Dos mitades diferentes

En el octavo día del Memorial Capablanca, el cubano Leinier Domínguez (2723) le endosó la segunda derrota al ruso Dmitry Andreikin (2727), mejor clasificado del certamen. Yuniesky no pudo continuar su racha victoriosa y perdió ante Ernesto Inarkiev (2688)

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Si pudiésemos partir en dos la 48 edición del Memorial Capablanca de ajedrez todos los especialistas y fanáticos escogerían, sin siquiera estrujarse el cerebro, la última sección del pastel, por mucho la más sabrosa degustada hasta ahora en el capitalino hotel Habana-Riviera.

La primera mitad transcurrió como una convención amistosa, un mero intercambio de abrazos y caricias bastante aburrido para el público expectante. Tres conquistas en 15 cotejos —dos de ellas bajo la firma del eléctrico Yuniesky Quesada (2608)— no ameritan más explicaciones.

Sin embargo, resulta evidente que después de la quinta ronda el escenario ha cambiado, pues en las tres últimas jornadas seis monarcas han bajado la cabeza, como si le hubiesen untado salsa picante al período definitorio. Desde el sábado pasado todos quieren ganar, todos luchan a muerte, este es otro certamen, ¡por suerte!

Así, el octavo capítulo de la presente telenovela tuvo en el lunes un día movidito y memorable. Primero, el cubano Leinier Domínguez (2723) le endosó la segunda derrota al ruso Dmitry Andreikin (2727), mejor clasificado del certamen, quien cede cinco unidades en el ranking de Elo en Vivo. El traqueteo finalizó tras 36 lances de una Defensa francesa, en la que el güinero condujo trebejos claros.

Luego, el indio Pentala Harikrishna (2705), también de blanco, le agregó otro piso subterráneo a la tumba que lo hospeda, al encajar su tercera caída. El beneficiado fue Zoltan Almasi (2689), de Hungría, verdugo en 43 lances de una Ruy López defensa Berlinesa.

Yuniesky no pudo continuar su racha victoriosa y perdió ante Ernesto Inarkiev (2688), de Rusia, después de 43 pasos de una Caro Kann. No obstante, el rendimiento del villaclareño ha sido impresionante, y aunque ya no es líder solitario en la tabla general, todavía tiene posibilidades de llevarse el «premio gordo».

La lista es comandada por el propio Quesada, con Almasi respirándole en la nuca de acuerdo con las cinco rayas que compilan ambos. Atrás van Domínguez (4,5), e Inarkiev y Andreikin (3,5). Harikrishna cierra el escalafón (2,5).

Para muchos, la competición ha ido recuperando el brillo de antaño. Es cierto que los dos exponentes de mayores números solo acumulan un éxito per cápita; pero en 24 cotejos el Capablanca ha visto nueve capitulaciones, dígitos nada despreciables y que promedian un 37,5 por ciento de efectividad.

A modo de comparación, les cuento que la tercera parada del Grand Prix de ajedrez, acaecida en la ciudad suiza de Zug, presencia hasta la mañana de hoy 21 victorias en diez episodios (60 partidas), para un 35 por ciento. ¿Quién lo diría?

El comandante del prestigioso circuito de la FIDE es el búlgaro Veselin Topalov (2771), quien amasa siete puntos, merced a cuatro sonrisas y seis armisticios.

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