Decálogo clásico - Deporte

Decálogo clásico

Estas líneas, por cuestiones de husos horarios fueron escritas horas antes del crucial duelo con la representación de Taipéi de China, por eso no pretenden más que aportar  valoraciones personales de quien las escribe

Autor:

Raiko Martín

Tokio.— Probablemente usted ya conoce la suerte del equipo cubano en el presente Clásico Mundial de Béisbol, que tiene a esta ciudad como escenario de uno de los grupos de su segunda ronda.

Por eso estas líneas, que por cuestiones de husos horarios fueron escritas horas antes del crucial duelo con la representación de Taipéi de China, no pretenden más que aportar, desde mi posición de testigo presencial, valoraciones que no cambiarían, sea cual fuese el rumbo que tome el equipo.

Cuatro juegos, unos con más exigencias que otros, no parecen mucho, pero me sirven para armar una especie de decálogo con lo más notable —para bien o para mal— de la actuación cubana por estas tierras.

Primero: Lo he dicho otras veces: el equipo se ha visto en casi todas sus presentaciones con una mentalidad y una motivación diferente a la que se habían hecho habituales en las selecciones previas. La actitud a veces hace la diferencia. Es un concepto a mantener, pase lo que pase en este torneo.

Segundo: El pensamiento de selección empleado, en base a que todos los jugadores cumplen dentro del grupo un rol específico, se ha sostenido con hechos. La dirección, unas veces más acertada que otras, ha intentado variar el repertorio de variantes, aunque en ocasiones ha ponderado la paciencia por encima del riesgo.

Tercero: La calidad de los jugadores cubanos no está muy lejos de la que presentan los mejores del torneo. Las diferencias descansan en algunos detalles que contribuyen a que estos últimos sean mucho más integrales. Afinarlos, desde las edades más tempranas, puede ser la puerta de entrada para llegar a ese nivel de profesionalidad tan deseado.

Cuarto: El trabajo táctico siempre será, sin dudas, el más cuestionado. Pero por lo visto aquí, si hemos estado alejados del resto no ha sido por el contenido, sino por la forma. Demostrado está que aún no contamos con todas las armas necesarias para una guerra de este tipo. Y eso es un mal que nos hemos auto inoculado. Los nefastos toques de Eriel son la mejor prueba de ello. No obstante, adoptar una novedosa filosofía de juego que también ha dado sus frutos.

Quinto: Los jugadores cubanos tienen que mejorar, pero muchísimo, la forma de seleccionar los lanzamientos bateables. Y más que eso, comprender que todos no son viables para enviar la pelota más allá de los límites. Todavía muchos deben entender que agresividad en el cajón de bateo no es lo mismo que desespero.

Sexto: Demostrado está que quien no llega a estos torneos en plena forma, difícilmente pueda recuperar en ellos el tiempo perdido. La enorme calidad de los rivales siempre pone en evidencia cualquier deuda con la preparación individual de los jugadores. Y la estructura del campeonato no deja tiempo a las rectificaciones.

Séptimo: Los mismos que se impresionan con las condiciones naturales de los lanzadores cubanos, no titubean en señalar las «ingenuidades» en su pensamiento táctico como principal debilidad. Para dominar a este nivel no es suficiente tirar duro, pues muchas veces es la inteligencia la mejor arma. Y aquí, en ese sentido, las equivocaciones no han sido pocas.

Octavo: En la misma tónica, nuestros pitchers comprenden la importancia de controlar sus lanzamientos, pero no es muy habitual que logren ponerse por encima de los bateadores en el conteo. Comprender que se trata de una «guerra psicológica» en la que la mínima ventaja cuenta, sigue, al menos en la práctica, como asignatura pendiente.

Noveno: También queda en tela de juicio el control de los lanzadores cubanos, sobre todo a la hora de venir al rescate. Resulta cuando menos una herejía regalar boletos después de poner a un bateador en conteo de dos strikes sin bolas.

Décimo: Como la primera y segunda versión —amén de los resultados— este torneo nos vuelve a demostrar la necesidad de elevar el tan «cacareado» techo de los peloteros cubanos. Llevamos siete años intentando descubrir la fórmula «criolla» para ello, y seguimos sin dar en el clavo. Un poquito más de audacia y determinación no le vendrían mal a tan necesario empeño.

Resultados del viernes

ESTADIO SALT RIVER FIELDS
C H E
CAN 0
1
0
0
0
1
2
0
x
-
4
7
1
ITA 1
4
0
0
1
0
3
5
x
-
14
7
0
Ganó: A. Maestri (1-0) Perdió: S. Hill (0-1) HR: C. Colabello Nota: Partido del grupo D, en Phoenix, Arizona.

 

ESTADIO TOKIO DOME
C H E
JPN 0
0
0
0
0
0
0
2
1
1
4
13
0
TPE 0
0
1
0
1
0
0
1
0
3
3
11
0
Ganó: K. Makita (1-0) Perdió: H. Chen (0-1) JS: T. Sugiuchi (1)  Nota: Cruce asiático, en Tokio, Japón.

 

ESTADIO HIRAM BITHORN
C H E
ESP 0
0
0
0
0
0
0
0
0
-
0
5
1
PUR 3
0
0
0
0
0
0
0
x
-
3
6
0
Ganó: G. Alvarado (1-0) Perdió: S. Pérez (0-1) JS: X. Cedeño (1) Nota: Partido del grupo C, en San Juan, Puerto Rico.

 

ESTADI SALT RIVER FIELDS
C H E
MËX
EE.UU.
Nota: Partido del grupo D, en Phoenix, Arizona. Se desarrollaba al cierre de esta edición

 

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