Con su valiosa entrega profesional, Ricardo Isidrón se ha ganado la admiración y el aprecio de los humoristas cubanos. Autor: JAPE Publicado: 09/04/2026 | 08:46 pm
—Cuando surge el Centro Promotor del Humor ya conocías mucho del teatro cubano, incluso, tenías una referencia cercana en el campo de la fonomímica con el grupo Los Fonomemecos. ¿Qué te llevó a que, años después de fundado el Centro, llegaras a ser parte de esta institución?
—Fue simple. A finales de los 90, coincidí con Osvaldo Doimeadiós en una gestión de empresas y él, que conocía de mi trabajo en la empresa artística Adolfo Guzmán, me sugirió presentar un proyecto con intención de ser miembro del Centro. Dicho así parece muy fácil, pero, eso solo fue el desenlace de algo que se venía formando en mi concepto del teatro y del humor desde que era pequeño.
«Como has dicho, conozco la escena cubana desde muy niño en que hacía pequeños papeles en puestas de reconocidos directores y dramaturgos. Son muchos los nombres que pudiera enumerar de los grandes actores que influenciaron en mi amor por la escena, particularmente, pienso en el privilegio de ver a Carlos Pous quemar un corcho para maquillarse como negrito. De todas esas inolvidables figuras, a quien más recuerdo y agradezco sus palabras es a Edwin Fernández Sánchez, que me decía: “el triunfo en las artes no es un elevador que se sube de un solo golpe; es una escalera que se sube paso a paso”.
«He sido un privilegiado en mi carrera porque he tenido la oportunidad de ver y trabajar en muchos proyectos. Pude ver la llegada de Virulo y el Conjunto Nacional de Espectáculos con actores de la talla de Jorge Guerra, Carlos Ruiz de la Tejera, Carmita Ruiz, Sara González, Natacha Herrera…, entre otros. Luego, aparece el Movimiento de Jóvenes Humoristas con grupos como Salamanca, Nos y Otros, Onondivepa, Los Hepáticos, La Leña del Humor de Santa Clara… La Seña de Matanzas, que no era exactamente de los más jóvenes, pero que había aparecido en la escena del humor cubano con una fuerza descomunal. Más tarde, llega una nueva oleada de humoristas, que ya pertenecían al Centro Promotor. Yo vivía en el Vedado, cerca del cine teatro Acapulco, y no me perdía ninguna de las puestas que hacían los humoristas, ya sean dramatizada o musical al estilo de Jorge Díaz o Pagola la Paga. Fueron los años en que aparecen otros grupos como Humoris Causa y su inolvidable Marketing, o Komotú, de Guantánamo. Unos de los proyectos más geniales que he conocido. Todas sus obras son premio indiscutible… ¿Qué te quiero decir con todo esto? Que siempre admiré ese humor que promovía el Centro y que seguía desde muchos años atrás, así que no lo pensé dos veces y me hice miembro del Centro Promotor del Humor porque considero que pertenecer a esa institución es un honor».
—Siento que pocos conocen tu relevante recorrido por la escena y el humor cubanos. Sin duda, La esquina de Mariconchi, ha sido tu proyecto más popular: ¿Cómo nació y qué significa para ti?
—A partir de un espacio que se llamó La Casa de Silverio, que tenía de anfitrión al humorista Silverio Lora. Pensé que sería bueno tener un sitio-programa donde la anfitriona fuera una mujer, o un personaje femenino tan magistral como este que realiza el actor Orlando Manrufo.
«Lo cierto es que ese espacio ya lleva 15 años en cartelera. Cada vez goza de una mayor popularidad en toda Cuba. Por esa esquina ha pasado más de 150 humoristas de todo el país; entre ellos, cerca del 70 por ciento de los humoristas del Centro… Para mí tiene un gran significado profesional, pero, más que eso, aprecio la enorme amistad y nivel de pertenencia que se ha logrado entre todos los que han sido parte de este proyecto».
(Fragmento de la entrevista realizada a Ricardo Isidrón, en 2014, para el proyecto de la serie audiovisual Vivir y morir de la risa).
