Lance Armstrong: ¿doping o talento competitivo?

Uno de sus compañeros de equipo, que no se identificó, apoya las imputaciones de dopaje hechas a Armstrong por el también sensacional ciclista estadounidense Floy Landis

Autor:

José Luis López

Cual actor principal de una telenovela, el ciclista estadounidense Lance Armstrong mantiene en vilo a sus eternos seguidores tras nuevas acusaciones de dopaje en su contra. ¿No aparecerá nunca el epílogo de este «culebrón»?

Armstrong, siete veces titular del Tour de Francia, en reiteradas ocasiones ha sido denunciado por el uso de estimulantes anabólicos. Pero, como «gato boca arriba», ha sabido defenderse y salir ileso, argumentando siempre que nunca ha precisado usar sustancias prohibidas para mejorar su potente pedaleo.

La última de estas acusaciones la acaba de tributar uno de sus compañeros de equipo en el U.S. Postal al diario The New York Times. El pedalista que acaba de incriminarlo, no fue capaz de identificarse. Pero sí apoyó las imputaciones hechas a Armstrong por el también sensacional ciclista estadounidense Floy Landis. Ambos lo acusan con datos fehacientes de que él sí sabía sobre las prácticas sistemáticas de dopaje y las apoyaba.

Este ex compañero de Armstrong refirió a una comisión investigadora de estos sucesos, cómo se dopaban él mismo y los restantes miembros del club.

Esta cruda polémica se inició cuando Landis informó a la cadena noticiosa ABC que fue testigo de varios intentos de dopaje del multicampeón del giro francés. E incluso, comentó que varios de ellos fueron mediante transfusión sanguínea.

Después aparecieron las evidencias mostradas por su ex masajista, Emma O’Reilly, quien aseguró que el ciclista le pidió que se deshiciera de jeringuillas usadas y le maquillara las marcas de las agujas en el brazo.

Luego, el ex ciclista Steve Swarts atestiguó que él y otros corredores —incluido Armstrong—, comenzaron a doparse desde 1995 cuando defendían al club Motorola.

Y un año después, su ex asistente personal, Mike Anderson, confesó en la Corte del Distrito del Condado de Travis, Texas, que encontró en febrero del 2004 en el cuarto de baño de la casa del atleta en Gerona, España, una caja con el nombre de androsterina, anabolizante precursor de la testosterona.

Pero en sus alegaciones, Armstrong advirtió que sus ex compañeros le envidian y tratan de desacreditarlo ante la opinión pública de este deporte de las bielas y los tubulares.

Entonces, ¿doping o talento competitivo? Solo Armstrong lo sabe.

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