Dos reyes y un trono

Diego Armando Maradona y Sergio Batista, dos campeones del mundo que sueñan con dirigir la selección argentina de fútbol

Autor:

Raiko Martín

Toda Argentina enmudeció aquella tarde de invierno en el sur, cuando la joven selección alemana goleó al equipo de Maradona en el Mundial. Con aquella derrota, sufrida más allá de la pampa, terminó un sueño y se destapó la polémica que hoy divide opiniones en la nación sudamericana.

Después de aquel fracaso no fueron pocos los que pidieron la cabeza de Diego. Parecía que había llegado el momento de pasar factura a la agónica clasificación, al enfrentamiento con la prensa y a los «caprichos» de una cuestionada convocatoria.

Pero miles de hinchas enardecidos recibieron al equipo en el aeropuerto, y otros tantos vitorearon a los jugadores y técnico a su paso por las calles bonaerenses como si regresaran de Sudáfrica con la Copa entre las manos.

Todo apuntaba a que Maradona sobreviviría una vez más a otro de los lamentables tropiezos de su carrera. Sin embargo, y como es su costumbre, se resistió a las imposiciones del poder. O seguía en el cargo sin sus colaboradores, o daba el paso al costado. Y Julio Grondona, el casi vitalicio presidente de la Asociación Argentina de Fútbol (AFA), se decidió por nombrar a Sergio Batista, compañero de Maradona en la conquista del Mundial de México 1986, como el técnico interino de la nueva selección hasta el mes de octubre.

No fue pequeña la tormenta, y el cruce de declaraciones no se hizo esperar. «Grondona me mintió, y Carlos Bilardo me traicionó», fue la aguda sentencia del Pelusa para con el presidente y el hasta hoy jefe de selecciones nacionales dentro de la AFA.

Después de más de un mes de silencio, Maradona volvió a la carga, pero esta vez con un tono más conciliador. «Daría mi vida por volver a dirigir la selección y creo que tengo una posibilidad», fueron entonces sus palabras, interpretadas por algunos como una disposición a negociar con la dirigencia de la AFA.

Faltan muy pocos días para la decisión final, y como si no fuera poca la polémica sobre el tema, la inédita derrota de la selección el pasado viernes ante Japón por 1-0, avivó la incertidumbre en torno a la designación definitiva.

A pesar de haber evitado siempre la confrontación, el «Checho» Batista no ha ocultado su deseo de continuar en el cargo. Le avalan su experiencia y resultados en la dirección de selecciones juveniles. Incluso ha contactado a sus antecesores en el cargo para compartir criterios. «Si me juzgan por los resultados, voy ganando dos a uno», dijo Batista en relación a las dos victorias del equipo en partidos amistosos frente a Irlanda (1-0) y España (4-1), y a la derrota ahora frente a los japoneses.

Más que los resultados, pudieran ser las opiniones de los jugadores las que terminen de inclinar la balanza. A fin de cuentas, una de las «claves» para la posible continuidad de Maradona fue en su momento la empatía que estableció con sus convocados. Y aunque figuras de peso en el equipo como Lionel Messi y Javier Mascherano han evitado tomar partido por uno de los candidatos, su neutralidad ha sido tomada como un apoyo velado al trabajo de Batista.

Finalmente, una comisión de dirigentes de la AFA determinará en breve la continuidad de Batista o la elección de otro seleccionador tras recibir una lista de candidatos propuestos por Bilardo.

Al respecto, Bilardo ya anunció que si no prospera ninguna de sus propuestas, dimitirá al cargo. Y esas palabras parecen truenos fulminantes para las aspiraciones de Maradona.

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