Concluye este domingo la 45 edición del Memorial Capablanca

Este ha sido un evento de lujo, con un grupo Élite de 2700 puntos Elo y dos leyendas del ajedrez mundial: el ucraniano Vassily Ivanchuk (2741) y el británico Nigel Short (2685)

Autores:

Juventud Rebelde
Osvaldo Rojas Garay

Sazonado por las repentinas visitas del ex campeón mundial Anatoly Karpov y el presidente de la Federación Internacional de Ajedrez, Kirsan Ilyumzhinov, este domingo concluirá en el hotel Habana Riviera la edición 45 del Memorial Capablanca.

Ha sido un evento de lujo, con un grupo Élite de 2700 puntos Elo y dos leyendas del ajedrez mundial: el ucraniano Vassily Ivanchuk (2741) y el británico Nigel Short (2685). En lo personal, solo lamento no haber podido cantar un gol del Gran Maestro (GM) cubano Leinier Domínguez (2713).

Leinier amaneció hoy en la tercera posición con 4,5 puntos, los mismos que Short. Pero nuestro principal ajedrecista solo ha logrado tablas en sus nueve presentaciones. Ojalá consiga una victoria en la última ronda frente al GM ruso Evgeny Alekseev (2700), aunque no apostaría por ello a estas alturas.

Este sábado Leinier luchó mucho contra el inspirado GM ruso Ian Nepomniachtchi (2695), quien llevaba tres triunfos consecutivos. Sin embargo, ambos firmaron la paz tras 97 jugadas.

Así, Nepomniachtchi conservó la segunda posición con 5,5 puntos, uno menos que Ivanchuk. El astro ucraniano venció ayer con piezas negras al GM tunero Lázaro Bruzón (2668) y casi aseguró su cuarta corona en La Habana, después de imponerse consecutivamente en 2005, 2006 y 2007.

Solamente una derrota esta tarde frente a Nepomniachtchi pudiera bajar del carro a Ivanchuk, pero no parece probable. Si se confirma su victoria, el ucraniano destronaría de nuevo a Leinier, quien ganó las ediciones de 2004, 2008 y 2009.

Por cierto, décadas atrás era muy difícil para los cubanos «batirse» de tú por tú con los jugadores extranjeros. En primer lugar, porque aquellos primeros torneos estuvieron cuajados de «monstruos» como Fischer, Mijial Tal, Boris Spaski o Vassily Smislov, por citar a algunos. Además, la calidad de los criollos estaba distante de ese nivel.

De tal manera, a los jugadores cubanos les fue imposible escalar la cima absoluta del Capablanca hasta la XVI edición, concluida en Cienfuegos el 6 de junio de 1980, hace 30 años. Fue el inolvidable Guillermito García quien rompió el hielo, con su brillante triunfo en el Premier I.

En aquella ocasión, Guille acumuló 9,5 puntos de 13 posibles, con siete victorias y cinco tablas. Solo cayó en la undécima ronda, ante el colombiano Gildardo García.

El santaclareño doblegó a sus compatriotas Silvino García, Gerardo Lebredo, Ramón Huerta y Alfredo Bueno, así como al español Manuel Rivas, al mexicano Roberto Navarro y a Igor Ivanov, de la entonces Unión Soviética (URSS). Mientras, dividió el punto con los GM Yuri Razuvaev (URSS) y Helmut Pfleger (ex RFA), ocupantes del segundo y tercer escaños, respectivamente. Las restantes tablas fueron frente al español Javier Ochoa y los criollos Reinaldo Vera y Juan Fernández.

Tres años atrás, en la propia Perla del Sur, Guille había coqueteado con la corona, al terminar igualado en la cúspide con su homólogo de la extinta Unión Soviética, Oleg Romanishin, ambos con 13,5 unidades. Sin embargo, al aplicarse el desempate el trofeo quedó en manos del visitante.

De todas formas, esa vez a Guillermito le quedó la satisfacción de haber implantado récord de victorias para un cubano (12). Entre ellas se contaron las que obtuvo a costa del monarca Romanishin y del sueco Ulf Andersson, dos jugadores de clase mundial en aquellos tiempos.

Desde entonces, otros 17 jugadores cubanos han logrado imponer su clase en el Capablanca. Además de Leinier, Jesús Nogueiras y Amador Rodríguez archivan tres coronas.

En tanto, junto a Ivanchuk hay dos extranjeros más con una «tripleta». Se trata del argentino Carlos Horacio y del ex soviético Vassily Smislov.

La relación de los ajedrecistas de casa que han terminado en la cima de los grupos Élite, Premier o Abierto, la completan Joaquín C. Díaz, Adelquis Remón, Jorge Armas, Luis Manuel Pérez, Richard Leyva, Renier Vázquez, Omar Almeida, Irisberto Herrera, Yuniesky Quesada, Walter Arencibia, Yuri González, Lázaro Bruzón, Aryam Abreu y Neuris Delgado.

Ahora bien, de los 19 campeones mundiales reconocidos por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, siglas en francés), cuatro han movido las piezas en La Habana. Dos de ellos —Smislov y Mijail Tal— ya habían reinado en el planeta cuando asistieron al Capablanca.

Los otros dos, Boris Spaski y Robert Fischer, jugaron primero aquí y luego ascendieron al trono universal.

Smislov y Spaski estuvieron en la primera cita, en 1962. Pero esa vez ganó el polaco-argentino Miguel Najdorf, quien acumuló 16,5 unidades.

Detrás de Najdorf quedaron Lev Polugaevski (16 puntos), Spaski (16), Svetozar Gligoric (15,5) y Smislov (15,5), por ese orden.

Al año siguiente participó el genio de Riga, Mijail Tal, quien terminó igualado del segundo al cuarto puesto con Efim Gueller y Ludek Pachman.

Todos alcanzaron 16 puntos y quedaron a media raya de otro de los grandes, Víctor Korchnoi, flamante campeón.

Por fin Smislov triunfó en 1964, aunque compartió el pastel con el alemán Wolfang Uhlmann. Luego repitió en 1965 y 1973, convirtiéndose en el primero que logró imponerse en tres ocasiones.

Smislov regresó en 1967, pero quedó tercero, detrás de Bent Larsen y Mark Taimanov. Veremos si a Ivanchuk le sucede algo parecido este año.

Todo un gran acontecimiento resultó la participación de Fischer en 1965, cuando Smislov ganó por segunda vez. El genio estadounidense, fallecido hace dos años, decidió intervenir por teléfono y teletipo ante la negativa del Departamento de Estado de su país para que viajara a La Habana.

Bobby finalizó abrazado del segundo al cuarto puesto con Borislav Ivkov y Efim Gueller, con 15 unidades. Ganó 12 partidas, entabló seis y cayó tres veces.

Con la asistencia de Smislov a la décima edición, efectuada en Cienfuegos en 1973, se cerró el ciclo de los campeones mundiales en el Capablanca. En esa ocasión Silvino García se convirtió en el primer criollo en hacer una norma de Gran Maestro, tras agenciarse el cuarto peldaño con 15 puntos. Mucho ha llovido desde entonces.

Ya ve usted, la nueva visita de Karpov a La Habana nos ha disparado los recuerdos, aunque nunca jugó en el Capablanca. ¿Se embullará el año que viene?

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