Por el mar de las Antillas…

La delegación cubana compiló cinco medallas (2-2-1) durante el Mitin Internacional de Guadalupe

Autor:

Abdul Nasser Thabet

«…Anda un barco de “¿papel?”: anda y anda el barco, barco, sin timonel». Me permito la licencia -con la venia de Guillén-, pues la delegación cubana de atletismo que participó este martes en la 8va edición del Mitin Internacional de la Región de Guadalupe no concluyó a toda máquina y algunos escépticos, o realistas, pudieran cuestionar su buen curso rumbo a los XXX Juegos Olímpicos.

Perdonen mi pesimismo, pero aunque alcanzó cinco medallas con nueve participantes, la mayoría de los tiempos y marcas dejaron mucho que desear y a excepción del vallista corto Dayron Robles (dorado con 13, 19 segundos, segundo mejor crono de la temporada después de los 13,17 del norteamericano David Oliver), lo demás encalló en el arrecife antillano.

En total fueron dos preseas de oro, igual número de plata y otra bronceada lo recogido por el «pesquero» cubano.

En la misma tierra que Carpentier conociera a Víctor Hughes -personaje protagónico de la inmortal novela El Siglo de las luces- el Lord del Guaso hizo su primera salida oficial de la temporada. A pesar de correr bajo una incesante llovizna, se impuso con relativa facilidad ante el estadounidense Ronnie Ash (13,30). El jovencito Orlando Ortega negoció el tercer lugar (13,31).

Nuestro campeón olímpico y recordista mundial de los 110 metros con vallas declaró en su perfil de Facebook que: «13,19 no está mal para empezar». Aprovechó además la ocasión para anunciar su próxima salida, prevista en el marco del Grand Prix de Ponce, Puerto Rico, el venidero 12 de mayo.

El otro metal dorado adornó el cuello de Rose Mary Almanza, quien con solo 19 años completó la doble vuelta al óvalo en 2.03:18 minutos.

El polvo de plata cubrió las moteras de los triplistas Osniel Tosca (16,93 metros) y Yargelis Savigne (14,24). Precisamente es la guantanamera  quien tiene mayor presión, pues su palmarés pesa y le exige mayores resultados.

Últimamente se ha perdido varias citas con el escaño más alto del podio y ni en el pasado mundial bajo techo de Estambul 2012, ni en la justa universal absoluta de Daegu 2011, logró ceñirse las coronas que ya conocía. Tampoco en los Panamericanos, acaecidos en Guadalajara, pudo dorarse tras el empuje de la colombiana Caterine Ibarguen.

«Casualmente» la cafetera (bronce en Sudcorea, y titular en la lid de América) ganó en Guadalupe con respetable estirón de 14,73 (segundo brinco más respetable de 2012). ¿El primero? Adivinen. De ella también (14,95 el 12 de febrero en Medellín).

Y pensar que solo lleva dos años en esta especialidad… Antes saltaba alto, corría y hasta en heptatlón lidiaba. Parece que ya encontró su plato fuerte.

Ahora pocos expertos la descartan para pugnar por las medallas bajo los cinco aros este año en Londres.

En la lid antillana la también triplista cubana Josleidy Rivalta acarició las alhajas (cuarta con 14,11).

Por su parte, Víctor Moya apenas llegó a 2,15 metros de altura y terminó a un paso de la plataforma de los aplausos. Lo más destacado corrió a cargo del norteamericano Lashawn Merrit (44,73 segundos y marca tope del año en los 400 metros).

Aún le queda mucho por bregar a la delegación cubana en esta larga travesía antes de la Olimpiada y, aunque la duda asalta, el Atlántico es vasto y el camino de vuelta a nuestra «Ítaca» siempre será provechoso. A fin de cuentas, eso dijo Kavafis.

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