Cuba busca su clasificación olímpica en el voleibol de playa

Las mujeres están más cerca de lograrlo que los hombres. Todo comenzó hace 20 años...

Autor:

Ricardo Quiza

Una temporada exitosa para el voleibol de playa cubano concluirá en Tailandia la próxima semana, con la última fase del Circuito Mundial de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), donde las parejas de Tamara Larrea y Dalixia Fernández, así como Milagros Crespo e Imada Estévez, tratarán de mantener sus ubicaciones entre las 12 primeras del ranking olímpico.

Esta modalidad, que en noviembre cumple 20 años de practicarse en Cuba, afinca sus principales opciones para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 en los dúos femeninos, sin descartar la también posible clasificación del equipo varonil, integrado por el experimentado Francisco Álvarez Cutiño y Onei Ramírez.

A la cita estival del próximo año concurrirán las 23 mejores parejas (en puntuación) en cada sexo, entre las que pueden estar enroladas hasta dos y dos de un mismo país, más la representación anfitriona.

«Quemarnos» un par de horas con un sorpresivo sol, infiltrado en estos días lluviosos, nos permitió observar cómo marcha la preparación en la cancha de la Escuela Nacional de Voleibol, ubicada en 100 y Boyeros, en la capital.

Como hace cinco años

La pareja de Tamara Larrea (de frente) y Dalixia Fernández, subcampeona en los pasados Juegos Panamericanos, ha ganado mucho en cohesión. Foto: FIVB La guantanamera Dalixia Fernández, próxima a cumplir los 30 años de edad el 26 de noviembre, ha tomado muy en serio su preparación.

«Te voy a ser sincera, yo estoy entrenando como hacía cinco años que no lo hacía. Tenemos un entrenador joven, Leonides “El Moro”, que se ha dedicado a ver los videos e insistir sobre nuestras dificultades para que nosotras salgamos bien tanto en la clasificación como en los Juegos Olímpicos. Anótalo: habrá que contar con nosotras en China».

Licenciada en Cultura Física y Deportes, esta carismática jugadora se refiere al trabajo iniciado por los entrenadores Osvaldo Abreu y Leonides, basado en el análisis de los errores técnicos cometidos en anteriores partidos, reflejados en los videos filmados.

—¿Te sientes bien junto a Tamara?

—Hemos acoplado muy bien y este deporte requiere de mucha cohesión. Ella siempre está presta a darte una ayuda, un consejo. Nos apoyamos mutuamente.

—¿A qué atribuyes los reiterados triunfos de Brasil y Estados Unidos, y ahora los de China?

—Brasil y Estados Unidos son las dos principales potencias de todos los tiempos, con unos torneos nacionales inmensos que duran todo el año. Incluso, las estadounidenses no compiten en todos los certámenes internacionales, solo van a los Grand Slam, el Campeonato Mundial, y los Juegos Olímpicos, porque prefieren hacerlo en su país, donde concurren parejas invitadas de otras nacionalidades.

«En cuanto a Brasil, su torneo no se hace todos los fines de semana, para no coincidir con el Circuito Mundial. Algunas jugadoras se mantienen ausentes varias semanas, pero la mayoría está presente en su competencia nacional.

«Ahora bien, desde hace unos cuatro años, las chinas se están poniendo para esta modalidad. Recordemos que ese es un pueblo muy voluntarioso, como el cubano, y quieren sacar excelentes resultados en las Olimpiadas».

Y con similar entusiasmo se expresan las componentes del otro binomio estelar de la Mayor de las Antillas. La espirituana de Guasimal, Milagros Crespo, con 28 años, considera que su equipo, después de haber quedado a solo un punto de la clasificación para Atenas 2004, ahora sí llegará a la capital de China.

«Desde entonces hasta acá hemos trabajado fuerte. En el 2006 quedamos entre las diez mejores parejas del mundo y ahora en el ranking olímpico vamos entre las 12», confiesa.

Por su parte, Imada Estévez elogia la combatividad y rapidez de su coequipera sobre el terreno de juego. «Vamos a clasificar para Beijing y mejorar las actuaciones olímpicas cubanas», asegura.

