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Dayron Robles cumplió los pronósticos y se tituló campeón olímpico

El campeón olímpico cubano en los 110 metros con vallas afirmó tras su triunfo que no fue a buscar un récord, sino la medalla de oro, que en definitiva obtuvo Vea aquí el  Juego en Vivo de Beisbol Cuba Vs. Estados Unidos por el pase a la final Olímpica Boxeador Yordenis Ugás da otro bronce para Cuba Yankiel León es el tercer cubano a discutir el título olímpico en el boxeo Cubano Yampier Hernández gana otro bronce para el boxeo olímpico Emilio Correa asegura su presencia en la final del boxeo olímpico de Beijing 2008 Avanza cubano Laffita a discusión del oro en el boxeo Cubano Osmai Acosta cae en semifinal del boxeo olímpico Cae el boxeador cubano Rosniel Igelsias ante el campeón olímpico de Atenas 2004 Cubanos terminan novenos en el canotaje olímpico Oro parecía, plata no fue Un meritorio quinto lugar para Disney Analiza Mesa Redonda Olímpica actuación de la delegación cubana Cuba compite este viernes en... Medallero general de Beijing 2008 del día 22

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Juventud Rebelde

BEIJING.— «Ya viene», dijo alguien y de nuevo comenzaron los empujones. Renacía la batalla por hacerse un sitio junto a la baranda que delimita la zona mixta del estadio.

Dayron bajó tranquilo, rodeado por un mar de camarógrafos impertinentes. «Ahora puedo decir que soy el número uno, pues tengo el récord mundial y el título olímpico. Mucha gente pensó que yo no podía, pero aquí está la medalla», dijo cuando lo provocaron.

Todavía estaba caliente su victoria en la final de los 110 metros con vallas, sacándole una clara diferencia a todos los rivales. Corrió contra su propia sombra —solo él bajó de los 13 segundos (12:93)—, pero se negó a vanagloriarse.

«Tengo unos rivales muy fuertes que están al acecho. Los estadounidenses son excelentes corredores. También Liu Xiang, quien es tan grande como China. Me hubiera gustado competir contra él y darle a este pueblo ese gran espectáculo. Pero no pudo ser. Deseo que se recupere», confesó sin alardes.

«No vine a buscar un récord, sino la medalla de oro. Traté de asegurar el resultado. Sobran las historias de triunfos que se escapan en un segundo y no quería que eso me pasara. También me cuidé de la resaca de la lluvia, aunque me gustan los días frescos», explicó sobre la carrera.

«Mi madre es mi principal inspiradora, pero agradezco mucho el apoyo de toda mi familia. Pienso ahora en Anier García, el gran campeón de Sydney 2000, quien puede decirse que marcó el camino. Y debo reconocer a mi entrenador, Santiago Antúnez, cuya grandeza no puedo describir. Las medallas hablan por sí solas de sus méritos», declaró finalmente antes de entrar a los vestidores.

Como en el mar, la corriente nos había arrastrado sin darnos cuenta y no fue sencillo regresar a nuestros puestos en la tribuna de prensa. Pero íbamos «flotando», sin prisa alguna. Ahora podía acabarse el mundo.

Señales de humo

David Giralt terminó cuarto en la prueba de triple salto, pero logró el mejor brinco de su vida: 17,52 metros. Fue una batalla durísima.

Para imponerse, el portugués Nelson Evora, campeón mundial, tuvo que hacer su mejor marca del año: 17,67. Apenas cinco centímetros por debajo quedó el británico Phillips Idowu, en tanto el bahamés Leevan Sands fue tercero con 17,59, récord de su país.

En la otra final con presencia cubana, la jabalinista Osleidys Menéndez logró un discreto envío de 63,35 metros y finalizó en el sexto escaño. Se extrañaron aquellos disparos suyos que atravesaban el mundo. Sobre todo, porque la checa Barbora Spotakova (71,42) y la rusa María Abakumova (70,78) soltaron sendos misiles.

Ya no llovía al final de la noche, pero bajó la temperatura. Así, el rey de los deportes durmió tranquilo. (Luis López Viera, enviado especial)

 La alegría rompió récord en Guantánamo

A los gritos de «campeón olímpico» la apoteosis se apoderó del hogar del también recordista mundial, donde familiares, amigos y vecinos rodearon a Regla Nancy Plana Durruthy, la orgullosa madre del Vallista de Ébano guantanamero.

«La victoria pertenece a todo el pueblo de Cuba y en particular al de Guantánamo, que hace mucho la esperaba», declaró a la Agencia de Información Nacional Regla Nancy, con palabras entrecortadas, en medio del bullicio y constante reclamo telefónico de periodistas de todo el país.

«Corrió fuerte, con el corazón, como siempre lo hace. Estaba segura de la victoria, que sería la misma si Liu Xian se hubiera encontrado entre los competidores. Ni él, ni yo le temíamos al chino», aseguró la autora de los días del gran titular de los 110 metros con barreras.

Difícil resultaba entrar a la vivienda número 1080, de la calle Cuartel entre Donato Mármol y Bernabé Varona, en la ciudad de Guantánamo, cuya sala exhibe trofeos del campeón y recordista planetario y en la cual hubo explosión de júbilo y aplausos al aparecer el ídolo en pantalla.

Al estridente prólogo familiar de la carrera siguió un silencio de 12,93 segundos tras el cual el bullicio se tornó indetenible: Cuba restituía su hegemonismo en los 110 metros con vallas, y al récord mundial de Ostrava (12,87 segundos), en la República Checa, Dayron sumaba Oro Olímpico.

El guantanamero es el único vallista que en una misma temporada logra correr cinco veces por debajo de los 13 segundos: Ostrava, 12 de junio; dos semanas después Villeneuve-d"Ascq, Francia, 12.96; el 18 de julio 12.88 en París Saint-Denis, el 22 del propio mes en Estocolmo 12.91 segundos, y ahora en Beijing.

La victoria debe festejarse con particular orgullo también en la Isla de la Juventud, donde nació el 19 de noviembre de 1986 a las 8:45 am. «Allí vivió sus primeros cuatro meses», revela la madre de quien en Guantánamo aprendió a gatear, caminar, y a correr como nadie en la pista con obstáculos.

Fue Anier García en Sydney-2000 el primer y único cubano en ceñirse la corona de campeón olímpico antes que Dayron Robles Planas. (Ariel Soler Costafreda)

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