Otra vez la cuenta no da

Estados Unidos venció este lunes a Cuba, 12 carreras por diez, y avanzó hacia la final del béisbol panamericano

Autor:

Juventud Rebelde

Con una oportuna ofensiva en las primeras entradas, Estados Unidos venció este lunes a Cuba, 12 carreras por diez, y avanzó hacia la final del béisbol panamericano. En cambio, los criollos se quedaron fuera del pastel, otra vez sin ganar el juego bueno.

El resumen del partido es simple: Freddy Asiel Álvarez flaqueó de nuevo en la lomita y los primeros relevistas —Yulieski y Jonder— tampoco pudieron hacerse justicia. Hinojosa aguantó, pero fue bateado cuando entró. Después, Alberto Soto salió ileso en los dos últimos capítulos.

Sin embargo, la película comenzó al revés, pues Freddy Asiel retiró sin problemas el primer capítulo y los cubanos amagaron frente al derecho Todd Redmond, quien dominó a Cepeda, Despaigne y Yulieski con dos corredores en circulación.

En el segundo todo cambió y los norteños se soltaron a batear. Ahí explotaron a Freddy Asiel y en total fabricaron cinco carreras. Pegaron solo tres hits, pero aprovecharon dos boletos y un error de Rudy Reyes.

Luego anotaron dos carreras más en el tercer episodio y otras cinco en el cuarto. Tres de ellas fueron a la cuenta de Jonder Martínez, a quien aguantaron demasiado en la colina. Entonces vino Hinojosa, pero al inicio su relevo tampoco fue efectivo.

A esas alturas el marcador se puso 12-2, pues Cuba había anotado sus dos primeras rayas en el tercero. Después, Rudy Reyes despertó las ilusiones con su jonrón de dos carreras en el cuarto capítulo.

Hasta allí llegó Redmond, pues el mentor estadounidense no quiso cometer el mismo pecado que en la Copa del Mundo. Su sustituto, Charles Fick, retiró el quinto sin problemas, pero fue bateado en el sexto.

Ahí Cuba descontó dos más, pero el relevista zurdo Randall Williams dominó a Cepeda y a Despaigne con las bases llenas. A la postre, esas carreras que no se marcaron pesaron un mundo.

En el séptimo Cuba anotó otra, aunque Alarcón bateó para doble play con corredores en las esquinas, sin outs. Después falló Arruebarruena.

El octavo también fue para infartarse, pues Cuba marcó tres, impulsadas por Cepeda y Yulieski, pero Alarcón se ponchó con dos compañeros en circulación frente al cerrador Scott Patterson. En ese momento muchos pensaron en Olivera como emergente, aunque el receptor tunero merecía una oportunidad.

En el noveno, Bell pegó hit después de dos outs, pero Cepeda falló en fly a tercera base. Así, Cuba no será campeón panamericano por primera vez desde los Juegos de Cali, en 1971.

Sobre el juego quedan algunas cosas que apuntar. Efectivamente, Freddy Asiel era el hombre indicado para abrir, aunque llevaba demasiado tiempo sin trabajar.

Le tocaba lanzar el primer día contra Venezuela, pero en su lugar apareció sorpresivamente Miguel Alfredo. Acaso ahí estuvo el pecado original.

La otra gran pregunta es por qué no relevó Yadier Pedroso. Quizá estaba indispuesto. De lo contrario, no entiendo nada.

De todas formas, me resisto a hablar de crisis en el béisbol cubano. No puedo aceptarlo cuando se van algunas figuras y enseguida aparecen otros como Castillo, Arruebarruena, Dariel Álvarez o Yasiel Puig.

Mejor digamos que hay crisis de pensamiento. Años y años con la misma filosofía, sin cambios que se piden a gritos.

Los juveniles y cadetes apenas juegan y queremos verlos campeones. En nuestra serie nacional hay equipos que sobran, pero se mantienen a toda costa con argumentos prefabricados.

Ya no tenemos el poderío de antaño, eso sí debemos aceptarlo, pero los peloteros no son culpables de eso. Ellos dan siempre su mayor esfuerzo y cargan con una gran presión sobre los hombros.

Veremos si cambian las cosas para el futuro. ¿Por qué no?

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