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Letal al contraataque

Juventud Rebelde dialoga con Taimí Castellanos, subcampeona mundial de taekwondo, quien «se coló» entre los diez atletas más destacados de Cuba en 2009

Autor:

Julieta García Ríos

Pasaron dos años para que la taekwondoca Taimí Castellanos Estrada se recuperara de una mala racha deportiva. Fueron 24 meses peleando solo con oponentes nacionales, pero ello no impidió que la santiaguera ganara la medalla de plata en el Campeonato Mundial 2009, celebrado en Copenhague, Dinamarca. Esa victoria la ubicó entre los diez atletas más destacados de Cuba.

Esta muchacha, también monarca de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias 2006, nació el 28 de noviembre de 1986. Actualmente entrena con Ramón Arias, quien dirige la selección nacional femenina de taekwondo desde hace 12 años. De su aval como docente hablan dos medallas olímpicas y cuatro en lides mundiales.

«Taimí es una contraatacadora “letal”. Tira cualquier pierna y gira muy bien en tui chagui y en duit furyo chagui (técnicas complejas de pateo). Pero un combate se gana con lo necesario, porque ahí no se va a dar un espectáculo», dice Arias sin titubear.

«Ella tiene un somatotipo ideal para este deporte. Es alta (1,80 metros) y de extremidades largas, lo cual supone una ventaja en el taekwondo, porque ayuda con el tema táctico de la distancia. Además de ser físicamente muy fuerte, también es flexible; logra patear a la cabeza con facilidad y esa zona ahora vale tres puntos», explica el entrenador.

La hoy cinta negra Primer Dan, en principio fue voleibolista. Cursaba el octavo grado en la Escuela de Iniciación Deportiva de Santiago de Cuba, cuando decidió abandonar la malla alta y adentrarse en las artes marciales.

«A los 16 años, compite en el Campeonato Nacional y queda segunda en la división de 59 kilogramos, tras vencer a Miriam Caballero, entonces atleta del equipo Cuba. Inmediatamente la captamos para la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético y al año y medio pasó a integrar el equipo nacional juvenil», comenta Arias.

«Demoré un poco en adaptarme a mis nuevas compañeras; sentía que eran figuras relevantes y yo la última en llegar. También extrañaba mi casa y a mi mamá, pues somos muy unidas. Ella venía a verme todos los meses para animarme», cuenta Taimí, quien a solo meses de graduarse como licenciada en Cultura Física confiesa que le hubiese gustado estudiar actuación en el Instituto Superior de Arte.

Centroamericanos de Cartagena de Indias 2006…

«Estaba nerviosa. El equipo iba con el compromiso de quedar entre los tres primeros países; afortunadamente dominamos el evento. Gracias a la preparación y consejos de mi entrenador gané todos los combates».

El preparador interviene para dar detalles que la joven omite. «Ella obtuvo el oro ganándole a la venezolana Norma Leal, quien iba en busca de su tercer título centroamericano.

«Al año siguiente, Taimí hizo la gira por Europa, donde por primera vez el equipo cubano completaba el circuito que incluyó los Abiertos de Holanda —en ese momento el certamen más importante a nivel mundial—, Alemania y Bélgica. Ella fue la atleta con mejores resultados: ganó en Bélgica y Alemania, y solo perdió en Holanda en la discusión del bronce con una noruega de origen coreano, medallista mundial y olímpica.

«Luego vino la eliminatoria para los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007. Ella clasificó, pero después nos falló en tres eventos consecutivos: los Panamericanos de Río, el Campeonato Mundial de China y el Torneo Mundial de clasificación para los Olímpicos de Beijing 2008. Aquello nos chocó, porque Taimí había tenido una buena preparación y excelentes resultados en el circuito europeo», recuerda el entrenador.

Según Arias, el retroceso obedeció a que psicológicamente no estuvo bien preparada. Al estar lesionada Yanelis Labrada, ella pasó a ser la primera figura del equipo; y sustituir en responsabilidad a la medallista olímpica y mundial, a la campeona centroamericana y panamericana, fue una presión extra. A partir de ese momento Taimí tenía la obligación de ganar.

«En Río me faltó enfocarme en lo que quería hacer; estaba desesperada por ganar y no supe trazar una estrategia. El mundo se me vino encima… Había entrenado muchísimo y perderlo todo en unos asaltos fue duro. Pensé que defraudaba a todas las personas que me habían apoyado y a mi equipo. La pasé mal», rememora Taimí.

«La vida del deportista tiene sus altas y bajas… y 2007 fue un mal año para mí. Luego participé en el Mundial de China y perdí en la discusión de la medalla de bronce. Quedé en quinto lugar, pero siempre una sale con la expectativa de ganar una medalla. Quedé insatisfecha, porque pude dar más. Después vendría el clasificatorio para asistir a las Olimpiadas de Beijing 2008, y volví a perder. Fueron momentos fatales, pero busqué apoyo en mis profesores, en mi familia… Puse más empeño en los entrenamientos».

La hazaña de Copenhague

A «darlo todo» llegó Taimí a la Copa del Mundo en Copenhague, Dinamarca, en octubre de 2009. Allí los cubanos usarían por vez primera el peto electrónico, y se enfrentarían además a cambios reglamentarios que no conocían con exactitud. Para nuestros técnicos es muy difícil acceder a la información.

«El reglamento lo obtuvimos en japonés, lo llevamos al inglés y de este al español. Así hubo aspectos que no supimos interpretar correctamente. Entrenamos mucho puño y algunas patadas pensando que eran mejor evaluadas y no fue así», cuenta Ramón Arias.

«Nos tocó un sorteo incómodo. Cuando vi los organigramas, supe que con Taimí teníamos más posibilidades. Quedó libre en su primer combate, y luego le tocó con la neozelandesa Hayley Schofield, a quien yo estaba seguro que podía ganarle. Lo hizo con marcador de 6-1. Así quedó entre las 32 primeras.

«La próxima contrincante era muy fuerte, la marroquí Mesiahy Hakima, en aquel momento segunda en el ranking mundial. Taimí no dejó que la contraria le abriera la distancia. Eso nos puso a las puertas de la medalla de bronce, que ganó ante la china Yun Guo con marcador de 3-2.

«La discusión de la medalla de plata fue contra la noruega Nikolina Kursar, en un combate emocionante. Comenzamos ganando, pero Kursar logró que nos descontaran un punto al obligar a Taimí a hacer defensa pasiva. Se igualó la pelea y fuimos a un asalto adicional. Para convencer a los jueces le pedí que tirara a la cabeza. La contraria la provocó y ella tiró impecablemente una chigo chagui con pie de atrás. Esta es una patada descendente, que da en la cara con la planta del pie. Su victoria fue un alegrón para todos», concluye el entrenador.

Para Taimí, quien resultó una de las diez atletas más destacadas de Cuba en 2009, ese sería el momento más especial de su carrera. Compitió con una pequeña lesión en la región ilíaca, y tras un año sin ir a casa regresó triunfante. Hay quienes dicen que ese día la conga arrolló.

La santiaguera esa vez no pudo alcanzar el título dorado, pues la francesa Gwladys Epangue le marcó ventaja. Sin embargo, su triunfo fue inesperado. Desde la Isla los expertos no pronosticaban tal resultado.

Ahora, cuando comienza el año y se habla de metas, ella asegura: «Lo mío es llegar a las Olimpiadas de Londres 2012. Estuve cerca de Beijing y esta vez no perderé la oportunidad».

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