Kung-fu acuático en el Cubo

El equipo chino se alzó con 15 de 16 títulos posibles durante la segunda parada de la Serie Mundial de clavados, celebrada en Beijing

Autor:

Abdul Nasser Thabet

No hablaré precisamente de una de esas tan gustadas películas asiáticas de artes marciales que a menudo trasmite la televisión nacional. Los «piñazos» y «patadas» a los que me refiero estuvieron a cargo del equipo chino de clavados, protagonista de la segunda parada de la Serie Mundial, con sede en el afamado complejo acuático Cubo de Agua, de Beijing.

En total los del gigante asiático acumularon 15 metales áureos. Por desgracia el Cubo no mojó como esperábamos a los cubanos José Antonio Guerra y Jeinkler Aguirre, a la postre quintos en la plataforma sincronizada durante la primera jornada.

Ese día, en la prueba más exigente de los saltos al agua, la fenomenal pareja china Cao Yuan y Zhang Yanquan resultó medallista de oro.

Ninguna de los duetos presentes en la justa pudo hacer mucho ante el «kung-fu acuático» de los locales, quienes computaron un total de 502,65 unidades.

El susto ante las «mamellazos» asiáticos fue tal, que sus más cercanos perseguidores, los alemanes Sascha Klein y Patrick Hausding, tuvieron que conformarse con seguir la pista china a 43 puntos de distancia.

Por detrás se ubicaron los británicos Thomas Daley y Peter Waterfield con un acumulado de 459, 87 puntos, a solo 3 centésimas de los germanos.

En esta fase de la competición el dominio del gigante asiático fue abrumador. Los muchachos de casa ganaron todas las finales disputadas y además obtuvieron plata en dos de ellas.

Pero si a primera hora el control chino fue letal, un día después el panorama no mostró cambio alguno. Ocho fueron las preseas doradas que se llevó el «team» de Asia, para de esta forma ratificar su favoritismo.

Entre los ganadores sabatinos, la dupla masculina de trampolín integrada por Kai Qin-Yutong Luo, el plataformista Bo Qiu y la combinación femenina de Ruolin Chen-Hao Wang, en plataforma, repitieron las coronas alcanzadas la semana anterior en Moscú, donde el saldo fue de siete cetros.

José Antonio Guerra, esperanza de Cuba en la plataforma individual, no apareció entre los finalistas, tal como le sucedió en la capital rusa cuando intentó colarse en el medallero a 10 metros del agua.

Si bien los nuestros amanecieron el jueves como líderes del ranking sincronizado de la plataforma, gracias a un metal áureo en la primera fase celebrada en Moscú, ahora descendieron varios escaños tras su pobre desempeño en Beijing.

Antes, durante la parada en la urbe moscovita, la pareja antillana culminó con un acumulado récord de 463,02 puntos. En ninguna otra ocasión, el dueto Guerra-Aguirre había computado tales números. Sin embargo, después de esta última incursión tendrán que pulir sus «brincos» si pretenden afincarse en lo más alto de la plataforma.

Aunque los cubanos continúan sin ejecutar el complejo salto de 4,5 vueltas al frente que pretenden llevar al Campeonato Mundial y los Juegos Panamericanos, han demostrado un excelente acople en cada entrada al agua. Quizá se arriesguen en las dos sedes restantes de la Serie y apelen al «arma secreta» para sumar puntos a su escalafón.

Sheffield, en Gran Bretaña y Guanajuato, en México, serán las últimas ciudades que acojan al evento mundialista.

Allí Guerra y Aguirre pudieran sacar un premio gordo del tanque, pero deberán amolar muy bien el «machete» ante el «arte marcial» de los favoritos chinos.

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