Ricardo Isidrón Díaz, un tipo versátil

Productor, guionista y director artístico. Desde pequeño comenzó su vida en las tablas cuando estudió pantomima con Bobby Carcassés. Participó en múltiples festivales de teatro de la FEEM y la FEU. En el año 1978 matrícula en el curso de Actores del ICRT, y en 1980 ingresa en la EART (Empresa de Artistas de Radio y Televisión) donde forma parte de una brigada que dirigía Erdwin Fernández Sánchez. Recibe, además, clases de Fonomímia con Andrés Centurión.
En 1981 se vincula al trío de comediantes Los Fonomemecos donde fungía como técnico de sonido, grabador, musicalizador y editor musical. Posteriormente, escribe guiones para esta agrupación, la cual llegó a dirigir. Con ellos, presenta su primer espectáculo humorístico Trío de Tres, en 1991, con la co-dirección artística de Raúl de la Rosa. Con esta puesta, los Fonomemecos hacen su primera gira nacional bajo el título La Risa gira por Cuba.
A finales del año 1992, creó el cuarteto de comediantes Los Trifónicos. En 1993 recibe el curso de productor con Saskia Cruz y el de dirección artística con el profesor Fabio Alonso. A partir de entonces, dirige varios espectáculos humorísticos y musicales en La Habana y Matanzas. En 1998 funge como director asistente del programa de televisión Pateando la Lata, que alterna con la dirección artística de algunos espectáculos, sobre todo, en el teatro América, donde crea La esquina de Mariconchi, un espacio habitual de humor con excelentes resultados durante varios años, los cuales le han dado una rotunda popularidad.
Innumerables son los espectáculos en los que ha participado Ricardo Isidrón, muchos de ellos galardonados en diversos festivales, en especial, en el Festival Nacional Aquelarre convocado por el Centro Promotor del Humor.
Ha trabajado con todos los humoristas cubanos, quienes le tienen un alto aprecio y consideración por su profesionalidad y entrega.
En varias ocasiones ha sido reconocido por su incansable labor a favor del desarrollo del humor cubano, como fue la distinción Gitana Tropical, que le fuera concedida el 20 de octubre de 2010, en el contexto de las actividades por la Jornada de la Cultura Cubana.Ricardo Isidrón Díaz, un tipo versátil.
Productor, guionista y director artístico. Desde pequeño comenzó su vida en las tablas cuando estudió pantomima con Bobby Carcassés. Participó en múltiples festivales de teatro de la FEEM y la FEU. En el año 1978 matrícula en el curso de Actores del ICRT, y en 1980 ingresa en la EART (Empresa de Artistas de Radio y Televisión) donde forma parte de una brigada que dirigía Erdwin Fernández Sánchez. Recibe, además, clases de Fonomímia con Andrés Centurión.
En 1981 se vincula al trío de comediantes Los Fonomemecos donde fungía como técnico de sonido, grabador, musicalizador y editor musical. Posteriormente, escribe guiones para esta agrupación, la cual llegó a dirigir. Con ellos, presenta su primer espectáculo humorístico Trío de Tres, en 1991, con la co-dirección artística de Raúl de la Rosa. Con esta puesta, los Fonomemecos hacen su primera gira nacional bajo el título La Risa gira por Cuba.
A finales del año 1992, creó el cuarteto de comediantes Los Trifónicos. En 1993 recibe el curso de productor con Saskia Cruz y el de dirección artística con el profesor Fabio Alonso. A partir de entonces, dirige varios espectáculos humorísticos y musicales en La Habana y Matanzas. En 1998 funge como director asistente del programa de televisión Pateando la Lata, que alterna con la dirección artística de algunos espectáculos, sobre todo, en el teatro América, donde crea La esquina de Mariconchi, un espacio habitual de humor con excelentes resultados durante varios años, los cuales le han dado una rotunda popularidad.
Innumerables son los espectáculos en los que ha participado Ricardo Isidrón, muchos de ellos galardonados en diversos festivales, en especial, en el Festival Nacional Aquelarre convocado por el Centro Promotor del Humor.
Ha trabajado con todos los humoristas cubanos, quienes le tienen un alto aprecio y consideración por su profesionalidad y entrega.
En varias ocasiones ha sido reconocido por su incansable labor a favor del desarrollo del humor cubano, como fue la distinción Gitana Tropical, que le fuera concedida el 20 de octubre de 2010, en el contexto de las actividades por la Jornada de la Cultura Cubana.
