Al combate desde dos flancos

Avanzan a la final olímpica de boxeo el peso pluma Robeisys Ramírez y el ligero welter Roniel Iglesias

Autor:

Raiko Martín

LONDRES.— Una vez más tengo motivos para saber que la felicidad es un sentimiento incompleto. Debería, como todo Cienfuegos y Pinar del Río, como Cuba entera, bailar de alegría por el avance a la final olímpica de boxeo del peso pluma Robeisys Ramírez y el ligero welter Roniel Iglesias.

Y lo hago, pero sin dejar de pensar que, aunque los pronósticos no estaban completamente de mi parte, la realidad me regalara una sorpresa. No pudo ser.

Así, me aferraré a la excelente demostración que una vez más Robeisys se gastó sobre el encerado, enclavado en el complejo ExCeL de esta ciudad, donde este viernes quedaron definidos todos los candidatos al trono.

Y otra vez le tocó pisar el acelerador, porque aquí los púgiles irlandeses, como lo es Michael Conlan, boxean como locales. «Hay que tirar mucho frente a ellos para dejar las cosas claras», dijo luego con una seguridad no habitual para sus escasos 18 años.

Esa ha sido su gran virtud contra todos los rivales, vengan de donde vengan. Frente a Conlan estableció una temprana diferencia de 6-3 gracias a la agresividad y efectividad con que salió de su esquina. Y aún así, no dejó de tirar y acabó ganando con puntuación final de 20-10.

Ya más relajado, en la zona mixta, confesó que había estudiado muy bien a su rival durante el combate anterior, aunque le exigió un poco más de lo esperado. «Me siento bien, estoy boxeando con más inteligencia, y eso me ha permitido llegar hasta aquí», añadió.

El intenso fajador cienfueguero regresará mañana al encerado. Entre él y el trono solo se interpone el mongol Tugstsogt Nyambayar, quien se deshizo sorpresivamente del favorito ruso Misha Aloian en el otro pleito semifinal.

La segunda opción titular de la escuadra cubana descansa en los puños de Roniel, quien lució mucho mejor que en su anterior salida, y se impuso con un dictatorial 20-9 al italiano Vincenzo Mangiacapre, medallista de bronce en el pasado Mundial.

Roniel, tercero de su categoría en Beijing, agradeció las felicitaciones, pero dejó claro que todavía falta cubrir el último tramo para concretar su sueño de ceñirse la corona. Su ruta hoy hacia el trono olímpico pasa por el desquite frente al ucraniano Denys Berinchyk, su verdugo en su primera presentación durante la más reciente cita universal.

Desafortunadamente, el también vueltabajero y vigente monarca del planeta entre los pesos pluma, Lázaro Álvarez, no encontró la respuesta adecuada para evitar su derrota por 14-19 ante el irlandés John Nevin.

Álvarez reconoció que le sorprendió la estrategia y el ritmo de su rival, y que no se sintió superior. «El objetivo era sumar este triunfo al del Mundial y los Panamericanos, pero soy joven, queda tiempo para luchar en la próxima Olimpiada», comentó a los periodistas presentes.

Más cerrada resultó la derrota por 11-14 del ligero camagüeyano Yasniel Toledo, pero se sabía del difícil reto de someter al ucraniano Vasyl Lomachenko, considerado por muchos como el mejor boxeador del momento.

Luego de un empate 3-3 durante la apertura, ambos púgiles intercambiaron a ratos, mientras se dedicaban a plantar una férrea defensa. Quedó demostrado que, frente a un rival local o de renombre, la agresividad puede hacer la diferencia.

El ucraniano no marcó con mucha efectividad, pero tiró más. Al cubano le faltó hilvanar más golpes consecutivos, y tal vez la capacidad de crecerse en los finales para influir en la decisión de los jueces. Así funciona la lógica de este boxeo, muy marcado por la tecnología.

«Cumplí con el plan táctico diseñado, la mayoría de sus golpes fueron contra mis brazos, pero  parece que los jueces no lo vieron así. Seguiré buscando mi revancha, y no pararé hasta que pueda derrotarlo», explicó el agramontino, quien debuta en estas lides con un meritorio metal bronceado.

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