Las dos jabitas (+ Fotos)

Varios detalles a la hora de desplegar el juego siguen gravitando sobre el nivel de los equipos cubanos

Autor:

Raiko Martín

OMAHA, Nebraska.— Después de casi tres horas de viaje, en las que el paisaje campestre fue un acompañante perenne, desembarcamos en esta ciudad, que hoy acogerá el segundo duelo de la serie entre el equipo cubano y la selección universitaria estadounidenses.

Loa anfitriones encararán este partido con la satisfacción de salir delante en el tope de cinco juegos. Y no sé si ellos mismos ya se lo creen, pero al menos yo pienso que juntos conforman una banda con los suficientes argumentos para plantar bandera en esta «guerra».

Se perdió el primer desafío y de eso hay que sacar las respectivas lecciones. ¿O para qué vino esta selección de jóvenes figuras hasta aquí? Claro, que para los cubanos, digerir sin traumas las derrotas es un acto casi imposible; si es en béisbol, lo más parecido a una utopía; y si sucede frente a un equipo de Estados Unidos, por demás con sello colegial, el hecho cobra dimensiones cercanas a la tragedia.

Siempre he escuchado que en el deporte hay que tener dos «jabitas»: la de ganar y la de perder. Y aunque en los últimos tiempos nos haya tocado más de lo deseado cargar con la segunda, siempre será mejor que suceda en momentos como este.

Es un hecho que en los juegos perdidos por la mínima diferencia, se tiende a satanizar el motivo que la generó. Pero los cierto es que en el pleito que nos ocupa, merece la pena mirar hacia otro grupo de detalles que siguen gravitando sobre el nivel de los equipos cubanos.

Primero que todo, perdimos porque los lanzadores rivales lograron mantener en un puño a la batería cubana, que apenas había conectado tres imparables antes de empatar en el noveno episodio. Cedimos porque, al igual que sucedió en el clásico, los rivales nos siguen anotando carreras sin apenas conectar un hit. Caímos porque, como sucedió en Japón, los oponentes conocen de memoria nuestras carencias en la receptoría, y han hecho del juego veloz y agresivo una estrategia demostradamente efectiva.

Pero aunque parezcan los motivos más directos, no son los únicos. Porque a ciertos niveles, si un lanzador comienza una entrada regalando un boleto al octavo, no estaría más que comprando «soga para su pescuezo»; si un jugador es sacado como emergente para garantizar el sacrificio y falla en tres intentos, las posibilidades de éxito se estrechan más que el ojo de una aguja de coser; y si el encargado de cerrar la faena equivoca la selección del lanzamiento en el momento definitorio, todo el esfuerzo se puede evaporar hasta convertirse en nube. Como sucedió.

Cuando dejen de suceder cosas como las mencionadas, tendremos muchos más derechos a aspirar a la victoria.

Ahora bien –y que conste-, la sustitución de Yulieski tiene muchísimas lecturas, pero hoy prefiero asumirla desde la coartada circunstancial que ofrece esta experiencia. Probar jugadores en situaciones límites puede ser uno de los objetivos de esta visita. En definitivas, Sarduy solo tenía que hacer un simple contacto con la pelota. Es difícil —aunque no imposible— que en medio de otros contextos se pueda apreciar un enroque tan arriesgado.

Sobre las alineaciones titulares –el otro megatema del momento- confío en las palabras del manager Víctor Mesa cuando dijo, tras concluir el primer cruce de armas, que «aquí va a jugar todo el mundo, porque son juegos de preparación que también queremos ganarlos».

En particular se refirió al «tironeo» Arruebarruena-Manduely en el campo corto, diciendo que «ambos jugadores tienen similares prestaciones defensivas, solo que el holguinero batea un poco mejor hacia la banda contraria. Tuvo la posibilidad de decidir, y falló», agregó.

No obstante, anunció variantes en la próxima alineación, que pudiera incluir a los paracortos. Ya veremos. Si es seguro que «Edilse se mantendrá entre los titulares y Yasmani Tomás se mantendrá en los jardines. También habrá cambios en la receptoría», sentenció Víctor.

Como abridor, el ex destacado jardinero anunció la posibilidad de que fuera Freddy Asiel Álvarez el encargado de la apertura, en dependencia de su estado. «De los contrario, podemos abrir con el camagüeyano Norge Luis Ruiz».

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