Triunfan los deseos

Un esperado enfrentamiento entre el fútbol de Europa y América reserva el duelo en la final de Barcelona y Santos. El partido ofrece la ansiada oportunidad de ver frente a frente a Messi y Neymar

Autor:

Raiko Martín

Quienes diseñaron el Mundial de Clubes que el domingo baja sus cortinas en Japón están de plácemes, pues Barcelona y Santos jugarán la final. Eso equivale a un esperado enfrentamiento entre el fútbol de Europa y América, pero también la ansiada oportunidad de ver frente a frente a Messi y Neymar, las principales estrellas del torneo.

Pero lo que nadie podía calcular era el elevado costo, en términos de capital humano, que tendría esta final para el Barça, flamante campeón del Viejo Continente. La alegría por golear 4-0 al modesto Al Sadd qatarí se diluyó en la inesperada pérdida del delantero David Villa, quien a los 39 minutos del partido tuvo que abandonar la cancha por una fractura de tibia.

Ya a esas alturas ganaban los catalanes gracias al gol de Adriano, quien cuatro minutos después del infortunio sufrido por el «Guaje», aumentó la ventaja de la tropa dirigida por Guardiola.

Mientras Messi dictaba un recital para felicidad de los espectadores nipones, Keita y Maxwell redondearon la faena que lleva al Barcelona hasta su última final del año. Sin Villa, claro está, pues el artillero asturiano tendrá reposo por al menos los próximos cinco meses, y está en duda su participación en la final de la Champions —si su equipo llega— o en la venidera Eurocopa.

Para evitar su coronación dominical saltará al césped del estadio de Yokohama el Santos brasileño, que encabezado por Neymar solventó su duelo semifinal con un 3-1 frente a los anfitriones del Kashiwa Reysol.

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