La marianense tiene 29 años y siete pisando la arena, después de haber transitado sobre el taraflex. Ella recuerda especialmente la victoria que lograron en el mundial de 2005 sobre una de las mejores parejas del orbe, integrada por las brasileñas Adriana Behar y Shelda Bede, subcampeonas olímpicas en Atenas 2004, en un partido de tres sets que tuvo récord de duración.

Otras miradas

Osvaldo Abreu y Leonides Regüeifero tienen a su cargo la preparación de estas dos parejas, las cuales se ubican en este momento en los lugares 17 y 18 del ranking mundial, así como 11 y 12 en el escalafón olímpico. Su objetivo, en el 2008, es ubicarlas entre las primeras ocho posiciones, con vistas a Beijing.

«Este año nos trazamos la meta de desarrollar las habilidades de las muchachas dentro del Circuito Mundial, además de la asistencia al campeonato del orbe (Tamara-Dalixia, novena plaza) y a los Juegos Panamericanos (medalla de plata con las mismas muchachas). Fue un reto mantener la forma deportiva en un período competitivo tan largo», expresa Leonides.

—¿Por qué el desarrollo de habilidades comienza en el Circuito Mundial y no antes?

—Porque aquí se nos hace engorroso lograr un modelaje competitivo, pues por dificultades de transportación a veces no podemos ir a la playa e iniciamos el Circuito Mundial con esa deuda. Además, el terreno que utilizamos es de una arena que se compacta muy rápido, no es una arena suelta que permite hacer un mejor desplazamiento. Si entrenáramos en la playa, los resultados fueran superiores, aunque nuestro desarrollo es muy bueno.

Daniel Reinoso, coordinador nacional del voleibol de playa, subraya sin embargo que el sistema competitivo se ha cumplido según estaba previsto. En los Juegos Panamericanos, el compromiso fundamental del año, se lograron las medallas de plata detrás de Brasil en el femenino, y las de bronce en el masculino.

«Para ello, hicimos un Circuito Nacional de 21 días, compitiéndose de forma continua entre una provincia y otra. Realmente, el tiempo de que disponemos para prepararnos desde el punto de vista técnico-táctico y de la preparación física general, es muy corto», explica.

«Tenemos el dilema de no perder los eventos nuestros como el Circuito Nacional, pero no alargarlo mucho tampoco por la fecha en que comienzan los encuentros internacionales».

«En el 2008 hay convocadas 13 fases del Circuito Mundial, incluidos seis Grand Slam, que reportan una doble puntuación para el acumulado, en los cuales podemos obtener definitivamente la ansiada clasificación olímpica. Hoy Cuba se encuentra en una posición más favorable para este empeño mayor», concluye Reinoso.

Cambio de bola

Wilfredo García, entrenador del dueto masculino y pionero de este deporte, espera que sus alumnos logren en la próxima temporada el codiciado boleto olímpico.

«La reincorporación de Onei Ramírez, quien actuará de pareja con nuestra principal figura, Francisco Álvarez Cutiño, brinda más posibilidades a corto plazo», asegura y recuerda que el capitalino acompañó a Cutiño en el Mundial de 2005.

«Esta vez, Onei sustituye al lesionado Leonel Munder, de solo 19 años, quien a pesar de su falta de experiencia supo asumir el reto y lo hizo bien en la cita continental», explica Wilfredo.

—¿A qué se debe que el podio, como en el sexo femenino, esté siempre repleto de brasileños y estadounidenses?

—A los prolongados y fuertes circuitos internos que se organizan en esos países. La mayoría de nuestros jugadores entrena bastante, pero juega poco.

Finalmente, sin poder evitarlo, Wilfredo García rememora cuando, junto a otros cinco jugadores, dio los primeros pasos en esta especialidad en Cuba. Sucedió en noviembre de 1987, en la cancha que se construyó en la antigua ESPA Nacional, ubicada en el área que hoy ocupa el Club Habana, al oeste de la capital.

Y, asómbrese, ya en febrero de 1988 —tres meses después— asistieron dos de los tres dúos al Campeonato Mundial en Río de Janeiro, Brasil.

Ha llovido bastante desde entonces. La mejor actuación masculina este año se produjo en el Grand Slam de París, donde se consiguió el noveno lugar entre 32 parejas de lujo.

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