España quiere acoger al pulpo Paul

El zoológico de Madrid ha iniciado las gestiones para traer a vivir a su acuario al famoso pulpo alemán, que predijo la victoria de la selección española de fútbol en el Mundial de Sudáfrica

Autor:

Juventud Rebelde

MADRID.— Nunca un pulpo gozó de tanta popularidad en España. Y eso que no es un ejemplar para cocinarlo a la gallega. El zoológico de Madrid está dispuesto a tirar la casa por la ventana para traerse al famoso pulpo alemán Paul, que predijo la victoria de la selección española de fútbol en el Mundial de Sudáfrica. El parque madrileño reconoció el jueves que ha iniciado las gestiones para que Paul abandone su hogar en el Sea Life de Oberhausen, en Alemania, y pase a formar parte de la colección de animales en el acuario de la capital española, según el reporte de la agencia AP.

El zoo garantiza que Paul recibirá las mejores atenciones, reflejo del gran cariño que todos los españoles le profesan, dijo la institución en un comunicado. Lo que empezó como una broma se ha convertido en una oferta muy seria. Centenares de peticiones a través de Internet, correo electrónico y redes sociales como Facebook y Twitter convencieron a los responsables del parque que merecía la pena el esfuerzo.

Amparo Fernández, directora de comunicación del parque, explicó a la AP que el zoo está dispuesto a realizar una oferta económica al Sea Life alemán, como si de un fichaje de primera división se tratase, aunque no quiso revelar la cantidad. Por si el dinero no es suficiente, el zoo español también se ha ofrecido a intercambiar algunas de sus especies. Todo con tal de disfrutar en directo de Paul. Y no les importa que el molusco más famoso del país venga por un tiempo, a modo de préstamo, o se quede a vivir para siempre.

Madrid tiene previsto respetar la voluntad de los alemanes de retirar al pulpo de las predicciones deportivas. Paul no solo predijo la victoria de España sobre Holanda por 1-0 en la final de la Copa del Mundo, sino que además acertó todos los resultados del torneo con un sistema tan simple como efectivo. Se introducían dos urnas idénticas en la piscina de Paul en Oberhausen con las banderas de los países que se enfrentaban y dos pequeños mejillones como suculento banquete en el interior. La urna que abría el pulpo para comer debía ser la selección vencedora. Y no se equivocó ni una sola vez.

En un país donde el pulpo es uno de los alimentos favoritos de la dieta mediterránea, algunos se preguntan si Paul podría acabar en la mesa de algún paladar distinguido, cocinado a la gallega o simplemente frito, como suele degustarse en el sur andaluz. «¡Por Dios!, no. Es para que la gente lo pueda ver aquí» dijo Fernández a la AP.

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