yandro Quintana (60 kg), y además concursarán Andy Moreno (55 kg), Geandry Garzón (66 kg), Joel Romero (84 kg), Michel Batista (96 kg) y Alexis Rodríguez (120 kg). El restante boleto todavía se discute entre Iván Fundora y Serguei Rondón, en los 74 kilogramos.

Estos dos últimos gladiadores definirán su suerte en el Gran Prix de Leipzig, Alemania, hacia donde partirá mañana todo el grupo.

En cuanto a las muchachas, las clasificadas para la cita continental son Liset Echevarría (72 kg) y Yamilka del Valle (55 kg), oro y bronce, respectivamente, en los pasados Juegos Centroamericanos, así como Cándida María de Armas (63 kg), plata en el certamen clasificatorio de El Salvador. Este trío, que proviene del judo, ha elevado ostensiblemente su nivel técnico en este deporte de volteos y pasos atrás.

Pero en todos los casos Estados Unidos presentará rivales de mucha consideración, al extremo de que los títulos que Cuba no gane, se los llevarán ellos. Y viceversa. Nadie más tendrá «vela en este entierro». Al menos, eso dicen a priori los numeritos. Ya les contaré.

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