El destino, desde la barrera

La selección masculina cubana de voleibol se impuso frente al elenco de Bahamas y luego sometió a la escuadra de Puerto Rico. Ahora el trayecto será más empedrado, lo cual no quita las posibilidades que tiene de enrolarse entre las cuatro mejores representaciones del torneo

Autor:

Raiko Martín

La selección masculina cubana de voleibol hizo los deberes en la ciudad canadiense de Langley. Impuso su ley sin mayores contratiempos frente al débil elenco de Bahamas y luego sometió a la escuadra de Puerto Rico, el único obstáculo que podía interponerse en el camino a la cima del grupo B del torneo de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (Norceca) con asiento en la nación más nórdica del continente americano.

No fue precisamente un paseo el triunfo sobre los boricuas, quienes se recuperaron después de ceder en el primer tramo por 17-25, para ganar el segundo por 25-22 antes de capitular, coincidentemente con ese mismo marcador, en las dos siguientes mangas.

Así las cosas, este miércoles los dirigidos por Rodolfo Sánchez reposaron los músculos en el graderío del Events Centre Arena, donde al cierre de esta edición los anfitriones buscaban un triunfo frente a los mexicanos, que les asegurara la punta del apartado C.

De antemano se sabía que el favorito equipo de Estados Unidos era inamovible en la «azotea» de la llave A, pues terminó invicto —y sin ningún set perdido— gracias a su triunfo sobre República Dominicana con pizarras de 25-19, 25-17 y 25-9.

Ese impecable paso le propició directamente al equipo estadounidense un espacio en la fase semifinal. Entonces, el desenlace entre locales y aztecas definiría si el equipo cubano tendría que pasar o no por la etapa de cuartos de final para seguir aspirando a las medallas.

Bien, y mucho, le ha venido al joven grupo cubano el regreso del zurdo Rolando Cepeda a la función de opuesto. Sin compromisos con la recepción, el espirituano se ha dedicado a castigar a sus oponentes y llegó a 36 tantos con su firma después de los 26 que le endosó al cuadro puertorriqueño.

Además, llama la atención la confianza que le ha dado el técnico cubano a sus jugadores más jóvenes, como los atacadores auxiliares Inovel Romero, Javier Jiménez y Abrahan Alfonso, quienes han alternado responsabilidades sin desentonar hasta el momento.

En el plano colectivo ha sobresalido el trabajo en la net, pues si se levantaron 12 paredes frente al inexperto elenco bahamés, la cifra creció hasta 14 en el duelo siguiente.

Avance o no el equipo cubano por la vía expedita, no hay dudas de que a partir de ahora el trayecto será mucho más empedrado, lo cual no quita las grandes posibilidades que tiene de enrolarse entre las cuatro mejores representaciones del torneo. Y no hablo de finalista, por aquello del mal agüero, pero sería una gratísima sorpresa en medio de la tormentosa renovación de sus filas.

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