Eglys Cruz da el tiro de gracia

La tiradora cubana obtuvo medalla de bronce en el concurso de tiro del rifle a 50 metros en tres posiciones

Autor:

Juventud Rebelde

Eglys Cruz se burló del aval de sus rivales. Foto: Roberto Suárez, enviado especial BEIJING.— Llovía tanto, que la guagua se demoró mucho más de lo previsto y llegamos casi en la mitad de la competencia. Para entonces, Eglys Cruz iba primera y había un silencio tremendo en el bellísimo campo de tiro de esta ciudad. Apenas se notaban los 8000 espectadores presentes.

Sin ser favorita en el rifle de tres posiciones —parada, tendida y de rodillas, con los blancos a 50 metros—, la espirituana batió primero por tres puntos su marca de la clasificatoria (588) y así comenzamos nosotros a soñar con una medalla fuera de los pronósticos. Luego, sumados los diez disparos de la final, terminó con 687.6 unidades, apenas una centésima por debajo de la estelar checa Katerina Emmons (687.7), quien alcanzó la plata con el último proyectil.

Delante de ambas concluyó la china Li Du, con nuevo récord olímpico (690.3). La anterior plusmarca era de 688.4 puntos y estaba en poder de la rusa Lioubov Galkina, relegada esta vez al cuarto lugar.

Aunque ganar tres títulos en Juegos Panamericanos es un aval importante, la cubanita de 28 años sorprendió aquí con sus registros. Recordemos que en Atenas 2004 había ocupado el lugar 20 con 571 puntos.

Sin embargo, ella sabía que podía lograrlo. «La preparación fue muy buena. Vinimos con el objetivo de hacer alrededor de 587 puntos y entrar en la final. Si superábamos ese primer escalón todo podía pasar. Y pasó...», nos dijo emocionado su entrenador José Ignacio Cruz.

Entre tantas personas con quien tiene «compromisos», Eglys agradeció a su psicólogo, quien le escribió un correo electrónico el día previo a la competencia con las últimas recomendaciones. Además, la muchacha dedicó la hazaña a Fidel y a su familia, en especial a su esposo que confió en ella.

Y aquí me detengo, en el sacrificio cotidiano, porque dentro del hogar también hay que crecerse para salir adelante. Acaso lo más difícil es descubrir la poesía en las pequeñas cosas, como hacía el maestro Eliseo Diego.

Seguía lloviendo a cántaro cuando nos fuimos, pero íbamos felices. Así, el camino de regreso fue más breve que nunca.

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